¿A quién le importa federalizar la ciencia?

Por Redacción

Volvió al lugar donde se crió. Se acercó a la facultad donde fue alumna buscando ser docente. Sentía que tenía mucho para dar. Se postuló a dos cargos. Primero concursó a Climatología Agrícola. Presentó antecedentes, ofreció una clase pública y tuvo una entrevista. Ganó ampliamente el cargo, pero impugnaron el concurso. Alguien dijo que su doctorado en Cs. Agropecuarias, producción científica y años de docencia universitaria no compensan su falencia de ser bióloga y no agrónoma. Ella deberá esperar que las autoridades aprueben o rechacen la impugnación. El ciclo lectivo comenzó y ella, por no perder clases, decidió participar del curso. Sus colegas lo agradecieron. Sin embargo, una agrupación de alumnos “unidos en defensa de la educación pública” cuestionó su presencia en el aula. Consideran que mientras no se resuelva la impugnación ella no tiene derecho a enseñar. En sus jornadas en la facultad vio los seis invernaderos inutilizables desde hace años. Escribió un proyecto para recuperarlos y buscó financiamiento externo. Sin embargo, el proyecto no puede ser presentado antes de su designación. El jurado del concurso debió revisar otra vez los antecedentes y extender el dictamen. Otra vez quedó primera, por unanimidad. Pero el jurado propone y el Consejo Directivo decide. Algunos consejeros eligen rechazar la impugnación y reconocer su derecho al cargo. Pero consejeros alumnos y otros ven en esto una irregularidad. Exigen una moción para cancelar el concurso. Se vota. Seis contra nueve. No va a ser profesora. La facultad seguirá sin invernaderos. Mientras, recibió la fecha para el otro concurso. Debía nuevamente competir. Pero al día siguiente éste fue dado de baja. Se arrepintió de haber vuelto al lugar donde se crió.

Luciano Boyero

DNI 32.581.261

Luciano Boyero

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