Acuerdo China-EE. UU. por el cambio climático
Para los firmantes es “histórico”; para ecologistas, avance
AP
PEKÍN (DPA).- Los dos países que más gases contaminantes emiten, China y Estados Unidos, se comprometieron ayer por primera vez y al máximo nivel a combatir el cambio climático.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el jefe de Estado y de Partido chino, Xi Jinping, acordaron en Pekín durante su cumbre bilateral fijar nuevos objetivos climáticos.
“Es un hito en las relaciones entre Estados Unidos y China”, destacó Obama en la rueda de prensa conjunta en el Gran Salón del Pueblo en Pekín.
Las dos mayores economías del planeta generan juntas casi la misma cantidad de cantidad de emisiones tóxicas de CO2 que el resto del mundo.
Al término de los dos días de conversaciones, Obama y Xi emitieron una declaración conjunta sobre cambio climático y anunciaron una cooperación en energías renovables.
El mandatario estadounidense propone normas estrictos en materia medioambiental. Antes de 2025 quiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26 y un 28% en comparación con los niveles de 2005. Y hasta 2050 las emisiones de CO2 incluso se reducirían un 80 por ciento. Hasta la fecha, Washington no se movía del objetivo de un 17% antes de 2020. Con la nueva meta que se ha fijado, Estados Unidos consigue también más tiempo, pero asume un objetivo más ambicioso.
Por su parte, Xi Jinping anunció por primera vez una fecha a partir de la cual su país comenzará a despedirse de las emisiones de dióxido de carbono. “China quiere cooperar con Estados Unidos”, dijo Xi. Como muy tarde, en 2030 se alcanzará el punto máximo de emisiones y a partir de entonces comenzará a decrecer. El mandatario no formuló medidas más concretas para reducir los gases tóxicos, pero anunció que en esa fecha la proporción de energías renovables aumentará a un 20% del total. Hasta la fecha, China siempre se escudó en que un país en vías de desarrollo no puede cumplir normas estrictas sobre emisiones porque tiene que proteger su economía.
La organización ecologista Greenpeace calificó el anuncio de primer paso en la dirección correcta. “Existen claras expectativas de ambas potencias económicas de que muestren una gran ambición”, señaló Li Shuo, experto en cambio climático de Greenpeace. El acuerdo supone sólo lo mínimo en objetivos climáticos, no el máximo que se puede lograr, agregó. Además, el acuerdo en Pekín no es vinculante. Al respecto el analista Jost Wübbeke, del Instituto Mercator dijo: “China tiene que concretar las propuestas generales del acuerdo para hacer una oferta seria en las negociaciones sobre cambio climático”.
Barack Obama y Xi Jinping podrán mostrar en sus países el acuerdo como un triunfo diplomático.