María Nieves, la abuela cipoleña de los tres siglos

El día de Reyes cumplió 101 años plenos de lucidez y vitalidad. Nació en Las Ovejas, pero desde los 12 años vive en Cipolletti. "Cuando llegamos no había nada acá, era todo campo", recuerda.

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI .- El primero de enero la casa de María Nieves Centeno de Mondaca se llenó de gente. Todos querían saludarla por la llegada del milenio y por ser una representante de tres siglos. «Estoy lo más bien. Dios me acompaña», dice.

Cuatro hijos, 18 nietos y 32 bisnietos figuran en la agenda de vida de esta abuela cipoleña, que ayer mantenía fresco el festejo de su cumpleaños. Rodeada de familiares, vecinos y amigos, el Día de Reyes sopló sus 101 velitas. «Fue todo muy lindo, con la familia de Cinco Saltos, de Neuquén, de acá…», contó con una lucidez y una vitalidad asombrosa.

María va todos los domingos a misa, come «de todo», hace la comida y le gusta salir a caminar por el barrio con una canastita para hacer compras. «No puedo estar mucho sentada», comenta.

La abuela nació en Las Ovejas en 1899 y vino a Cipolletti cuando tenía unos 12 años. Aquí atravesó todo el siglo XX y empezó el XXI y forma parte del «patrimonio histórico» de la ciudad.

«No había nada acá. Lo único que estaba era La Mayorina», menciona mientras viaja con su mente a principios del siglo pasado.

Cuando salió de la cordillera se instaló en la zona de Cuatro Esquinas de Cipolletti. «Llegamos toda la familia, unos a pie y otros a caballo. Eran tres caballos, en uno iba la ropa, en otro la comida y en otro nos turnábamos».

Cipolletti «era todo campo».

Poco después se empezaron a vender terrenos y su familia compró un predio de 15 por 40 metros en lo que es hoy Brentana y Fernández Oro. «Empezamos a hacer piecitas de adobe y nos metimos».

Allí estuvo hasta el `62 cuando compraron la propiedad donde vive actualmente con una de sus hijas, en Puerto Belgrano casi San Martín.

«Ahora cambió mucho Cipolletti. Ya los más viejos no viven. La más vieja soy yo», dice mientras sonríe.

En su adolescencia fue niñera, le hacía travesuras al encargado de la chacra donde trabajaba (como «encerrarlo en el baño durante dos horas»), hacía orejones de durazno y ciruela junto a su madre y distintas tareas de la chacra… A los 26 años se casó. Después llegaron los hijos, los nietos y los bisnietos.

-¿Cómo fue el festejo del nuevo milenio? -le preguntó este diario.

-Con la gente más loca que yo -respondió.

Desde la mañana -dijo- ya había gente saludándola. Una treintena de personas fue a verla porque sabían que era una representante de tres siglos.


CIPOLLETTI .- El primero de enero la casa de María Nieves Centeno de Mondaca se llenó de gente. Todos querían saludarla por la llegada del milenio y por ser una representante de tres siglos. "Estoy lo más bien. Dios me acompaña", dice.

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