Argentina en la mira



Mañana, a las 23, FX, el asesino serial Dexter Morgan (Michael C. Hall), se despedirá de la pantalla en la Argentina. “Dexter”, la serie, basada en la novela de Jeff Lindsay, “Darkly Dreaming Dexter”, llegó al final en su octava temporada un poco desgastada, entre repeticiones y cambios que no fueron muy convincentes, aunque ésta fue la temporada más vista y en los Estados Unidos. Llegó a un récord de 2.800.000 espectadores para su último episodio. Mucho para “Dexter”, pero no tan brillante si se tiene en cuenta que el mismo día el penúltimo capítulo de “Breaking Bad” fue visto por 6.600.000 personas. A primera vista, Dexter Morgan parecía tener una vida bien ordenada, incluido su historial de asesino en serie y una falta de empatía que lo alejaba de todo sentimiento. Pero a fin de cuentas esto se volvió insostenible y cerca del final el personaje de Hall ya no acata estrictamente el código que había establecido su padre adoptivo al advertir que su propio hijo lo quería matar. Dexter debía eliminar sólo a asesinos que pudieran cometer otro homicidio y no dejar ninguna pista. Él puso a prueba sus límites al final de la cuarta temporada –una de las mejores, con un brillante John Lithgow invitado– cuando su esposa, Rita, fue asesinada, y en la sexta temporada cuando su media hermana, Debra (Jennifer Carpenter) lo vio acuchillar a alguien en el pecho. El recurso de la narrativa hizo posible que el televidente tolerara, e incluso que le gustara, un personaje que hacía cosas reprobables. Sin que los guionistas desafiaran al auditorio, “Dexter’’ corrió el riesgo de convertirse en un homicida sin imaginación que sólo cometía el asesinato de la semana por lo que comenzaron los cambios que fueron quebrando su frialdad. El final lo encuentra tratando de huir en medio de la tormenta para comenzar una nueva vida con Hannah y su hijo en la Argentina. (Agencias)


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