Aquellos viejos buenos tiempos

Pixar regresa al momento en que Mike Wazowski y J. P. Sullivan se conocieron.

Por Redacción

Monster University

Monster Inc., la original fue una de las grandes películas de Pixar. Junto con “Toy Story”, seguramente ocupe el top five de los filmes infantiles favoritos de chicos y grandes. Y quizás justamente porque en las secuelas de “Toy Story”, la empresa de John Lasseter no ha hecho más que mejorar y acertar cada vez más su puntería, nadie dudaría en ir con ganas a ver “Monster University”. En esta película, el foco está puesto en aquellos años de aprendizaje, en el camino que tomaron ambos futuros amigos, Mike Wazowski y J. P Sullivan para convertirse en lo que fueron en el primer filme. Aquí veremos a Mike de niño y a Sully de joven: los dos quieren ser asustadores profesionales. Y, para sorpresa, veremos que no se toleraban. Y allí está la enseñanza de esta película que divertirá pero no nos dejará con la boca abierta como hicieron otros grandes filmes de esta brillante fábrica que aún es Pixar. En “Monster University” nos enteramos del fracaso del adorable monstruito verde, con sus braquets de adolescente incluidos, cuando visita la fábrica de sustos y se jura que ahí está su futuro. En el medio, será maltratado e ignorado por sus compañeros, aunque insista en probarse y probar a todos que él es el mejor. Obviamente, todos sabemos que no lo logra y que termina como mejor compañero del enorme y peludo J. P Sullivan. Como el grandote es hijo de un famoso asustador, nos enteraremos de que de chico no era tan agradable como parecía en el primer filme: es agrandado y, como sabe que la tiene fácil, tampoco se esmera mucho. Además, opina que Mickey no logrará nada, porque no tiene el talento innato del que dispone él, que es un “buen asustador”. Tampoco cree en Mike, la decana Hardscrabble (con la voz de Helen Mirren), que hace estremecer a los alumnos con su sola presencia y desconfía de las condiciones del pobre Wazowski. Pero allí aprenderán que juntos es mejor: ambos son expulsados de la carrera por pelearse durante un examen. Y el único modo que encuentran para ser readmitidos es ganar las olimpíadas del susto, competencia en la que se verán obligados a formar equipo con otros descartados de la universidad. El principal problema de esta recomendable película es que Pixar nos ha acostumbrado a una excelencia que es difícil de sostener. Y aunque es seguro que todos se irán del cine con una sonrisa y con la sensación de haber disfrutado de buenos gags y hermosos gráficos, hay algo de la magia inicial que hizo que todos nos volviéramos fanáticos de Pixar que parece estancado. Ojalá sea sólo una sensación.


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