“El riesgo de default está en la estructura financiera que el propio gobierno armó”



Economista, exdecano de la Facultad de Economía de la UNC y palabra autorizada en la región a la hora de analizar la realidad de la economía nacional, Pablo Ala Rué, dialogó con “Pulso” y brindó su visión de cara al año que comienza. El especialista resaltó que el gobierno insiste en el mismo rumbo que llevó a la situación actual, y que cuesta identificar la variable que motorice la recuperación.

PREGUNTA- ¿Cuál es su perspectiva de la economía?

RESPUESTA- Los economistas solemos ser los portadores de las malas noticias al momento de analizar el escenario. Pero lo que sucede hoy, es en gran parte la concreción de aquello que muchos de nosotros advertíamos desde hace tiempo. Lo que viene para 2019 es similar a lo que ya vimos, pero agravado, porque en 2018 los números son negativos en todas las variables, incluso en aquellas que conforman el núcleo de política económica del gobierno.

P- ¿Cuáles son las variables que ve más comprometidas?

R- Bueno, por ejemplo la reducción que se anuncia en el déficit fiscal primario, es más que compensada por el incremento del déficit fiscal financiero. Eso significa que la situación fiscal empeoró. A nivel externo, la mejora marginal en la cuenta corriente es producto de la baja en las importaciones a raíz de un menor nivel de actividad. Y el dato dominante en 2018, es la caída del salario real, que sufrió una baja en torno al 20%, al igual que los haberes jubilatorios y la Asignación Universal por Hijo.

P- ¿Habrá reactivación en 2019?

R- Con un escenario sumamente volátil, es muy osado hacer previsiones para este año. Pero nada indica que durante 2019 los salarios recuperen lo que perdieron el año pasado. Eso implica una fuerte contracción del consumo. El recorte en la obra pública, ya está anunciado. Todo parece indicar un panorama recesivo. La pregunta es si será recesión con estabilidad, o además habrá que sumar el efecto inflacionario.

P- Las recesiones suelen terminar con un rebote en el nivel de actividad. ¿Le alcanza el ajuste al gobierno para lograr una salida de ese tipo?

R- El rebote en el nivel de actividad, necesita una fuente que le de sustento. El mercado externo por ejemplo, vía una fuerte devaluación que genere una competitividad transitoria del tipo de cambio. No se observa algo así este año. El gasto público, que suele ser otro de los motores, tampoco estará presente. Es por eso que no veo expectativas de reactivación significativa.

P- ¿Los mercados temen que el gobierno no logre reelegir?

R- Se ha montado un discurso respecto a la inseguridad jurídica que generan las elecciones, como si un triunfo del peronismo en alguna de sus vertientes pusiera en riesgo los futuros pagos de los bonos emitidos por Argentina. Creo que eso es falso. El riesgo de default está en la poca sustentabilidad de la estructura financiera que el propio gobierno ha armado, y en la posición de insolvencia que Argentina fue asumiendo en estos años.

P- ¿Sigue pesando la herencia a la hora de buscar responsables?

R- Luego de tres años de gobierno, claramente las inconsistencias que presenta el frente económico, son propias del programa económico que se ha llevado adelante.

P- ¿Qué opina de la actual política antiinflacionaria?

R- El gobierno apuesta a controlar la inflación por la vía monetaria, y no atiende ninguna de las cuestiones estructurales de la economía argentina, que dan origen a la inflación. Tampoco hay una agenda productiva de mediano y largo plazo que permita prever un sendero de crecimiento, sino que todo el programa se reduce a mantener calmo el tipo de cambio y a controlar la inflación vía altas tasas de interés, contracción monetaria y caída del consumo.

P- Con la crisis de 2018, ¿perdió el gobierno una oportunidad para cambiar el rumbo?

R- Puede ser. Cuando parecía que la crisis generaba el momento para modificar algunas cuestiones, el gobierno decidió cerrarse sobre sí mismo en el plano político, y en el plano económico redobló la apuesta.

P- ¿Qué opina del giro liberal en Latinoamérica?

R- Los procesos históricos siempre fueron regionales. La etapa previa también tuvo alcance regional. Y tanto el repliegue que se observa hoy en los gobiernos populares, como el avance de la derecha, es de carácter regional, e incluso mundial. En términos económicos me parece muy riesgoso para Argentina, cuya producción tiene como uno de sus principales mercados a Brasil, que hasta el momento no ha dado señales de que Argentina figure entre sus prioridades. Es muy sintomático que Macri no haya viajado a la asunción de Bolsonaro, y que Bolsonaro no tenga en su agenda inmediata, una visita a la Argentina. Un tema más en el que 2019 puede traer dificultades.

P- ¿Hay un cambio de paradigma global en relación a los bloques regionales que afecta también al Mercosur?

R- Cuando en 1985 nació la alianza entre Argentina y Brasil, que más tarde se amplio para conformar el Mercosur, las expectativas eran muy altas. Sin duda era la gran apuesta política y económica de la región, que nunca llegó a meterializarse en los flujos de comercio. No tengo dudas que la retracción que se verifica a nivel global en materia de bloques regionales, es producto de la liberalización política, del incremento de la hegemonía norteamericana, y de la fragmentación de la estrategia de los países que pugnan por encontrar soluciones individuales, debilitando los procesos de construcción colectiva.

Perfil

Pablo Ala Rué

Pulso Entrevista:

Datos

Pablo Ala Rué es originario de Buenos Aires y reside en la zona desde 1997.
Es licenciado en Economía y graduado en Administración Financiera del Sector Público.
Exdecano y docente de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue.
Director de la filial Comahue de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera (Asap).

Temas

Economía

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