Aludes y aluviones fueron algo "nunca visto"

Afectados ven muestras claras del llamado cambio climático. El río Manso, de 10 metros de ancho, pasó a tener 300.

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El arroyo López desbordó por un aluvión procedente del cerro homónimo. Agua y piedras dañaron el quiosco aledaño. El puente de Pampa Linda, destrozado por el desborde del río Manso. Estaba reparado a nuevo.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las recientes lluvias son para muchos una muestra de los cambios climáticos que se vienen dando en la naturaleza, en particular el deshielo, consecuencia de mayor temperatura. El alud del cerro López y el aluvión de Pampa Linda son un reflejo de ello. Los rescatistas que trabajaron con el helicóptero aseguraron que también el río Ñirihuau creció a niveles récords. La presencia del aparato del grupo Módena en esta ciudad fue fundamental para que todos los rescates se hagan en forma rápida y segura.

Las recientes lluvias, que acumularon cerca de 150 milímetros de agua, ocurrieron con elevada temperatura y derritieron la nieve acumulada, lo cual potenció el caudal de ríos y arroyos. Desde el Servicio Meteorológico Nacional informaron que llovió "hasta las cumbres de las montañas", algo inusual para la época, donde habitualmente nevaba.

Integrantes de la familia Vereertbrugghen, que habitan en Pampa Linda desde principios del siglo pasado, aseguraron que "nunca vimos algo así". Recuerdan que hubo grandes lluvias y que el río Manso desbordó su cauce pero "nunca con una fuerza y magnitud como la presente". Explicaron que el río, que normalmente tiene unos 10 metros de ancho, creció hasta unos 300 metros.

Si bien hasta la fecha nadie subió hasta el Ventisquero Negro, donde nace el río Manso y desde donde se inició el aluvión, los expertos consultados estiman que "bajó una gran parte del lago que se había formado". En los últimos años el ventisquero se fue derritiendo y en su entorno se formó un pequeño lago, cubierto por decenas de témpanos que se fueron desprendiendo del hielo. Las fuertes lluvias hicieron que su nivel suba en forma espectacular y algo se rompió en su desembocadura, por lo cual toneladas de agua y hielo bajaron en dirección a Pampa Linda.

La distancia entre el ventisquero y Pampa Linda es de 8 kilómetros y en su recorrido el agua arrastró barro, piedras y centenares de bloques de hielo, que rompieron todos los puentes y decenas de árboles. Se destruyó gran parte de la infraestructura turística del lugar, visitado durante el verano por miles de personas. La hostería Pampa Linda fue construida estratégicamente en una zona más elevada del valle, por lo cual no sufrió ningún daño.

Ramón Chiocconi, integrante del grupo de rescate que asistió a las personas aisladas en Pampa Linda, dijo que desde el helicóptero "el panorama es increíble. El agua bajó por todo lo ancho que tiene el valle y seguramente ocasionó grandes daños al camino vehicular".

También sobrevoló el río Ñirihuau, donde evacuaron a pobladores. "Hay personas que viven hace décadas en el lugar y aseguraron que nunca el río había subido tanto", explicó. Chiocconi es médico pero también un experto en temas de montaña y naturaleza y evaluó que las grandes lluvias acompañadas por elevadas temperaturas hicieron que se derrita la nieve de las cotas altas y ello originó aludes y aluviones. También en el cerro López hubo un aluvión importante, que bajó por el arroyo homónimo y tapó el conducto debajo de la ruta al Circuito Chico. El agua y las piedras impactaron contra el kiosco aledaño ocasionando importantes daños. Sergio Barbagallo, quien administra los refugios López y Roca Negra, dijo no recordar un fenómeno de este tipo y que "es evidente que el clima está cambiando".

Un fenómeno similar ocurrió en agosto de 1997, cuando llovió con elevadas temperaturas y literalmente se "lavó el cerro Catedral". Paralelamente hubo graves daños en senderos de montaña y caminos vehiculares del Parque Nacional. La zona del Tronador también sufrió contratiempos, pero mucho menores a los actuales.


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Aludes y aluviones fueron algo «nunca visto»