A esta altura, robar es lo de menos

San Martín de los Andes

Toda la sociedad se halla consternada por el grotesco robo de los funcionarios del kirchnerismo durante los últimos doce años.

La explicación, que subyace, y por la que se entiende cómo participaron todos, es que “justificaron hurtar el erario público” para con ese dinero poder adquirir las “herramientas” (medios de prensa, compra de periodistas, etc.) necesarias para vencer al capitalismo salvaje.

No era nueva esta justificación, ya la habían hecho los Montoneros secuestrando gerentes de empresas multinacionales o asaltando bancos para “mantener la Orga”. De allí la expresión de Moreno: hay que robar con códigos. Es decir, solo robar para la “causa”.

En una autocrítica liviana, la diputada Conti, con la aparición de los bolsos de López, dijo: “Es el derrame”. Quiso significar que todos estaban en el “hurto para la causa”, pero las debilidades de algunos se expresaron en “esos derrames”, individualistas y colaterales. Fueron más burgueses que kirchneristas.

Pero, mirando el hecho desde el perjuicio al Estado, los números asustan. Algunos hablan de dos PBI, otros de dos presupuestos. Sin embargo, la justificación del robar es aún más peligrosa porque trajo la “justificación de fondo”: la legitimidad de mentir. Y eso es aún más peligroso.

Porque con el “mentir” el hurto es una de sus expresiones, quizás la más apasionada y burguesa. Pero cuando “entro en la aceptación de que mentir está bien” ya puedo hacer todo. Es la llave de las otras iniquidades (matar, torturar, abusar, etc.).

Ya los actos no son inmorales, son amorales. Porque el plano ético es una instrumentación de la burguesía capitalista y yo (kirchnerista) no participo de ese juego.

Estamos mal, si esto no lo desmenuzamos y lo entendemos. Porque fueron doce años de esta fábula, pero quién nos asegura que “otros” de similares concepciones filosóficas políticas no las actualicen, aún en forma más sofisticada.

Carlos A. Moldes

DNI 7.887.170


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