“Ante la confusión ideológica queremos decir”
En medio de la confusión ideológica, la Básica Peronista de Stefenelli desea hacer algunas consideraciones: El peronismo, tal cual históricamente definido, fue un fenómeno cultural con raíz en la clase trabajadora, con una identidad social definida fuertemente que se convirtió en matriz y centro de la sociedad. La izquierda y los marxistas siempre odiaron a Perón, él los relegó a un lugar secundario y nunca pudieron superar los límites de la clase media intelectual. La ecuación fue sencilla: en lugar de darles ideales a los ricos y unos pesos a los pobres, Perón les dio los ideales a los pobres y unos pesos a los ricos. Es tan solo eso, fue la sencilla fórmula del general. El peronismo era para los intelectuales de izquierda una barrera a la que culpaban de sus propias frustraciones. Al viejo general lo trae el pueblo en un contexto en el que todo ayudaba, pero al fin y al cabo fue el pueblo quien lo hizo. En este ir y venir en que muchos no entienden o confunden pensamientos llegamos al momento actual, en el que vemos con asombro cómo el Frente para la Victoria, nombre de fantasía de una unión transitoria, fija línea, modula acción y trabajo por sobre quien es su socio mayor, el partido peronista. Dicho burdamente, el peronismo puso el chancho, la bebida y la ensalada; el resto ni tan siquiera la vajilla. Vemos absortos que quienes no pensamos ni aproximadamente como ellos somos considerados antipatria, milicos, cogotudos, socios de un neoliberalismo, etc., cuando nuestro único pecado ha sido y es cumplir el apotegma peronista, ni sectarios ni excluyentes. La historia del conflicto entre la verdad y la política es antigua y compleja. A lo largo de la historia los que buscan y dicen la verdad fueron conscientes de los riesgos de su tarea. En la medida en que no interferían en el curso del mundo se veían cubiertos por el ridículo pero corría peligro de muerte el que forzaba a los conciudadanos a tomarlo en serio, cuando intentaba liberarlos de la falsedad, la ilusión y la mentira. Vemos corrupción y odio en una gran fórmula, corrupción que da el poder absoluto, que quien detenta el gobierno nunca estima perder. Odio por perderlo por decisión soberana de una sociedad abrumada. El pasado no se inventa, el pasado es la acción desarrollada cabalmente en un momento histórico. Comprar los derechos humanos en aras de un pasado inexistente tenía que tener vuelo corto. Finalmente, comprometidos solamente con el discurso de Perón, instamos a todos los dirigentes a ponerse en el camino claramente señalado por él, sin infiltrados que usan sencillamente sus estructuras para espurios fines inconfesables. Tomás Basile DNI 11.610.326 Roca
Tomás Basile DNI 11.610.326 Roca