Argentina es un equipazo, de acá a la China



‘‘Simplemente me molesta que la gente siga hablando de milagros, de sorpresas, de que nadie cree. Les diré, hubo 22 personas que creyeron durante los últimos dos meses que íbamos a estar acá… Esto está lejos de ser un milagro’’. Luis Scola, el capitán de la selección, y un espíritu competitivo que se transmite con el paso de los años. Esa energía fue capturada por las nuevas generaciones para que Argentina se meta en semifinales del Mundial de China, tras superar 97 a 87 a Serbia.

‘‘Que les hayamos ganado no significa que tengamos más equipo que ellos. Los superamos en un partido y estamos contentos por eso, justamente porque es una selección de altísimo nivel’’. Primero con los pies sobre la tierra, después destacando virtudes. Luego de emocionarse con el triunfo, Sergio Hernández declaró en la conferencia de prensa post partido de la misma forma en la que su equipo se plantó en cancha ante una potencia.

Y fue así desde lo estadístico y también en el desarrollo del cotejo. Jugaron 11 de los 12 disponibles en la plantilla, de los cuales 10 marcaron. El primer cuarto de Facundo Campazzo (12 asistencias en total) es para ponerlo en un cuadro por lo brillante y efectivo. Patricio Garino convirtió puntos clave y defendió como un animal. Luca Vildoza apareció con triples en un momento caliente para mantenerse arriba.

La victoria tuvo varios puntos fuertes desde lo individual y lo colectivo. ‘‘Apostamos por un partido de goleo alto. Nuestros ataques se inician con los jugadores que tienen talento con la pelota en la mano y después cada uno tiene su rol en el plan. Hubo disciplina para aplicarlo’’, dijo el DT.

Nicolás Laprovittola jugó los últimos diez minutos como si estuviera en el patio de su casa, anotando y asistiendo. Gabriel Deck hizo lo que el equipo necesitó en cada momento. Bancó en defensa a rivales que tienen ventaja física y adelante hizo de las suyas como siempre.

Los internos cumplieron su tarea. Si los bases encontraron por donde pasar la pelota, es porque Marcos D’elía ocupó bien los espacios. Tayavek Gallizi tuvo más faltas que minutos, pero aplicó el rigor necesario en un partido de estas características. Agustín Caffaro y Máximo Fjellerup aportaron intensidad defensiva para frenar a Serbia en el arranque del segundo cuarto. Incluso Nicolás Brussino, jugando poco, también convirtió un par de dobles.

En el cierre, la administración de Campazzo y Laprovittola casi no tuvo fallas. Finalmente, Scola le puso los clavos al féretro con 10 de sus 20 puntos en el último cuarto. Fue todo fiesta para los argentinos que estuvieron en la ciudad d Dongguan que albergó el partido. Es todo orgullo en nuestras tierras, a la distancia.

El rival para la semi del viernes de saldrá del duelo entre Estados Unidos y Francia, que jugarán hoy a las 8 de la mañana. Argentina está invicto en seis partidos, viene de bajar a una potencia y tiene la confianza por las nubes. A estos muchachos nadie le roba la ilusión y a nosotros tampoco, porque este es un equipazo de acá a la China.

Opinan dos referentes zonales

*por Leonardo Ansaloni

Estoy totalmente emocionado. Siendo parte del ambiente del básquet se producen sentimientos muy especiales, quizás difíciles de entender desde afuera. La Generación Dorada es un equipo eterno y esta camada nos está emocionando de una forma similar.

El resultado es histórico, está a la altura de ganarle a Estados Unidos en 2002 y 2004 o la medalla de Oro en Atenas. Es uno de los hitos más importantes del básquet argentino a nivel mundial. Ojalá que lo que viene sea mucho mejor. Creo que la clave es la mentalidad y ahí es donde se transmite el hambre de Scola, Nocioni, Ginóbili.

La inteligencia no se puede copiar, pero el descaro de los talentosos le da un toque necesario al equipo. El grupo de entrenadores con Silvio Santander y Gabriel Picatto es fundamental. Se notó el scouting (estudio del rival) porque en el segundo tiempo la defensa fue excelente.

*por Mario Sepúlveda

Noté un equipo totalmente seguro de lo que quería: ganar. No se dejaron intimidar por los hombres altos (enormes) del rival.
Los jugadores de Argentina sabían muy bien que, defendiendo, iban a tener más chances. Noté que si trabajaban en conjunto todo iba a salir bien. Porque a este equipo no le alcanza con participar ni clasificar a otro Juego Olímpico como ya lo habían hecho. Nuestro básquet otra vez se viste de gala.

¡Muchas gracias por alegrarnos una vez más!


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Argentina es un equipazo, de acá a la China