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¿Adultos mayores? ¿abuelos? No: son personas mayores

Paternalismo, infantilización, marginación e invisibilización de quienes tienen más de 60 años son actitudes comunes en la sociedad. Aquí una serie de reflexiones, para empezar a cambiar.





Por María Raquel Calvo*

El Observatorio de Políticas Públicas para Personas Mayores es un grupo interdisciplinario de investigación y extensión sobre políticas públicas destinadas a las personas mayores, que depende de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue y fue creado en marzo del año 2019, con la idea de contribuir al estudio e investigación de esta problemática: las políticas públicas y las personas mayores.

El envejecimiento de la población está a punto de convertirse en una de las transformaciones sociales más significativas del Siglo XXI, con consecuencias para casi todos los sectores de la sociedad, entre ellos, el mercado laboral y financiero y la demanda de bienes y servicios (viviendas, transportes, asistencia médica, protección social), así como para la estructura familiar y los lazos intergeneracionales.

Según datos de la revisión de 2017 del informe “Perspectivas de la Población Mundial”, se espera que el número de personas mayores, es decir, aquellas de 60 años o más, se duplique para 2050 y triplique para 2100: pasará de 962 millones en 2017 a 2100 millones en 2050 y 3100 millones en 2100. A nivel mundial, este grupo de población crece más rápidamente que los de personas más jóvenes.

El 15 de junio de 2015 se aprobó la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, que define “el envejecimiento” como un proceso gradual que se desarrolla durante el curso de la vida que conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psico-sociales y funcionales de variadas consecuencias, los cuales se asocian con interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio.

La Convención -aprobada por el Congreso de la Nación mediante Ley 27.360- en su artículo primero ratifica que el principal objeto es “Promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad”.

Es significativo que la Convención se refiera a las “personas mayores” dejando de lado aquella expresión tan utilizada de “adultos mayores”.

De esta manera se las reconoce en tanto sujetos de derecho y asume la necesidad de abordar los asuntos de la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva de derechos humanos que reconoce las valiosas contribuciones actuales y potenciales de la persona mayor al bienestar común, a la identidad cultural, a la diversidad de sus comunidades, al desarrollo humano, social y económico y a la erradicación de la pobreza.

Durante mucho tiempo se ha utilizado la expresión “adultos mayores” para referirse a aquellas personas que están transitando alguna etapa de la vejez.

Tan enraizado está el término que con él se nominan distintas áreas de gobierno que se ocupan de las políticas públicas para las personas mayores.

La imagen general o social hacia este grupo de edad, queda encasillada bajo la percepción de un ciclo de cambio negativo de pérdida de habilidades y capacidades, una etapa de soledad y dolor, de pobreza en muchas ocasiones y con problemas orgánicos, físicos y psicológicos.

De esta manera, se solidifican los estereotipos hacia la vejez y el envejecimiento como una etapa puramente incompetente, un “problema” social del que hay que ocuparse sin dar la debida participación a quienes son efectivamente los destinatarios de esas políticas públicas.

El paternalismo, la infantilización de los viejos en distintos ámbitos, la marginación y la invisibilización de las aportaciones de las personas mayores a la sociedad, son actitudes comunes en nuestra sociedad. Ocultan un miedo y rechazo al envejecimiento como una manera de resistir esta etapa que es una más a lo largo de la vida.

Como medio eficaz para combatir estos prejuicios necesitamos informar, investigar y confrontar a la sociedad con sus sesgos y temores hacia esta etapa de la vida.

Lo que podemos asegurar que cada sociedad, y cada vez más, tendrá Personas Mayores entre los suyos. Es tarea de todos, que además de vivir cada vez más, podamos vivir cada vez mejor.

Personas mayores

2100
millones de personas mayores de 60 años tendrá el mundo en 2050.
962
millones de personas mayores de 60 años tenía el mundo en 2017.

*Presidenta del Observatorio de Políticas Públicas para Personas Mayores


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