“Adolescencia”

Por Redacción

El término adolescencia define con claridad la conducta manifestada por el promedio del ciudadano argentino. A través de su breve vida, el joven comete repetidamente errores que son propios de su inexperiencia. El joven inmaduro es fachero, pagado de sí mismo, dueño de toda la razón del mundo y propenso a resolver los problemas que lo afectan en forma rápida y de acuerdo con su propio criterio. Como no tiene experiencia, no medita, o no sabe, la mejor forma de resolver el tema que lo aqueja. Al poco tiempo vuelve a reincidir en el error porque se olvidó del proceder pasado o simplemente porque ni siquiera lo consideró como error. Es inexperto e ingenuo. Es una bella época para todo individuo pero, necesariamente, debe madurar por razones naturales. En nuestro país eso es lo que nos pasa en el aspecto económico y social. Como el joven, no planificamos y avanzamos improvisando soluciones repitiendo errores anteriores. Vamos para atrás respecto del mundo que avanza en forma vertiginosa a base de planificación y seguimiento racional, serio. Hoy nos encontramos en una encrucijada gordiana donde los dirigentes se esfuerzan por encantar a las masas mediante procedimientos populistas, demagógicos, utilizando su legítimo derecho de pretender constituirse en el próximo gobierno. El modo es pueril, soslayando exigencias imprescindibles para quienes van a gobernar una ciudad, una provincia o el país. Desde 1930 avanzamos a los saltos, como barras callejeras que a las piñas se abrieron camino hacia el poder. Se sucedieron militares, conservadores, liberales, populistas, todos probando métodos que a su entender o ambiciones satisfacía. El país abundante y progresista de inmigrantes casi un modelo mundial quedó hecho trizas luego de esas experiencias. No cambió mucho a partir de 1983 cuando ganó la democracia. Ésta es la diferencia pero en los otros aspectos seguimos probando y obviamente fracasando. El avance logrado a la fecha y en algunos aspectos es exclusivo de un bajo porcentaje de ciudadanos que asume con responsabilidad su gestión. El ciudadano medio no discierne con claridad entre la multitud de supuestos dirigentes que están expuestos en la vidriera de candidatos. Es evidente, además, que no posee las bases necesarias que sólo se logra a través de las aulas manejadas con idoneidad. Es un círculo vicioso rayano en la intolerancia de la anarquía. Omar A. González, DNI 5.749.340 – Neuquén

Omar A. González, DNI 5.749.340 – Neuquén