Absolvieron a los Montecino de asociación ilícita

Pablo Montecino y Pedro Hernández fueron condenados por dos estafas en Cipolletti, pero la principal acusación se cayó. El juez que leyó el veredicto criticó el trabajo de la fiscalía. 

La investigación sobre la asociación ilícita que supuestamente comandaban los hermanos Montecino – Hernández se cayó como un castillo de naipes. El tribunal fue contundente: “los fiscales contaron una película que no se vio en el juicio”. Solamente fueron hallados culpables de dos estafas.

En cambio dictaron una decena de absoluciones por falta de pruebas y retiros de acusación. Ahora resta la audiencia de cesura para la sentencia. El delito de estafa prevé penas que van de los seis meses a los seis años.


El presidente del tribunal Guillermo Baquero Lazcano, al explicar el veredicto, fue crítico con la fiscalía. Incluso sus dichos generaron un sinnúmero de reproches internos, sobre todo porque la causa había requerido la intervención del Procurador Jorge Crespo.

“Lo único que determinó la fiscalía es que los hermanos Montecino se dedicaban a la compraventa de automotores desde hace más de cinco años. Era un negocio familiar con irregularidades. El local de venta estaba a la vista de todos”, sostuvo el magistrado y agregó: “en cuanto a los otros tres acusados prestaban alguna colaboración o tarea, pero había una relación laboral: eso no da sustento a que fueran parte de una organización delictiva. De las escuchas que introdujeron a través la policía no se advierte que hubiera mención precisa a los hechos de la acusación".

En otra parte de su argumentación Baquero Lazcano afirmó que la fiscalía hizo una reconstrucción a través de hechos que no se ventilaron en la sala, dijo que tuvieron un discurso efusivo con afirmaciones que carecen de contenido real. “Se afirmó acá que la gente se dedicaba a estafar, que tenían delitos con armas, que habían testigos y al juicio no trajeron ningún testigo para probar eso. Uno de los damnificados solo dijo que le hicieron una seña con la mano. No habló de ningún arma. Y luego retiraron la acusación”, enfatizó.

El fiscal Guillermo Merlo, quien fue la cara visible de la investigación, no concurrió a la lectura del veredicto. El caso comenzó a desmembrarse cuando el tribunal dejó afuera las ruedas de reconocimiento luego de que Merlo omitiera ofrecer esa prueba en la etapa correspondiente. Después la fiscalía dejó algunos hechos de estafa afuera de la acusación y finalmente en los alegatos retiró los cargos por otros hechos en los que no tenían prueba.


En principio la fiscalía acusó a los hermanos Montecino – Hernández por una docena de estafas en la venta de vehículos que tenían problemas mecánicos o registrales. Agregaron además, que el clan usaba armas de fuego para amedrentar a las víctimas.

El defensor Juan Luis Vincety calificó todo como “malos negocios”. Sostuvo que también hubo desinterés por parte de los damnificados ya que nunca les pidieron el documento de identidad a sus clientes (que muchas veces se cambiaban el nombre), no firmaron boleto de compra venta ni chequearon las condiciones registrales de los vehículos. “Hubo informalidad para buscar negocios rápidos y baratos”, concluyó el defensor.

Sobre el final de la audiencia, el defensor de los hermanos Pablo Montecino y Pedro Hernandez pidió el cese de la prisión preventiva domiciliaria con el argumento de que llevan 14 meses en esa condición y el resultado del juicio les fue favorable. La fiscalía se opuso y se fijará una nueva audiencia.


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