Andorra Gate: 2008, el año clave de la cocina petrolera

Fue cuando Jorge Sapag habilitó un decreto que le dio plenos poderes a Coco. No tardaron en llegar las reuniones con la YPF que Kirchner quería dominar.

En medio del escándalo desatado por el informe elaborado por el diario “El País” de Madrid que da cuenta de que la Banca Privada d’Andorra (BPA) se negó a abrir en agosto de 2008 dos cuentas al entonces gobernador de Neuquén, Jorge Augusto Sapag, y su ministro de Energía, Guillermo Aníbal Coco, comienza a emerger más información sobre lo actuado en ese complejo año sobre las cuentas provinciales.

Era el momento en que Neuquén iniciaba la carrera para conseguir fondos frescos de las empresas petroleras a través de las renegociaciones de las áreas hidrocarburíferas que estaban en la provincia.

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Un acuerdo previo, concretado a mediados de 2007 entre Jorge Sobisch y Jorge Sapag, permitió al entonces futuro gobernador hacerse cargo de estas millonarias negociaciones.

Sobisch tenía pensado liderar el inicio de las conversaciones con las empresas petroleras en torno a las prórrogas, pero tuvo que ceder esta iniciativa al nuevo gobierno que asomaba. Como contrapartida, Sapag le habría concedido a Sobisch, una vez alejado de la gobernación, un paraguas político ante la Justicia, en especial sobre aquellos créditos del Iadep que ya estaban siendo investigados.

Hacia fines de 2007 el nuevo gobierno de Jorge Sapag comienza una primera recorrida por las oficinas de las más importantes operadoras de la región, pero existía cierta desconfianza desde el sector privado para avanzar en estos temas.

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La primera señal de acercamiento la da YPF. La empresa se encontraba entonces en su espurio proceso de “argentinización” utilizando como cabecera de playa al Grupo Eskenazi. El ingreso de la familia a la compañía había sido el resultado de un complejo esquema avalado por el entonces presidente Néstor Kirchner, a fines de 2007. Este entendimiento incluía distribuir una enorme cantidad de dividendos, muy por encima del promedio para la industria petrolera, para que los Eskenazi pudieran pagar los créditos con los que habían comprado la empresa. Repsol, con una importante tajada de fondos en sus manos, aceptó la oferta.

En marzo de 2008, directivos de la empresa se reúnen con las más altas autoridades del poder neuquino para allanar todos los pasos que llevaban a la prórroga de las áreas petroleras y gasíferas.

La antesala legal para despejar el camino fue la firma del Decreto 0822/08 que autorizaba a la entonces Secretaría de Recursos Naturales de la provincia (a cuyo frente estaba Coco) a efectuar la convocatoria pública de empresas concesionarias de explotación en áreas hidrocarburíferas -otorgadas por el Estado Nacional- que estén interesadas en su inscripción en el “Registro Provincial de Renegociación de Concesiones de Áreas Hidrocarburíferas”. El decreto, días después, sale publicado en el Boletín Oficial del 30 de mayo de ese año.

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Entre junio y julio existieron, por lo menos, dos reuniones en Buenos Aires -confirmadas por empresarios allí presentes- en las que participaron Sapag y Coco con las más altas autoridades de YPF.

Fue así como, en la primera semana de agosto de 2008, la petrolera de bandera nacional presentó a la provincia una nota oficial mediante la cual solicita la inscripción en el Registro de Negociación de la extensión de las Concesiones de Explotación de Áreas Hidrocarburíferas. Un par de días después, las autoridades provinciales comunican formalmente a YPF el inicio del período de negociación. Y en forma casi inmediata Sapag autoriza extender, a través de un acta acuerdo, el plazo original de las concesiones por el término de diez años a partir del 14 de noviembre de 2017, operando en consecuencia el vencimiento de estas el 14 de noviembre del año 2027. Es decir, Neuquén acuerda diez años antes del vencimiento extender la concesión de las áreas, algo que sólo se pudo dar entre una empresa como era en ese entonces YPF y la urgencia de conseguir fondos por parte de la provincia. Las áreas prorrogadas en ese momento fueron las más productivas que tenía Neuquén: Cerro Bandera, Señal Cerro Bayo, Chihuido de la Sierra Negra, El Portón, Filo Morado, Octógono, Señal Picada-Punta Barda y Puesto Hernández.

Tras la firma del acuerdo, YPF abonó a la provincia 175 millones de dólares, que se hicieron efectivos en cuotas mensuales. La primera de ellas se efectivizó en noviembre de ese año y fue por 10 millones de dólares.

Coincidencia o no, documentos y testimonios dan cuenta que fue durante el cierre de las negociaciones con YPF que el entonces gobernador, Jorge Sapag, junto con su mano derecha en las negociaciones de las prórrogas hidrocarburíferas, Guillermo Coco, podrían haberse presentado ante la Banca Privada d’Andorra (BPA) donde se les habrían rechazado la apertura de las cuentas para el depósito de cinco millones de dólares, y distribuir los fondos en dos depósitos vinculados a sociedades creadas en el paraíso fiscal de Belice, según un acta confidencial de la BPA, publicada oportunamente por “El País”.

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La BPA rechazó a Sapag y Coco como clientes al sospechar que su dinero procedía de sobornos. “Los fondos corresponden a comisiones y regalías originadas por las intermediaciones en las renegociaciones de las concesiones que se otorgan periódicamente a empresas reconocidas en la explotación de petróleo en esa región”, recogió el banco en un informe interno fechado el 6 de agosto de 2008.

“El País” menciona también a Claudio Levy como “el abogado y asesor en estructuras jurídicas” que les habría recomendado la maniobra. Levy fue asimismo abogado de Petrolera Argentina, de Miguel Schvartzbaum, la por entonces desconocida empresa que se asoció a YPF sin invertir un centavo, para obtener la concesión de la codiciada área Amarga Chica (ver aparte).

Claudio Levy: “No tengo nada que
ver todo con eso”

La investigación elaborada por el diario “El País” da cuenta también de que Jorge Sapag y Guillermo Coco desembarcaron en la entidad financiera del pequeño país pirenaico, en agosto de 2008, por consejo de su abogado y especialista en “estructuras jurídicas”, Dr. Claudio Levy, según detalla el informe del banco.

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“Río Negro” pudo contactarse con Levy quien negó los hechos mencionados por el diario español. Confirmó que trabajó en el armado del fondo fiduciario de Neuquén hace diez años y que tuvo relaciones comerciales con Guillermo González Fisher, titular de la empresa IC&T por la que se le facturó al sindicato petrolero un millonario servicio de “lobby”, a la vez que Pereyra y otros gremialistas y allegados facturaron a la empresa por “honorarios” de servicios imprecisos.

A continuación, parte de la conversación mantenida con Levy.

-Pregunta: ¿Qué opinión le merece las acusaciones que realizó la Banca Privada d’Andorra?

-Respuesta: Ese hecho nunca existió. Los datos que se están mencionando son absolutamente falsos.

-P: ¿Por qué piensa que aparecen ahora?

-R: No sabría decirle...no tengo idea, pero sí le aseguró que lo mencionado no se ajusta a los hechos. Nunca fui a ese banco o cualquiera de sus sucursales y menos aun siendo representante de las personas que están ahí mencionadas

-P: ¿Piensa presentarse en la Justicia?

-R: Estoy dispuesto a ir a la Justicia y aclarar lo que necesite.

-P: ¿Habló con Sapag o Coco de este tema?

-R: No.

-P: ¿Tuvo contacto con ellos antes de este episodio?

-R: No.

-P: ¿Estuvo involucrado profesionalmente con la provincia?

-R: Yo trabajé mucho en Neuquén. Me contrató la provincia para armar la sociedad fiduciaria de Neuquén y el programa para las obras de infraestructura de los municipios.

-P: ¿Trabajó con la empresa Petrolera Argentina SA de Miguel Schvartzbaum?

-R: Sí, fui abogado de la empresa.

-P: ¿Y con González Fisher?

-R: Lo conozco, pero hace más de 10 años que no lo veo. Sí tuve una relación profesional con él pero no estuvo en la conformación de la fiduciaria.

Aires de
familia

Los aires de familiaridad entre el ex ministro de Energía, Guillermo Coco, y el dueño de la empresa Petrolera Argentina, Miguel Schvartzbaum, fueron notorios años atrás para algunos observadores de la industria petrolera. Sobre todo, en 2010 con la adjudicación del área Amarga Chica, en el corazón de Vaca Muerta.

“Río Negro” puso al descubierto en 2014 la extraña maniobra: un peso pesado como YPF (cuando aún estaba en manos de Repsol) se asoció a la firma de Schvartzbaum (desconocida por entonces) y ganó la licitación del área. A las pocas semanas, Petrolera Argentina le transfirió a YPF el 24,5% de las acciones por 4,4 millones de dólares. Años más tarde y agobiada por su crisis, la firma le terminó vendiendo el resto de las acciones, cotizadas en por lo menos 40 millones de dólares.

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No sólo Petrolera Argentina no invirtió un centavo en Amarga Chica. Schvartzbaum tuvo durante años el curioso privilegio de haber obtenido una millonaria ayuda en subsidios y préstamos de organismos municipales, provinciales, nacionales y hasta del gremio de Guillermo Pereyra, por más 150 millones de dólares.

Guillermo Coco -por entonces el preferido político del ex gobernador Jorge Sapag- fue protagonista de esas privilegiadas maniobras ya que controlaba GYP, la empresa estatal que asignaba las áreas.

Meses atrás, el titular de una empresa de servicios petroleros relató ante este diario cómo -por aquella época- resultó ser un testigo involuntario en Buenos Aires de un amigable encuentro entre Coco y Schvartzbaum e, inmediatamente después, entre Coco y Jorge Sapag.

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“Estaba temporariamente parando en el departamento de un familiar en Puerto Madero cuando decidí salir a tomar un café cerca de la esquina de Constantini y Villaflor. Vi que en la mesa de al lado estaban Coco y Schvartzbaum. Hablaban de que el ex ministro Julio De Vido se negaba a firmar algo y Coco le aseguraba a su interlocutor de que lo convencería.

Al otro día los vi otra vez juntos en ese mismo café. Charlaban animadamente a las 11 de la mañana. Luego Coco se despidió, dio la vuelta y fue al Starbucks sobre Juana Manso. Lo esperaba Jorge Sapag”. (I.P.)

Neuquén

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