Anécdotas

Redacción

Por Redacción

Un día, al levantarse, se encontró con Greta Garbo de frente en el jardín de su casa: “Me levanté y salí al jardín. Estaban mi marido y una señora jugando al tenis. Terminaban de jugar y vinieron hacia mí. Mi marido me dice: ‘Antonia, mira, te voy a presentar a Greta Garbo’. Yo casi me desmayo. Vi a esa mujer, los ojos más extraños, más preciosos, vi unos ojos que nunca jamás se me olvidarán. Eran de color azul del desierto, como Gary Cooper”.

Preguntada sobre si se definiría como una diva, dijo: “Yo sé quién soy. Que ya es mucho. Y toda la vida he llevado las uñas largas y de muchos colores”.


Un día, al levantarse, se encontró con Greta Garbo de frente en el jardín de su casa: “Me levanté y salí al jardín. Estaban mi marido y una señora jugando al tenis. Terminaban de jugar y vinieron hacia mí. Mi marido me dice: ‘Antonia, mira, te voy a presentar a Greta Garbo’. Yo casi me desmayo. Vi a esa mujer, los ojos más extraños, más preciosos, vi unos ojos que nunca jamás se me olvidarán. Eran de color azul del desierto, como Gary Cooper”.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora