A solas con Campa

Esta vez, Ezequiel Campa viene solo (sin Malena Pichot que suele acompañarlo) a Neuquén con su show de stand up, en el que se mete con su propia infancia y su familia.

Por Redacción

HUMOR

Esta vez, llega solo a la ciudad. Hace unos meses, vino a la zona con su show “Ellos”, que compartía con Malena Pichot. Después de llenar dos veces el Cine Teatro Español de Neuquén, además de colmar la sala Rainbow del casino, el comediante sube a escena esta noche para hacer reír a la platea en solitario.

El show podrá verse el viernes, a las 21.30, en el Centro Cultural Desafíos de Neuquén (Brentana 46). Las entradas, de 170 y 220 pesos, se pueden adquirir en Planeta Pie (Mitre 35), en la boletería del teatro y en España (entre Roca e Irigoyen) de Cipolletti.

Además, habrá venta de entradas en www.comedia.com.ar.

Horas antes, sintetizó a “Río Negro” en qué consiste el espectáculo: “Es material nuevo, estoy haciendo mi primer espectáculo solo, que me permite que sea mucho más personal y reírme de cosas de las que, a priori, parecía que uno no debería hacerlo como mi familia o mi infancia”.

-Parece que los standuperos se repiten un poco en eso de reírse de la sexualidad o las drogas…

-Es que los temas son más o menos los mismos. Son universales. Creo que la diferencia está en el enfoque: es lo que te hace diferente, particular o que tenés un punto de vista más personal, ver qué te hace reír y no repetir un show de otro.

-Encarás un show en solitario. ¿Campa/Pichot cumplió un ciclo?

– Sí, obvio, con Malena estuvimos cuatro o cinco años juntos y en realidad, originalmente este género es para uno solo. Esto de hacer shows grupales es un invento local que surge de la necesidad de generar algún tipo de comunidad de comediantes. Como acá es un rubro muy joven y no podés contar con la historia del género, no es como en Estados Unidos, por ejemplo, que hay Club de Comedia y no importa quién sea el comediante: la gente va a ver los shows de tal hora a tal otra. Acá eso todavía no existe: la opción que se encontró en la Argentina es hacerlo más teatral, compartiendo producción y eso.

-La sensación es que a esta zona llega más tarde.

-Lo que pasa es que es un género urbano y es lógico que aparezca primero en las grandes ciudades. Hay movida en Rosario, Mar del Plata o Córdoba, pero es un género de bar. Acá es raro lo que sucede en el sentido de que hay muchos espectáculos que son en teatros: la sala de teatro no es el espíritu del stand up, no es la base del stand up.

-Te hemos visto en televisión. Lo último que hiciste fue “Guapas” (antes, por ejemplo, “Todos contra Juan”). Por ahí es estúpido preguntar “qué preferis, el stand up o la actuación”.

-Que no me rompan las pelotas (risas).

-De alguna manera están emparentandos…

-La verdad es que no siento que sea “uno” cuando hago stand up y “otro” cuando actúo. Yo hago cosas. Cada lugar tiene sus pro y sus contra. En la tele estás más al servicio de otras cosas que no dependen tanto de uno: hay un director, un autor, otros actores en escena… en el stand up estás más a la deriva y a la vez tenés más libertad, con todo lo bueno y lo malo que esto acarrea. Entonces, yo no me siento nada. Me di cuenta de que, en mi vida, inconscientemente, traté de no encasillarme.

“Soy actor y como soy actor, hago ésto”. ¡Qué se yo qué soy! Yo hago cosas. Me parece que, por un lado, tiene que ver con un deseo personal, tipo (ironiza) “soy actor de tal cosa y no de otra” y, por otro lado, la vida te va llevando y tal vez uno tiene que rebuscársela tanto… Además de que uno tiene ganas y de que es así como uno lo siente. Si uno se torna muy específico, estás cerrando un montón de puertas que te pueden estimular, puertas artísticas y puertas a nivel laboral.

-Es como liberarse de etiquetas.

-¡Claro! Me aburre muchísimo el actor que tiene un perfil definido. Me atrae mucho más lo impredecible, el delirio, la ruptura, lo diferente, lo inesperado y para eso hay que laburar.

-A fin de cuentas, se trata de la diversidad.

-Tal cual. Múltiples opciones. Lo que más me divierte es un actor que se permite hacer un día Shakespeare, otro día música, otro día dirigir una película, otro día hace stand up y otro día conducir un programa.

Campa está acostumbrado a arrancar carcajadas a la platea. ¿Será distinto esta noche? Tal vez no sea posible pronosticarlo, pero su propuesta siempre se trata de una opción diferente cargada de humor inteligente, ácido “border”, rupturista y, definitivamente, muy divertida.

Nos animamos a recomendarlo.

Paula Gingins


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