Algo más que una elección

El resultado de las elecciones que hoy se celebran en Chos Malal no podrá proyectarse de modo lineal hacia el 3 de junio, por tratarse de una muestra reducida y un comicio polarizado entre dos opciones. Pero no cabe duda de que quien obtenga mayor cantidad de votos oxigenará las aspiraciones de su referente provincial.

La batalla por la intendencia de esta ciudad del norte es especial en varios sentidos. Los dirigentes de los partidos que son oposición en la provincia decidieron unirse detrás de la reelección del actual intendente kirchnerista Carlos Lator. Se trata de un objetivo que no han logrado cuando tuvieron que definir acuerdos para alcanzar objetivos mayores, como lo es la batalla por la gobernación.

Del otro lado de la pelea por la intendencia de Chos Malal se encuentra Carlos Aguilar, el candidato del Movimiento Popular Neuquino (MPN), partido que en ese rincón del norte es oposición desde hace unos meses y busca recuperar el protagonismo perdido.

Si hoy se impone Lator, candidato de la alianza de partidos denominada Encuentro por Chos Malal, habrá festejos múltiples y lecturas tan divididas como lo está la oposición.

Al candidato a la reelección lo aplaudirán Horacio Quiroga, un radical kirchnerista; Raúl Podestá, otro candidato identificado con el presidente, y también Julio Fuentes, referenciado en el sindicalismo de la Central de Trabajadores Argentinos.

Por el contrario, si vence Aguilar festejará Jorge Sapag, el candidato del MPN, pero también lo hará el gobernador Jorge Sobisch. Resta ver quién se va a atribuir la paternidad del eventual triunfo del candidato emepenista y si eso no genera fricciones entre el gobernador saliente y el candidato.

Para el partido provincial, Chos Malal es un símbolo que tiene anclaje en su historia. El MPN ha sido tradicionalmente fuerte en el norte y las derrotas sufridas allí, una de ellas a manos del radicalismo, duelen igual o más que otras.

La última disputa por la intendencia se llevó a cabo en junio último. En esa compulsa Lator venció por diez puntos al sobischista Rolando Figueroa. Fueron comicios convocados para finalizar el mandato de Oscar Koenig, el ex jefe comunal que salió expulsado del poder en medio de denuncias por manejo irregular de fondos, un caso que todavía la Justicia no cerró.

En aquella ocasión el efecto de la derrota golpeó en forma directa a Sobisch, aunque también alcanzó a los entonces precandidatos a gobernadores del MPN que se encontraban disputando una interna por los cargos electivos. Al lado de Figueroa estuvieron Pedro Salvatori y Sapag, ambos por separados, pero unidos detrás del mismo objetivo: tratando de juntar votos que finalmente fueron esquivos.

En el MPN no quieren lecturas apresuradas ni opiniones estridentes sobre el impacto que tendrá esta jornada electoral del norte neuquino.

En el entorno sapagista las definiciones tajantes no son las preferidas y, por tanto, consideran que cualquier valoración sobre un triunfo o una derrota debe ser mesurada.

Sostienen que cuando llegue el momento de la reflexión, a partir de mañana, las palabras deberán encontrar un punto de equilibrio para no ser demasiado triunfalistas, en la hipótesis de un triunfo, ni detractoras, si es que el partido provincial pierde.

"Si se gana, no hay que confundirse: se ganó en Chos Malal pero la carrera del 3 de junio sigue en pie. Y si se pierde, no hay que ser tremendista ni salir a buscar a mariscales de la derrota", dijo una fuente cercana al candidato a gobernador.

En las filas de la oposición hay definiciones más contundentes respecto del significado de esta elección.

"Hay que ganar porque una caída sería un golpe duro de absorber en lo que queda de la campaña", se sinceró una fuente kirchnerista, aunque también pasó por el tamiz el impacto del resultado de hoy. "El 3 de junio se juegan otras cosas y el voto estará más disperso", agregó la fuente.

Si el candidato de Encuentro por Chos Malal se impone, todos los aspirantes a gobernador opositores querrán beber del éxito de Lator, mientras que si pierde aumentará el riesgo de que se profundicen las diferencias que existen entre estos dirigentes que se están disputando un espacio electoral similar. "Se pueden llegar a buscar responsables provinciales por lo que hicieron o dejaron de hacer, porque estuvieron o no más próximos al candidato; será difícil disimular algunos efectos de una eventual derrota", graficó la fuente.

 

La recta final

La puja por la intendencia de Chos Malal es algo más que una escala. Es el ingreso a la recta final de las elecciones del próximo domingo en las que se elegirán gobernador y vice, diputados e intendentes y concejales en la mayoría de los municipios, entre otros cargos electivos.

Aunque en el medio habrá otras pulseadas en ciudades del interior, la última gran batalla provincial está reservada para la ciudad de Neuquén, el 28 de octubre.

Ese día se elegirá al nuevo presidente, además de jefe comunal y concejales en la ciudad capital.

Quiroga, quien no logró formar un candidato fuerte para presentarse a esta pelea, apuesta a recoger los frutos del efecto arrastre de la elección presidencial para tratar de que el MPN no desplace a su sector del poder, construido a lo largo de dos gestiones como intendente.

Sobisch también está mirando el tablero porque debe definir hacia dónde dirigirá su carrera política.

El gobernador ya dijo que después del 3 de junio dirá si continúa o no con su proyecto presidencial. El dato de las urnas también definirá cómo se acomoda en su partido y en la escena política local.

Si gana Sapag, Sobisch convivirá hasta diciembre con un nuevo referente del partido y deberá comenzar a compartir el poder antes de entregarlo.

Por el contrario, si el MPN cae derrotado el próximo domingo, la transición sería diferente y el partido quedaría sumergido en un profundo debate con heridas de alcance difícil de medir.

 

GERARDO BILARDO

gbilardo@rionegro.com.ar


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