ANALISIS: Cabos sueltos y política
El juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid fue el más importante contra el terrorismo islámico en el mundo occidental. Y si bien la sentencia hecha pública ayer acaba con una de las grandes polémicas en torno a la matanza de Madrid -la implicación o no del grupo armado vasco ETA-, deja también importantes cabos sueltos: ¿Quién ideó la terrible masacre que costó la vida a 191 personas y causó heridas a más de 1.800?
Las casi 95.000 páginas que formaban el sumario y el cúmulo de pruebas presentadas no sirvieron para determinar y mucho menos castigar como tales a los autores intelectuales de los atentados. La fiscalía había señalado a tres: el egipcio Rabei Osman El Sayed, al que consideró el máximo cerebro detrás de la trama terrorista, y a los marroquíes Hassan El Haski y Youssef Belhadj.
Sin embargo, El Sayed -condenado previamente en Italia- fue absuelto por falta de pruebas y El Haski y Belhadj sólo fueron condenados por pertenencia a banda armada a 15 y 12 años. Muchas de las víctimas vieron frustradas sus esperanzas de lograr cerrar las heridas del 11-M y apelarán la sentencia.
Al menos hubo coincidencia entre gobierno y oposición en un punto: pese a los fallos en las fuerzas de seguridad que el juicio sacó a la luz, España fue el primer país del mundo occidental en lograr llevar a un juicio de grandes dimensiones una matanza terrorista inspirada en la guerra santa que proclama la red Al Qaeda de Osama ben Laden. Si la autoría intelectual quedó en el aire en este juicio, la sentencia sí sirvió para desmontar la llamada teoría de la conspiración que planeó sobre la instrucción y el proceso mismo durante años. Según esa hipótesis, defendida por algunos medios, el Partido Popular (PP) y la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), los atentados fueron un complot para desalojar del poder a José María Aznar, en el que intervinieron ETA, policías, socialistas y servicios secretos.
La sentencia no deja dudas de que la autoría fue islamista. Pero el hecho de que no se sepa quién o quiénes fueron los instigadores hace presagiar nuevas polémicas, también teniendo en cuenta que en cuatro meses hay elecciones legislativas. (DPA)