Abrieron las puertas pero en la vereda acecha el miedo a salir
La gente se anima poco a concurrir a lugares públicos cerrados. Esto le dio un nuevo cimbronazo a la economía ya venida a menos. Los profesionales de la salud explican el porqué.
Se esperó mucho tiempo para poder salir del encierro por la pandemia y regresar a la calle. Pero ahora que se habilitan progresivamente más actividades a pesar de que el covid-19 no afloja, mucha gente en la región tiene miedo de pisar los espacios antes comunes a todos.
El virus continua siendo una amenaza fuera de los “muros protectores” de las viviendas familiares y eso genera ansiedad y refuerza el deseo de bancar un poco más la cuarentena para evitar los contagios.
Estos sentimientos humanos repercuten con fuerza en la economía y en la vida gregaria de los seres humanos. Los especialistas de la Salud Mental aseguran que el temor a contagiarse y contagiar a hijos y padres sigue siendo una fuerza de resistencia contra esa libertad de caminar las calles que hasta hace unos meses tanto se anhelaba. Aseguran que el temor a salir genera mucha más ansiedad y hasta ataques de pánico e insomnio en algunas personas, situación que empeora en otras con patologías psicológicas preexistentes.
Y el miedo de la gente se refleja no solo en los bares y hoteles, sino también en hospitales y clínicas de la región dónde las consultas por enfermedades no relacionadas con el covid-19 cayeron más de un 60%.
Desde la cámara que nuclea a los empresarios y comerciantes de Neuquén aseguraron que las facturaciones desde marzo hasta hoy registraron una baja del 70%. El titular de Acipan, Daniel González sostuvo que ahora con la reapertura, la actividad sigue sin poder repuntar; no solo por la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores, sino también porque existe el miedo a salir a la calle y contagiarse es tan real como el virus.
González aseguró que ese temor también se traslada a los comerciantes. “Pero tampoco les queda otra, abren para mantener el negocio o siguen cerrados y pierden más de lo que ya perdieron”, dijo. Aún así comentó que la gran mayoría extremó los cuidados dentro de los locales para evitar los contagios.
El presidente de la Asociación de Hotelería y Gastronomía, Gustavo Ammann, coincidió con su par en el temor de la gente a salir y en estos rubros se ve reflejado con mucha crudeza. “Un relevamiento que hicimos sobre 25 hoteles de la provincia, se registró solo un 2% de ocupación. Locales gastronómicos funcionan con un factor de ocupación de entre el 20 y el 25%. Las cifras son desesperantes”, aseguró.
En situación un poco más relajada están las cervecerías que están orientadas mayoritariamente a jóvenes, una franja etaria que le fue perdiendo el miedo al contagio con el paso del tiempo.
Por lo que parece hasta ahora, regresar a los lugares de trabajo o a la escuela tampoco será un paso sencillo de dar para muchos. En algunos colegios el cuerpo directivo y docente ya recibió consultas de padres frente a la posibilidad de que pasado el invierno y el frío los chicos puedan volver a calzarse el delantal blanco. Las consultas están relacionadas con obtener garantías certeras de que se tomarán todas las medidas necesarias dentro de los establecimientos para que todos estén seguros.
Nada será sencillo. Pero psicólogos y psiquiatras aseguran que poco a poco y de acuerdo a los tiempos de cada uno, todos irán trabajando los miedos, reforzándola la idea del cuidado que jamás se deberá dejar de tener.
En números
- 60%
- menos de consultas médicas por enfermedades no relacionadas con el covid-19, se registraron en Roca.
- 70%
- fue la baja en la facturación de los comercios neuquinos en comparación con los meses anteriores a la pandemia por el covid-19.
En los bares y restaurantes siguen las sillas vacías
El lunes volvieron a abrir los bares y restaurantes en General Roca, con la aplicación del riguroso protocolo vigente de Nación. Durante la semana, la afluencia a los locales fue tranquila. El miedo, o el respeto por el nivel de infectados diarios en la ciudad, tiene más peso que la posibilidad de salir.
Durante la tarde del miércoles, tres parejas, en mesas separadas tomaban cerveza en el patio del bar Cuatro Veinte.
“Hace poco tiempo esto parecía imposible. Hicimos la reserva y cuando llegamos teníamos alcohol en gel, hay muchas medidas de seguridad. Me siento más segura que si me junto en casa”, contó Lucía y su amigo Ezequiel estuvo de acuerdo.
Al entrar al bar, las normas son claras, hay que ponerse alcohol en gel al ingresar, deben tener reserva, la mesa está asignada y desinfectada, la carta es digital, el barbijo obligatorio. Pueden sacárselo en la mesa, pero si se paran, deben ponérselo.
Eduardo Vázquez atendía allí y contó que pueden elegir los turnos de las 17, las 19 o de las 21. “La gente viene, no masivamente, y todos muy predispuestos a acatar las normas. A la noche viene familias a cenar, amigos tal vez, pero no tanto. No sé, si se están animando a juntar”, relató.
Entre los que asisten a estos lugares las expectativas son dispares. Para los grupos de adolescentes la novedad es esperada y muchos desean juntarse con sus amigos. “Mis amigos, todos tienen pensado ir. Creo que con las medidas de seguridad se supone no corres ningún riesgo. Aparte, la mayoría de no tiene miedo a contagiarse”, dice Tomás Carmona de 17 años.
Para Soledad Mirazo, de 30 años, la apertura le parece bien para que no se pierdan empleos, pero en su caso, dice que no iría por miedo al contagio. “¿No puedo ver a mi familia y voy a ir a tomar una cerveza con amigos? No me desespera todavía, por ahí más adelante cuando sepa que la gente no miente tanto y tiene responsabilidad al cuidarse”, dijo.
Y el miedo, no solo detiene a algunos a la hora de salir. También está presente en los que decidieron abrir. “Nos preparamos bastante para esto y tomamos todas las precauciones. No es la mejor época para abrir, pero no tenía opción, me gasté mis ahorros y me endeudé”, dijo Claudio Villablanca propietario del café 43.
“Nos preparamos para esto. No es la mejor época para abrir, pero no tenía opción, me gasté mis ahorros y me endeudé”.
Claudio Villablanca, propietario de un tradicional café de Roca.
Cuando los muros que protegían desaparecen
El psiquiatra del hospital Heller de Neuquén, Juan José Saez, utilizó la comparación de una fortaleza o un castillo para intentar explicar este miedo a volver a abrir las puertas de las viviendas.
Comentó que al inicio de la cuarentena las personas se recluyeron en sus casas y crearon a su alrededor una contención de muros seguros, donde todo era manejable. Eso daba seguridad y permitía tener a raya al coronavirus.
Pero un día, les dijeron que podían y debían salir.
Al pisar la calle nuevamente, esos muros dejaban de existir y cualquier situación en el exterior pasaba de estar exclusivamente en sus manos a tener que ser compartida con otros desconocidos.
Reapareció el miedo y allí será necesario buscar en el interior de cada uno las herramientas necesarias para adaptarse a la nueva realidad que se presenta.
La licenciada en psicología de General Roca, Belén Ayala, lo explicó de la siguiente manera: “Es un estado anímico, mental y emocional. Después de una reclusión forzosa aparecen problemas para volver a la situación previa al confinamiento”.
Señala que se trata de “comportamientos que tienen por objetivo la preservación, no es un síndrome patológico. En este caso, hay un contexto real que ampara que esto pueda pasar”, dice la profesional.
Una de las formas de afrontar esta situación, es pensarlo desde adentro, ver cuáles son las herramientas que tiene cada uno para sobrellevar la situación.
“Hay que trabajar lo adaptativo, para evitar sufrir al salir. Usar los elementos para mantenernos comunicados con las personas. Retomar las actividades, poco a poco, al ritmo de cada persona”. sostuvo.
“Las expectativas están puestas en la reactivación de la economía, pero no se va a reactivar nada hasta que este virus pierda fuerza”.
Daniel González, titular de la cámara que agrupa a los empresarios neuquinos.
Parate y temor, un círculo vicioso
Los empresarios gastronómicos, hoteleros y comerciantes se encuentran dentro de un círculo vicioso, marcado por el miedo a salir y la incertidumbre de no saber que pasará.
Sus pérdidas fueron cuantiosas y si bien los aportes realizados por el Estado nacional ayudaron, lo cierto es que quien los recibió deberá comenzar a devolverlos en octubre, sin muchas certezas de reactivación económica.
“Depende de que todo se empiece a reactivar, pero esto no se reactivará mientras la enfermedad siga con esta magnitud. Y si la enfermedad no disminuye, la gente no se va a animar a salir”, dijo Daniel González de Acipan.
Se esperó mucho tiempo para poder salir del encierro por la pandemia y regresar a la calle. Pero ahora que se habilitan progresivamente más actividades a pesar de que el covid-19 no afloja, mucha gente en la región tiene miedo de pisar los espacios antes comunes a todos.
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