Adiós a Pierre Boulez, genio y provocador
Pierre Boulez se convirtió en uno de los representantes más significativos de la vanguardia musical.
DESPEDIDA
De joven quería “dinamitar” las óperas y en lugar de ello conquistó los escenarios de todo el mundo: Pierre Boulez se convirtió en uno de los representantes más significativos de la vanguardia musical. Sacudió el mundo de la música y sentó nuevas bases, en una continua búsqueda de lo nuevo.
Sin embargo, el provocador y renombrado compositor, director y profesor francés, que murió en la noche del martes a los 90 años, no hacía mucho ruido últimamente: tenía problemas de salud desde hacía tiempo y se había retirado a su vivienda de Baden-Baden, donde falleció.
Al balneario en la Selva Negra había recurrido continuamente a lo largo de su carrera huyendo del barullo de París para recuperarse de sus giras mundiales de conciertos y también para componer.
Nacido el 26 de marzo de 1925, este renovador musical sacudió el mundo de la música, enfrentándose a numerosos compositores, vivos y muertos, y superando dificultades. Pero nunca se dejó confundir en su búsqueda de lo nuevo.
Ravel, Strawinsky, Schönberg quedaron atrás. El “freak” de la matemáticas, hijo de un fabricante de acero de Montbrison, en el valle del Loira, hizo evolucionar la música dodecafónica de Arnold Schönberg para desarrollar la llamada música serial, compuesta en base a series numéricas o proporciones.
Esas construcciones musicales tan rígidas le valieron el apodo de “Robespierre” en los años 50, en referencia al líder revolucionario francés.
La modernidad de composiciones como “Notations” o “Le marteau sans maître” fue frecuentemente tildada de atonal, caótica y desordenada por críticos y amantes de la música. Algo que podría explicarse porque las obras de Boulez no eran fácilmente accesibles. “A mucha gente le resultaban difíciles”, afirma el musicólogo Dariusz Szymanski.
Boulez no dinamitó ninguna ópera, al contrario de lo que llegó a decir al inicio de su carrera, sino los prejuicios de la época. Por ejemplo sobre Richard Wagner.
Su repertorio pasó por la música clásica, la “microtonal” con ordenador hasta conciertos con Bruce Springsteen o Frank Zappa. Y nunca se estableció en ningún espacio musical, algo que odiaba casi tanto como la rutina.
El excepcional músico se veía principalmente como compositor pero se hizo famoso por su arte interpretativo y su precisa dirección de orquesta. Como director renunciaba al frack y a la batuta.
En su faceta de director pasó por la orquesta de Cleveland (1967-1972), por la sinfónica de la BBC (1971-1975) y la Filarmónica de Nueva York (1971-1977).
“Fue conmovedor ver cómo en los últimos años creció su interés por obras de muchas épocas musicales que hasta ahora no habían tenido un papel primordial en su vida”, relató el director de la Sala de Conciertos de Baden-Baden, Andreas Mölich-Zebhauser. Boulez vivía cerca de la sala.
El director de SWR, Peter Boudgoust, destacó además la relevancia de Boulez para la música contemporánea. “Dio vuelo a generaciones enteras de músicos y amantes de la música, y lo hizo como director tanto como compositor”.
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