Anna K. Franco juega con el romance entre la guerra

Una Tercera Guerra Mundial es el escenario en el que se desarrolla la nueva saga para jóvenes de la autora de “Rebelión”, que ya tiene su segunda entrega en las librerías. La escritora habla de su nuevo libro y sobre su decisión de escribir para adolescentes.





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A la escritora le gusta trabajar temáticas “que nos afectan a todos como humanidad”.

Una Tercera Guerra Mundial es el escenario en el que se desarrolla la nueva saga para jóvenes de la autora de “Rebelión”, que ya tiene su segunda entrega en las librerías. La escritora habla sobre su nuevo libro y y su decisión de escribir para adolescentes.

La escritora argentina de sagas juveniles Anna K. Franco lanzó la continuación de “2023”, su libro anterior, que lleva por título “2024”, una novela distópica bélica repleta de acción, romance y enigmas, y donde imagina las consecuencias de una Tercera Guerra Mundial.

Las novelas juveniles “2023” y “2024” son libros alegóricos: reelaboran el Apocalipsis y la Segunda Guerra Mundial para imaginar una Tercera Guerra Mundial que comienza en el año 2023.

En “2024” los protagonistas son Mike y Kate: ella es una chica común que se transforma en una superviviente y en un soldado, una heroína valiente; Mike, por su parte, es muy fuerte y decidido, aunque pasó su vida en un contexto rígido y estructurado.

Esta nueva saga surgió de su predecesora “Rebelión”, pero no es necesario haber leído esa saga para comprender la nueva entrega. “Es una subsaga –asegura Franco–, puede leerse de forma independiente sin problemas, y a la vez para el que leyó la saga ‘Rebelión’ hay conexiones que completan partes faltantes de la historia y que revelan grandes sorpresas, sobre todo en ‘2024’”.

P- ¿Creés que los chicos leen este tipo de libros como una manera de aplacar la angustia del futuro?

R- Creo que este tipo de libros se leen, primero, por entretenimiento, pero en el caso de la ciencia ficción en particular, además de entretener, nos deja mensajes sobre nuestra realidad y lo que puede suceder en el futuro si no sabemos cuidar del presente. A nuestra sociedad le cuesta pensar en el mañana, solemos vivir el hoy. No está mal, pero cuando viene asociado a falta de pasiones, expectativas y anhelos, resulta complicado.

P- ¿Tenés la voluntad de hacer alguna crítica a la sociedad actual con estos libros?

R- Sí, por supuesto. Hay muchos planteos sobre la realidad contemporánea, dependiendo de la novela. Se critica la ambición, la soberbia, el egoísmo... y se toman conceptos más complejos como la consagración en el poder de un lobo disfrazado de cordero, la masificación, la alienación, la injusticia social. Tanto mis novelas románticas, que pueden parecer más sencillas en comparación con estas sagas, hasta “2024”, el libro que me parece lo mejor que escribí, aportan cierta crítica social. Pero del otro lado también hay una muestra de lo que puede salvar al mundo: los valores y en especial el amor.

P- ¿Es más fácil escribir distopías que novelas convencionales para jóvenes?

R- Creo que no. Cada subgénero tiene su complejidad. En el caso de los libros como las sagas Rebelión y TGM, se requiere mucha investigación de temas que una no acostumbra tratar. Por ejemplo investigué sobre cuestiones científicas (criogenia, clonación, armas biológicas), armas (cuchillos, armas de fuego, balas...), adelantos en robótica militar, y hasta leí un manual de vuelo. Cuando se escribe novela contemporánea, los temas que debemos investigar cambian, son más cercanos, pero no por eso es fácil tampoco. Además suelo contactar a personas que saben.

P- ¿Qué condimentos son esenciales para contar una historia de este género?

R- Creo que para escribir una historia de guerra, con ciencia ficción o no, se necesita acción, una trama política interesante y un desarrollo a veces cruel, pero siempre humano, del conflicto bélico. Para escribir para jóvenes se necesita que todo el tiempo “pase algo”. Mantener enganchado al lector juvenil es un desafío, y para eso se debe construir una novela activa, con personajes fuertes y con algunos giros. Hay que mantener los códigos propios de la edad sin que los personajes parezcan inmaduros o, en el otro extremo, poco creíbles de tan maduros. Todo esto lo digo si lo pienso fríamente, pero la verdad, hago lo que me sale por naturaleza, usando la intuición.

P- ¿De qué te nutrís para escribir estas sagas adolescentes?

R- Mis fuentes para escribir este tipo de libros vienen de años de lecturas y aprendizajes, no de un libro o película en particular. Mis pilares del género de ciencia ficción son autores clásicos: Asimov, Huxley, Bradbury, Orwell, H. G. Wells... no los libros de moda. Por otra parte están las lecturas de textos sobre filosofía, psicología, política... Todos esos conocimientos que en su momento me volaron la cabeza influyen de manera indirecta en la construcción de la trama de mis novelas.

P- Escribiste las novelas erótico-románticas “Nada más que una noche”, “Una noche con ella” y “Camino del placer”, entre otras ¿en qué género te sentís más cómoda?

P- Me siento cómoda con todos los géneros que escribo. Escribir uno u otro depende de mi estado de ánimo, de modo que no podría decir que disfrute más de un género que de otro. Lo que más me gusta de lo juvenil es la velocidad.

Escritora y docente

Anabella Franco nació el 3 de marzo de 1985 en Quilmes, Buenos Aires. Profesora de Literatura, pasó por varios géneros pero hace unos años se acomodó en el que parece conocer más: la literatura juvenil, que publica con el seudónimo Anna K. Franco. Docente en ejercicio, está en contacto cotidianamente con adolescentes de los que se nutren sus personajes llenos de sus ironías y hazañas pero también de ternura. Con el seudónimo de Anna Karine también escribió romance histórico.


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