A explorar el mar

Una excursión parte desde el Puerto San Antonio Este para descubrir los secretos del islote María, que aparece cuando baja la marea. Delfines, snorkel y stand up paddle.

Por Redacción

Suple VOY

Vanesa Miyar vanesamiyar@rionegro.com.ar

Las suaves ondulaciones ya invitan al relax y justifican el nombre que los prestadores náuticos le pusieron a este banco de arena en el que se desarrollará la aventura. Le dicen islote María, porque cuando el mar desciende sus dorados contornos se perciben sinuosos, como si se tratara de una letra M. En algún momento su superficie quedará cubierta por completo, pero hasta que la pleamar se registre habrá tiempo suficiente para un sencillo experimento. ¿Cuál? El de cerrar los ojos, y al abrirlos, ver el mar desplegándose alrededor nuestro, como si fuéramos los únicos habitantes de esa tierra suave en la que los pies se hunden. Y como si más allá sólo existiera eso: espuma, agua, cielo… “¿Lo sienten? Por eso es maravilloso este lugar”, dice Agustín Sánchez, el guía de la excursión y titular de la firma que la ofrece, Patagonia Rupestre. Sus palabras quiebran la burbuja que por un momento pareció cerrarse sobre cada uno de los cinco integrantes del grupo, que miran el paisaje ensimismados. Ahora, hay que volver a ponerse en movimiento, y realizar un paseo por la arena, para hallar esas huellas de vida que siempre laten en los lechos marinos. Caracoles, diminutos cangrejos, la forma caprichosa de las algas… “Este es uno de los sectores donde se pueden ver cangrejos ermitaños, que son los que para cubrirse utilizan las caparazones de otros crustáceos, y van cambiándolas a medida que lo necesitan”, comenta el guía. La caminata es entretenida pero hace calor y el mar invita. Por eso, llega la hora de los chapuzones y de divertirse tanto arriba como abajo del agua. Para la superficie, están las tablas de stand up, que permiten deslizarse valiéndose de un remo. Para “espiar” lo que ocurre abajo, se puede usar el snorkel, con el que se accede a imágenes cautivantes de la naturaleza submarina. La maravillosa experiencia se desarrolla en el Puerto San Antonio Este, ubicado a 65 km de Las Grutas por ruta 3. Al llegar, hay que acercarse al Mirador Norte, dónde está la base de operaciones de Rupestre, que además posee un pintoresco parador. Recién allí comenzará la aventura, ya que para acceder al banco de arena que la bajamar empezará a descubrir hay que partir a bordo de un semirrígido. El viaje durará diez minutos, que es lo que insume acercarse al extremo norte del área conocida como Banco Reparo. Luego, la caminata de interpretación y las actividades deportivas se prolongarán por más de una hora. En total, la excursión dura alrededor de una hora y media. El “plus” de la aventura lo aporta la navegación. Es que durante la partida y el regreso se podrá disfrutar de las postales que regala la fauna marina del golfo San Matías, que incluye delfines, lobos marinos de uno y dos pelos, pingüinos y la más variada avifauna. (ASA)

En algún momento su superficie quedará cubierta por completo, pero hasta que la pleamar se registre habrá tiempo suficiente para un sencillo experimento. ¿Cuál? El de cerrar los ojos, y al abrirlos, ver el mar desplegándose alrededor nuestro, como si fuéramos los únicos habitantes de esa tierra suave en la que los pies se hunden. Y como si más allá sólo existiera eso: espuma, agua, cielo…

“¿Lo sienten? Por eso es maravilloso este lugar”, dice Agustín Sánchez, el guía de la excursión y titular de la firma que la ofrece, Patagonia Rupestre. Sus palabras quiebran la burbuja que por un momento pareció cerrarse sobre cada uno de los cinco integrantes del grupo, que miran el paisaje ensimismados.

Ahora, hay que volver a ponerse en movimiento, y realizar un paseo por la arena, para hallar esas huellas de vida que siempre laten en los lechos marinos. Caracoles, diminutos cangrejos, la forma caprichosa de las algas… “Este es uno de los sectores donde se pueden ver cangrejos ermitaños, que son los que para cubrirse utilizan las caparazones de otros crustáceos, y van cambiándolas a medida que lo necesitan”, comenta el guía.

La caminata es entretenida pero hace calor y el mar invita. Por eso, llega la hora de los chapuzones y de divertirse tanto arriba como abajo del agua. Para la superficie, están las tablas de stand up, que permiten deslizarse valiéndose de un remo. Para “espiar” lo que ocurre abajo, se puede usar el snorkel, con el que se accede a imágenes cautivantes de la naturaleza submarina.

La maravillosa experiencia se desarrolla en el Puerto San Antonio Este, ubicado a 65 km de Las Grutas por ruta 3. Al llegar, hay que acercarse al Mirador Norte, dónde está la base de operaciones de Rupestre, que además posee un pintoresco parador. Recién allí comenzará la aventura, ya que para acceder al banco de arena que la bajamar empezará a descubrir hay que partir a bordo de un semirrígido. El viaje durará diez minutos, que es lo que insume acercarse al extremo norte del área conocida como Banco Reparo.

Luego, la caminata de interpretación y las actividades deportivas se prolongarán por más de una hora. En total, la excursión dura alrededor de una hora y media. El “plus” de la aventura lo aporta la navegación.

Es que durante la partida y el regreso se podrá disfrutar de las postales que regala la fauna marina del golfo San Matías, que incluye delfines, lobos marinos de uno y dos pelos, pingüinos y la más variada avifauna. (ASA)