A 50 años de la bomba de hidrógeno

Por Jean-Michel Stoullig



En plena Guerra Fría, el 1 de noviembre de 1972 a las 7, Estados Unidos probó la primera bomba de hidrógeno en el mundo, en el atolón de Enewetak de las islas Marshall, en el océano Pacífico.

Era una bomba nunca antes vista. La bomba de 10,4 mega-toneladas era 600 veces más poderosa que las bombas atómicas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, en la culminación de la II Guerra Mundial. La prueba provocó un hongo atómico de 12,8 km de ancho y 43 km de alto. Vaporizó 80 millones de toneladas de tierra.

La prueba de "Mike", el nombre de la primera bomba de hidrógeno, fue seguida de una segunda más poderosa en marzo de 1954 en el cercano atolón de Bikini. Casi una década antes, en julio de 1945, Estados Unidos probó la primera bomba atómica en el desierto de Nuevo México.

Dos tipos de bombas atómicas fueron desarrolladas: de uranio y plutonio enriquecido. La bomba de hidrógeno, o H-bomb, no se basa en la fisión como las bombas atómicas, sino en la fusión de elementos. Ese concepto, creado a principios de los años 40 por el físico italiano Enrico Fermi, era técnicamente mucho más difícil que la fisión. La energía para eso es derivada de la fusión termonuclear de los isótopos de hidrógeno. La misma energía les da poder a las estrellas y viene del calor producido de una explosión nuclear clásica, liberando enormes cantidades de energía y olas de shocks.

La historia detrás de la creación de "Mike" es la rivalidad entre potencias mundiales y científicos. Como detalló Richard Rhodes en su libro "Dark Sun: The Making of the Hydrogen Bomb" ("Sol oscuro: la creación de la bomba de hidrógeno"), la primera prueba atómica soviética en agosto de 1949 -con el respaldo del espía Klaus Fuchs- hizo que Estados Unidos aumentara sus apuestas y creara la H-bomb, apodada la bomba "Super" por el científico Edward Teller.

(AFP)


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