“Saber y preguntar para saber”

Redacción

Por Redacción





Hace pocos días, en este medio disfruté de una inteligente entrevista y de un no menos dotado Jorge Lanata que me ayudó a reflexionar sobre el rol del periodismo y de una opinión pública bien informada. Lanata plantea que “saber” implica una responsabilidad, un “qué hacer” con aquello que se conoce y, en ese contexto, periodismo es sinónimo de preguntar, de desobediencia, de informar para que los demás “sepan”. Las declaraciones del ministro de Educación de Río Negro del 19 de junio me hicieron regresar a esas reflexiones en los mismos dos sentidos: mi formación y mi experiencia docente, mi “saber”, me obliga a preguntar porque entiendo que dichas declaraciones sólo se sostienen ante la ausencia de un interlocutor, no resisten ser repreguntadas. El ministro afirma que “540 niños repitieron el primer grado en el 2011. Entre ellos, un 60% no asistió al jardín”, para destacar “el plan de recuperación de salas de cuatro y la creación de jardines”. ¿La repitencia en 1º grado del Nivel Primario es el único parámetro que se toma para impulsar la ampliación de la oferta del Nivel Inicial? ¿No se evalúa el nivel educativo de los padres o responsables de crianza, su procedencia social, la conformación de su grupo primario? Mientras en algunos países se posterga el ingreso de los niños en el sistema educativo privilegiando la educación temprana dentro del seno familiar, en general en América Latina el Estado ha avanzado sobre ese rol de la familia, carencia educativa que luego es reclamada por los educadores. En ese sentido, ¿qué estrategias aplicará el Estado rionegrino para el fortalecimiento de las familias cuyos niños transitan tempranamente el fracaso escolar? ¿Existen en la provincia los institutos de formación y los recursos humanos necesarios para satisfacer esa creciente demanda de personal docente de Nivel Inicial? Es importante mencionar que se halla en vigencia el proyecto provincial de Fortalecimiento de Trayectorias Escolares, que establece la promoción automática por edad en el Nivel Primario (los chicos “pasan” con su grupo aunque no puedan acreditar los saberes necesarios para ser promocionados) y la creación de entre dos y cuatro cargos de maestros de apoyo (de “trayectoria”) por escuela para atender las necesidades de esos niños con dificultades de aprendizaje. Sr. ministro, ¿cómo evalúa la aplicación de este programa dadas las dificultades de repitencia en primer grado que usted menciona? Más adelante el ministro plantea otro desafío: propone que los alumnos del Nivel Medio tengan menos horas libres, eufemismo que en criollo se refiere al “ausentismo docente”. ¿Usted conoce de qué se enferman los docentes? ¿La enfermedad docente puede relacionarse con el clima escolar de las instituciones, el exceso de carga de trabajo, los conflictos y la violencia en la escuela y en el entorno y la carencia de personal docente idóneo para el trabajo con grupos de jóvenes con dificultades motivacionales crecientes? Por otro lado, ¿cuál es la metodología de cobertura de vacantes? ¿Es inmediata y eficiente? ¿Favorece o desalienta una rotación permanente de personal que toma y renuncia o toma licencia para luego volver a tomar horas o cargos en otros colegios? El Sr. ministro después ensaya algunas respuestas a las horas libres fijando como prioridad “que no se retiren de las escuelas” y agregando que “hay herramientas”, como el equipamiento del programa Conectar Igualdad y “libros”. ¿Quién será el responsable de la guarda de esos jóvenes en ausencia de sus docentes? ¿Qué proceso de enseñanza va a desarrollarse en las “horas libres” y qué se pretende que aprendan en ellas? ¿Es la escuela una mera institución de encierro o se plantea estimular aprendizajes que relacionen críticamente la realidad de los jóvenes con el contexto social y cultural al que deberán enfrentarse en su vida adulta? En una nota contigua a la anterior, el Sr. ministro defendió la política salarial porque “se están corrigiendo las distorsiones” entre cargos docentes. Y más adelante agregó que “el aumento otorgado todo fue en blanco y al básico”. ¿Considera que una suma fija e igual a todos los cargos independientemente de su jerarquía mejora las distorsiones salariales del escalafón docente? Más adelante también “defendió” (nadie defiende algo que no necesite ser justificado) “el decreto que quita al director la facultad de suspensión de las clases” y agregó que “siempre se reclamó que esa responsabilidad fuera del CPE, que no intervenía y el director tenía que poner la cara con los padres”. Sr. ministro, ¿usted cree que el director deja de tener responsabilidad ante los padres sobre las condiciones del establecimiento educativo y sobre sus gestiones ante el CPE para mejorarlas? ¿Entiende que se fortalece o se lesiona la autoridad de los directores ante el hecho de que los estudiantes decidan por sí la suspensión de clases ante la falta de respuesta de las autoridades educativas? ¿Considera que el CPE no tenía ningún instrumento legal para corregir los supuestos excesos de los directores que suspenden clases sin las causas justificadas? Jorge Lanata también decía que el periodismo que opina y no informa no es periodismo; por lo tanto, el periodismo debe preguntar y no dar respuestas. No soy periodista sino docente, pero a pesar de ello me he reservado las respuestas. Para finalizar, sepa usted, Sr. ministro, que saber y no preguntar sería negar mi inteligencia y la de los lectores de este diario y, por lo tanto, una hipocresía de mi parte. Julio A. Padrón Hernández Licenciado en Educación Vicedirector de Nivel Medio Roca

Julio A. Padrón Hernández Licenciado en Educación Vicedirector de Nivel Medio Roca


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