Aquelarre de glamour y sangre

Redacción

Por Redacción

Terror, suspenso y mucho estilo tiene la tercera temporada de “American Horror Story”, serie que crece año a año y que no deja de sorprender por su calidad estética y narrativa. Este año es “American Horror Story: Coven”, o sea Aquelarre, al que convocan –los martes a las 23:50 por Fox– brujas, bellas, crueles y algunas ingenuas. Para disfrutar de este aquelarre hay que sumergirse en la fantasía y dejar a un lado cualquier comprobación histórica, ya que si bien incluye algunos hechos conocidos, estos están reflejados desde el mito y las leyendas urbana, no desde su veracidad. El argumento de la serie gira alrededor de las brujas descendientes de las condenadas en los procesos de Salem, en los que un tribunal ejecutó a 19 personas inocentes denunciadas por brujería. La serie transcurre en Nueva Orleans donde las brujas tratan de reagruparse y fortalecerse en una escuela en la que enseñan a las más jóvenes a manejar sus poderes. Quien debería hacerlo es Fiona, la Suprema, interpretada por Jesica Lange, quien una vez más descolla con su actuación al interpretar a esta mujer enferma de poder y obsesionada por ser inmortal. Además de un elenco joven, de buenas actrices, y de quienes ya actuaron en temporadas anteriores, esta vez se suman Katy Bates, como la asesina serial Delphine LaLaurie que sale de su tumba siglos después de ser enterrada y Angela Bassett, quien interpreta a la némesis de Fiona: Marie Laveau, la reina del vudú. La serie muestra equilibrio, en medio de la desmesura, donde la estética cinematográfica se impone en cada plano para brindar un producto atrayente, que mantiene el suspenso y la calidad.

Glamour, oscuridad, violencia y calidad, en esta tercera temporada de “American Horror Story”.


Terror, suspenso y mucho estilo tiene la tercera temporada de “American Horror Story”, serie que crece año a año y que no deja de sorprender por su calidad estética y narrativa. Este año es “American Horror Story: Coven”, o sea Aquelarre, al que convocan –los martes a las 23:50 por Fox– brujas, bellas, crueles y algunas ingenuas. Para disfrutar de este aquelarre hay que sumergirse en la fantasía y dejar a un lado cualquier comprobación histórica, ya que si bien incluye algunos hechos conocidos, estos están reflejados desde el mito y las leyendas urbana, no desde su veracidad. El argumento de la serie gira alrededor de las brujas descendientes de las condenadas en los procesos de Salem, en los que un tribunal ejecutó a 19 personas inocentes denunciadas por brujería. La serie transcurre en Nueva Orleans donde las brujas tratan de reagruparse y fortalecerse en una escuela en la que enseñan a las más jóvenes a manejar sus poderes. Quien debería hacerlo es Fiona, la Suprema, interpretada por Jesica Lange, quien una vez más descolla con su actuación al interpretar a esta mujer enferma de poder y obsesionada por ser inmortal. Además de un elenco joven, de buenas actrices, y de quienes ya actuaron en temporadas anteriores, esta vez se suman Katy Bates, como la asesina serial Delphine LaLaurie que sale de su tumba siglos después de ser enterrada y Angela Bassett, quien interpreta a la némesis de Fiona: Marie Laveau, la reina del vudú. La serie muestra equilibrio, en medio de la desmesura, donde la estética cinematográfica se impone en cada plano para brindar un producto atrayente, que mantiene el suspenso y la calidad.

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