Acuerdo con el Club de París no irá al Congreso

Jorge Capitanich defendió el pacto por la deuda y resaltó la política económica y el crecimiento industrial, ante la ausencia del grueso de la oposición, que se fue por no poder repreguntar.

Redacción

Por Redacción

EL PAÍS

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, brindó su segundo informe del año ante la Cámara de Diputados pero en ausencia de la mayoría del arco opositor, que manifestó con su decisión de no ingresar al recinto su disconformidad con la metodología del “atropello y abuso del número” por parte del Frente para la Victoria.

Pese a que no contribuyeron a formar quórum los bloques del radicalismo, FAP, Unen, Frente Renovador y Unión PRO, el oficialismo consiguió reunir 132 diputados en el recinto para recibir a Capitanich en un escenario atípico por la cantidad de bancas vacías.

Capitanich confirmó que el Poder Ejecutivo no enviará al Parlamento el acuerdo con el Club de París, al considerar que se trata de “una deuda preexistente” que se encuentra encuadrada en normativa aprobada previamente por el Congreso.

Al dar su informe de gestión en la Cámara de Diputados, Capitanich puntualizó que “la deuda con el Club de París fue anterior al gobierno y consideramos que no hace falta que el Congreso apruebe el acuerdo”. El ministro coordinador apuntó que “la deuda ha sido consolidada en 1986 y el último acuerdo fue en 1992”, por lo que precisó que el Poder Ejecutivo “tiene facultades para negociar acuerdos de deuda” tanto por la ley de Presupuesto Nacional como por la normativa legal preexistente.

Capitanich -cuya exposición se extendió tres horas y media- arrancó indicando, entre una multiplicidad de datos y cifras, que el Producto Bruto Interno “se expandió más del 5% desde el 2003”, en tanto que el PBI industrial aumentó un 4,7% y el crecimiento automotriz fue del 15,7% en el mismo período, aunque luego admitió que existen un “leve” descenso en el último tiempo.

En cambio, el jefe de ministros pasó por alto y dejó sin responder una pregunta puntual de Pitrola quien, a rajatabla, quiso saber “hasta cuándo van a defender al vicepresidente”, Amado Boudou, citado por la Justicia a una indagatoria por la causa Ciccone. (Ver página 2)

La mayor parte del arco opositor, en tanto, ni siquiera ingresó al recinto ya que, mientras a las 11:30 empezaba la sesión con quórum casi estricto, en el Salón de Pasos Perdidos daba lectura a un documento con los argumentos por lo que no iba a escuchar al jefe de Gabinete.

“Venimos a decir ‘basta’ a la forma de sesionar elegida por el FpV con el propósito de considerar solamente lo que le manda el PEN”, dijo el jefe del bloque de la UCR, Mario Negri al leer la declaración conjunta redactada por los referentes opositores. El documento fue avalado además por el Frente Renovador; Unión PRO, Partido Socialista , Frente Cívico de Córdoba, GEN Unen y Libres del Sur, entre otros.

Los bloques se quejaron de la metodología empleada para la sesión informativa que, aseguraron, “no permite repreguntar al jefe de Gabinete”, a quien también responsabilizaron de haber entregado ayer a la mañana el CD con las respuestas a las preguntas escritas enviadas previamente, lo cual los dejó sin tiempo para analizarlas.

El oficialismo sumó 132 diputados para iniciar la sesión con la ayuda de sus aliados. Además decidieron participar Francisco De Narváez, el delasotista Juan Schiaretti, el Frente de Izquierda (FIT) y Unidad Popular. (DyN).


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