“Alex Freyre, la borra de la cocoa”
Los que trabajamos con personas y vivimos día a día el dolor y las circunstancias diversas que los enfermos atraviesan ante las dificultades que la vida les pone por delante sabemos lo difícil que resulta en algunos casos sobrellevar enfermedades graves, algunas discriminatorias y lacerantes. Esta semana, un zopenco funcionario del Estado dijo que si no gana Kristina no habrá medicamentos para el sida y fue más allá: en un exabrupto criminal, condenó a un famoso bailarín a morir de sida si no ganaba el kirchnerismo en el 2015. No sólo tuvo el tupé de largar una amenaza sin fundamentos sino que puso en público algo que la mayoría de la sociedad no conocía y fue el nombre de un enfermo que, más allá de su fama, es un ser humano sensible que ha sufrido uno de los peores ataques que una persona como Freyre puede inferir: hacer pública una situación por demás discriminatoria y dolorosa y augurarle una muerte segura si el flagelo kirchnerista no sigue adelante. No se puede pensar que son los únicos que creen que los enfermos deben seguir recibiendo sus medicamentos. Quizá no sepa este memo que faltan muchas drogas para mucha gente o, lo peor: que mucho se está gastando inútilmente. Soy sexólogo y con frecuencia recibo pacientes con enfermedades de transmisión sexual y otras situaciones patológicas relacionadas con la sexualidad. El dolor de estas personas como consecuencia de la discriminación y las dificultades en ser reconocidas como seres humanos comunes son terribles circunstancias que sólo ellas y un poco nosotros podemos evaluar o considerar. La verdad es que meter preso a un tipo que roba un auto después de lo que hizo este bobo es a todas luces injusto. Él debería estar preso, por oprobio, agresión moral, publicidad de hechos privados y desprecio por el dolor ajeno. Es ese tipo de personas que no merecen ya tener un cargo público, sino siquiera un pedazo de pan para llevarse a la boca. Le estamos pagando un sueldo a un inhumano que destrozó la esperanza de muchos con una mentira. La verdad, esto cada día me da más asco. Como hubiéramos dicho en el barrio cuando éramos chicos, este tipo es “la borra de la cocoa”. Marcelo Lemus, DNI 11.794.611 Cipolletti
Marcelo Lemus, DNI 11.794.611 Cipolletti
Los que trabajamos con personas y vivimos día a día el dolor y las circunstancias diversas que los enfermos atraviesan ante las dificultades que la vida les pone por delante sabemos lo difícil que resulta en algunos casos sobrellevar enfermedades graves, algunas discriminatorias y lacerantes. Esta semana, un zopenco funcionario del Estado dijo que si no gana Kristina no habrá medicamentos para el sida y fue más allá: en un exabrupto criminal, condenó a un famoso bailarín a morir de sida si no ganaba el kirchnerismo en el 2015. No sólo tuvo el tupé de largar una amenaza sin fundamentos sino que puso en público algo que la mayoría de la sociedad no conocía y fue el nombre de un enfermo que, más allá de su fama, es un ser humano sensible que ha sufrido uno de los peores ataques que una persona como Freyre puede inferir: hacer pública una situación por demás discriminatoria y dolorosa y augurarle una muerte segura si el flagelo kirchnerista no sigue adelante. No se puede pensar que son los únicos que creen que los enfermos deben seguir recibiendo sus medicamentos. Quizá no sepa este memo que faltan muchas drogas para mucha gente o, lo peor: que mucho se está gastando inútilmente. Soy sexólogo y con frecuencia recibo pacientes con enfermedades de transmisión sexual y otras situaciones patológicas relacionadas con la sexualidad. El dolor de estas personas como consecuencia de la discriminación y las dificultades en ser reconocidas como seres humanos comunes son terribles circunstancias que sólo ellas y un poco nosotros podemos evaluar o considerar. La verdad es que meter preso a un tipo que roba un auto después de lo que hizo este bobo es a todas luces injusto. Él debería estar preso, por oprobio, agresión moral, publicidad de hechos privados y desprecio por el dolor ajeno. Es ese tipo de personas que no merecen ya tener un cargo público, sino siquiera un pedazo de pan para llevarse a la boca. Le estamos pagando un sueldo a un inhumano que destrozó la esperanza de muchos con una mentira. La verdad, esto cada día me da más asco. Como hubiéramos dicho en el barrio cuando éramos chicos, este tipo es “la borra de la cocoa”. Marcelo Lemus, DNI 11.794.611 Cipolletti
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