¿Algún día protegerán a las víctimas?
Cuando logramos dejar firme la condena del abusador Ángel Gullino creímos que era hora de comenzar una vida nueva, libres de la presión que te da el proceso judicial. Creí que era el momento de curar las heridas que el terrible delito dejó en nuestra familia, convencida de que la reparación para mis hijas se había conseguido de alguna manera, con la condena de su abusador, pero no fue así, a pesar de estar entre rejas el delincuente logró mantenerse en libertad con el permiso del sistema y comenzó a molestarnos desde el interior del penal N° 5.
Primero fue un mensaje de texto a una de mis hijas, luego una carta amenazándome si no “llevaba” a mis hijas ante el juez para que pidan perdón a su padre y su posterior excarcelación, después vino una carta para mi otra hija donde el sujeto le invitaba a “arreglar su vida” y le envió su número de “celular” por si quería hablar con él. Cada una de éstas acciones fueron denunciadas oportunamente porque yo entendía que la prohibición de contacto seguía vigente. Parece que esto no le gustó al señor Gullino porque un domingo, antes del mediodía me llamó con su celular a mi celular personal, para decirme “que me deje de joder con eso del abuso” y preguntarme “¿adónde querés llegar?”. Cuando le dije que no se meta con las nenas (porque para una madre sus hijas siempre serán nenas) el me respondió “no son nenas, son mujeres”.
Fue necesario pedir una prohibición de contacto nuevamente, aunque él esté preso, además pedí que lo trasladen a otro penal, porque todos sabemos que el penal de Cipolletti fue hecho para presos que están próximos a cumplir su condena y con buena conducta, obvio que se porta muy bien, ahí adentro no tiene a quien violar, pero le quedan varios años de condena y como su conducta hacia nosotras muestra que no se arrepiente de nada creo firmemente que no debería estar cerca .
Hablé con el Dr Lizzi (juez de ejecución) y dijo que si el señor Hugo Cecchini, (director del Servicio Penitenciario) lo aprobaba él lo haría. Hablé con el señor Cecchini y me dijo que si el juez lo pedía él lo cambiaba, todo estaba listo, Gullino se iba, pero algo pasó, hace unos días me enteré de que no se fue.
Quiero que los presos cumplan su condena, quiero que la cumplan en una cárcel de verdad, no quiero más celulares en los penales, con el avance de la tecnología no pueden poner la excusa de que no hay cableado, quiero vivir mi vida en libertad porque yo respeto las normas de convivencia y me mantengo a derecho quiero que el juez y el director del sistema penitenciario me den una respuesta. Mis hijas cumplieron cada plazo del proceso, que el delincuente cumpla los suyos lejos de las víctimas:. Sólo entonces “me dejaré de joder con eso del abuso”
Rosa Noemí Castro
DNI 17194925
Rosa Noemí Castro
DNI 17194925
Cuando logramos dejar firme la condena del abusador Ángel Gullino creímos que era hora de comenzar una vida nueva, libres de la presión que te da el proceso judicial. Creí que era el momento de curar las heridas que el terrible delito dejó en nuestra familia, convencida de que la reparación para mis hijas se había conseguido de alguna manera, con la condena de su abusador, pero no fue así, a pesar de estar entre rejas el delincuente logró mantenerse en libertad con el permiso del sistema y comenzó a molestarnos desde el interior del penal N° 5.
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