Alexandre Roit juega con la imaginación
El artista brasileño desde hoy y hasta el domingo recorrerá Cipolletti, Roca, Plottier, Villa Regina y Río Colorado con su obra para chicos, y también grandes, “O senhor das chaves”.
Teatro
Alexandre Roit llega desde el Brasil para presentar “O senhor das chaves” en la 23 edición del Circuito de La Hormiga Circular esta semana.
Alê es cofundador del grupo Parlapatões, Patifes & Paspalhões, pero en el 2002 resolvió seguir su carrera solo y lleva realizados innumerables viajes por el Brasil y América Latina haciendo lo que mejor sabe, actuar. En agosto de 2013, estrenó el espectáculo infantil que ahora trae a la región, en el Teatro Cacilda Becker de San Pablo, ciudad en cuyas afuera vive.
En la obra que montará sucesivamente en Cipolletti, Roca, Plottier, Regina y Río Colorado, un viejo marinero aparece, mas no se sabe de dónde. Bastante embarullado, tiene dudas sobre que hace allí y quienes son las personas sentadas delante de él. Parece haber perdido la memoria y el público va a ayudarlo a recuperarla. Lo rodean varios baúles conteniendo instrumentos musicales, trozos de sogas, tejidos, que lo hacen recordar algunas historias, la de un pescador que conoció a una sirena, la de otro que supo de un gigante que vivía en una isla que se hunde y aparece en lugares diferentes, y la de un tercero que estuvo en la Atlántida. Entre una y otra, tiene lapsos de memoria, volviendo siempre al punto de partida, como si recién hubiese llegado a ese lugar. Al final, queda en los espectadores una duda: ¿él es el pescador de las historias que contó; son verdaderas o fruto de su imaginación?
“Mis niños (los mellizos, Ariel y Flora) acaban de cumplir nueve el mes pasado y hace cinco años, en algún momento el varoncito me preguntó sobre si eran verdad o no, las historias que le contaba. ¿Qué iba yo a decirle? Si le confesaba que eran verdaderas, le estaba mintiendo en ciertos casos, y si le decía que eran mentiras, le podía cortar un sueño en forma prematura. En vez, le pregunté si él las creía. Sí, contestó. Entonces, si las crees, serán verdad. Un poco, ese es el punto de arranque para construir mi actuación”, cuenta Roit.
– Cómo es tu propuesta?
– El teatro que hago es un intento de partir de una obra no lista, no cerrada, no conformada, que el público debe entender. Sino que son obras abiertas, con posibilidades, con muchas rutas que yo, como intérprete, pueda elegirlas en el momento que estoy en escena, para caminar e invitar a los espectadores a hacerlo conmigo. Es decir, trato de que dé igual quien esté adelante mío, cuando hago una función. Procuro comprender quién está allí, para entender cómo proponer ese día, la hora, el momento que vamos a compartir.
Sí, tengo un guión, un montón de textos, de cuestiones que seguir… Que proponer, que materializarlas durante el espectáculo. Pero lo haré según quién está frente a mí, cuál es la fecha, el lugar, la hora, de dónde vine yo, de dónde esas personas, para dónde vamos después, juntos o apartados? Todo eso influye en una obra teatral. Me alegra la confianza que en Patagonia han tenido para con mi trabajo. En el Brasil, incluso comercialmente, tiene muchas más ventajas poner la obra para niños y jóvenes, que para adultos. Con los mayores es más complicado ganar algo de plata. Por otra parte, periodísticamente, es un lío poner una pieza para adultos y niños, a la vez. Los periodistas de teatro infantil no van a dar notas sobre la obra porque consideran que no se pueden mezclar ambos públicos. Yo he tenido oportunidad de tenerla en cartelera en los dos horarios, porque ella lo permite, pero una amiga periodista me dijo que no lo hiciera porque los que se dedican al teatro infantil no lo cubrirán. Es una interferencia, una restricción ajena a mí.
– En Argentina no existen esas trabas.
– Lo sé y me pone muy contento que así sea… Esto que acabo de hacer es un desahogo, porque estoy muy expectante de la presente oportunidad de estar en Río Negro y hacer la obra en un horario previsto para los más grandes, donde también puede haber niños en las butacas. Eso es genial En Argentina están mucho más adelante que nosotros en Brasil.
– ¿Cuando ingresás a otro país y llenás el casillero de profesión, qué ponés?
-Artista. Actor no pongo, es muy estrecha la definición. Soy un comunicador. Para mí es la manera cómo trato de contribuir en mi propia evolución. Puede parecer un poco ingenuo decirlo así, pero es una herramienta de desarrollo espiritual. Y va más allá de lo económico, del prestigio o lo que sea.
FUNCIONES
Miércoles 6 de mayo en el Centro Municipal de Cipolletti; jueves 7 en Casa de la Cultura de Roca, viernes 8 en el Teatro El Zaguán de Plottier, todas a las 21:30; sábado 9 en La Hormiga Circular, Villa Regina, a las 22, y el domingo 10 a las 21:30 en el Teatro de la Barda en Río Colorado.
Eduardo Rouillet
Teatro
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