Alberto y el desafío del liderazgo

El resultado de las elecciones de octubre impidió la construcción de una hegemonía política. Dejó configurado un escenario de dos alianzas en equilibrio aparente de fuerzas que expresan la polarización de una sociedad extremadamente politizada. Su traducción podrá verse en la próxima composición del Congreso. Todo esto, sin embargo, aún debe ser probado: las dos coaliciones están lejos de ser homogéneas y estables. Sigue habiendo además dudas sobre quiénes ejercerán sus liderazgos.


Las dificultades que presenta el Frente de Todos para conformar el equipo económico son una muestra de los desafíos que enfrenta la unidad del peronismo en torno a Cristina Kirchner.
La bisagra se produjo con el regreso de la expresidenta de Cuba. Alberto Fernández la visitó el lunes y mantuvo con ella una reunión de tres horas. Podría ser un buen ejercicio comparar el gabinete que había esbozado hasta entonces con el que presentará los próximos días. No hace mucho el presidente electo sostuvo que su vicepresidenta iba a tener “cero injerencia” en la conformación de sus equipos. La reciente instalación de Carlos Zannini como futuro jefe de los abogados del Estado cuestiona esa convicción.


Como observó el FMI, aún nadie sabe cuál es el plan económico de Fernández. Todo lo que se teje sobre el equipo económico son supuestos. Desde que Guillermo Nielsen sería desplazado incluso del manejo de la deuda y la ingeniería financiera para Vaca Muerta hasta la elevación de Martín Guzmán, un economista heterodoxo que ha trabajado con Joseph Stiglitz, para manejar el ministerio. Nielsen y Guzmán expresan concepciones distintas de la economía. A la par, Cristina Kirchner avanza en el Congreso. El senador Carlos Caserio, reemplazante de Miguel Pichetto, fue invitado a ocupar un ministerio, al igual que el jefe del bloque de diputados Agustín Rossi. Las jefaturas estarán en manos de José Mayans en el Senado y de Máximo Kirchner en Diputados.


Alberto Fernández muestra dificultades para consolidar su propio liderazgo y parece en estas horas el ejecutor de un diseño que elabora para los puestos clave la expresidenta. Si los recientes gestos en política exterior estuvieron destinados a conformar a su compañera, no alcanzan.

El caso de los equilibrios en la coalición del gobierno es incluso más desconcertante. Allí se desató una crisis que tuvo como desenlace la salida del secretario de Salud tras la publicación y derogación de nuevas normas para la interrupción legal del embarazo. La controversia desnudó, además de fallas en la línea de ejecución de políticas públicas en un área sensible, profundas diferencias en el gobierno saliente en relación al aborto, ya expuestas durante el tratamiento en el Congreso del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Los sectores contrarios al aborto legal se fortalecieron después de que el presidente Macri dejó la neutralidad en el debate y blanqueó en la campaña su rechazo a legalizar su práctica.


Alberto Fernández muestra dificultades para consolidar su propio liderazgo y parece en estas horas el ejecutor de un diseño que elabora finamente la expresidenta.



Macri derogó la resolución y buscó dar una señal de autoridad, acaso con la intención de consolidar su proyecto de liderar el espacio opositor. El radicalismo, aunque a través de dirigentes alejados del sistema de toma de decisiones de lo que ha sido Cambiemos, salió a blindar al funcionario, que más tarde renunció.


Hay que detenerse en el movimiento con el que Macri cierra su ciclo. Hizo todos los esfuerzos para llegar al gobierno como un dirigente difícil de clasificar según las categorías tradicionales en política. Buscó a lo sumo ser emparentado a una derecha liberal y moderna. En una sucesión de cálculos electorales, primero evitó “deskirchnerizar” la Argentina y más tarde profundizó la grieta. Y como había insinuado incluso antes de las primarias, termina su gestión volcado hacia posiciones conservadoras. Las contradicciones también dominaron la gestión económica, donde radica su principal fracaso.


Después de cuatro años grises en el poder, sabemos menos hoy acerca de quién es el verdadero Macri. Acaso tampoco él lo sepa.


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