Agonía
La globalización se instituyó con todo su arrebato de significación cultural y conductual, invadiendo lo individual y lo colectivo de manera impositiva. Agoniza la interioridad creativa, se abandonan sueños y la afinidad afectiva inefable adelgaza.
Disminuye el espacio personal, el diálogo interior y el compartido se restringe, la percepción sensible se borronea y las actitudes se tornan bruscas. Nos convertimos en toscos robots gananciosos. Las pretensiones invasivas y coartantes están de moda, el reduccionismo se practica con brusquedad. La brutalidad amenaza y la insidia circula por los vericuetos de convivencias demacradas. Cada uno defiende su isla, náufrago desesperado entre las góndolas de un supermercado.
A falta de referencias morales introyectadas libremente, cada cual se acomoda lo mejor que puede, sin preocuparse por las molestias que ocasionan sus codazos y pisotones.
¡Qué falta de candor! Vivimos a la altura de nuestras murallas y desde allí rociamos a los incautos con aceite hirviendo. ¡Ay de los vencidos! ¿Quién es quién? Arrepiéntete y cree en la verdad más honda, aunque duela y cueste… La recompensa de conocerte tiene su precio, pero lo vale, lo verás, cuando te descubras andando con el alma desnuda por el paraíso.
Alberto Félix Suertegaray
DNI 14.169.481
Roca