Así conviven con el frío y el humo en Chile, donde se volvió una emergencia ambiental



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La postal que se vio esta mañana fría en Neuquén, producto de la calefacción a leña de cientos de familia que no cuentan con el servicio de gas natural, es algo que se repite a diario del otro lado de la cordillera, en Chile.

Nelson es un allense de 29 años que desde marzo de este año se encuentra viviendo en la comuna de Los Ángeles (región del Bío Bío), localidad que se encuentra a la altura de la neuquina Chos Malal. Una oportunidad de trabajo lo llevó a mudarse a esa ciudad, que con la llegada de las bajas temperaturas enfrenta esta problemática.

Allí dejó de ser una situación eventual para convertirse en un problema de Estado, que debe medir a diario la contaminación del aire y viene optando por aplicar multas y restricciones a viviendas, fábricas y vehículos, para evitar que se siga enviando humo a la atmósfera. Lo cierto es que los costos para calentar un hogar son altos y muchas familias no tienen otra forma de resolver esa necesidad básica.

A mí me molestan los ojos, me arde la vista, tipo 9 o 10 de la noche, se junta la neblina y el humo y ya no se ve nada en la calle. La gente asmática sufre. Hay quienes recomiendan no hacer ejercicio al aire libre, después de las 6 de la tarde. Es jodido, hasta adentro de tu casa sentís olor a humo. Como cuando los chacareros “queman” para bajar la helada en el Valle, pero mucho más potenciado”, relató.

Acá la mayoría de la gente no tiene gas de red, por eso acceden a otros medios de calefacción”, explica. Así como en Argentina se utilizan las bolsas y cargamentos de leña, allí se compran las conocidas “astillas” ó madera trozada, para quemar en estufas. Los calentadores a querosene (“parafina”) y mecheros con garrafa son otras de las alternativas que usan la combustión. Hay quienes usan equipos eléctricos para evitar emanaciones.

A la hora de adaptarse, Nelson cuenta que si bien sabía que existían estas restricciones cuando se mudó, “no pensé que era así, de esa forma. Había escuchado que pasaba en Santiago nada más”. En la capital chilena se suele aplicar hasta la restricción de circulación de vehículos, por día y según la patente que tengan, para evitar la concentración en la vía pública.

Frente a ese panorama, “se hacen mediciones de la calidad del aire todos los días. Si te hacen prohibiciones es de 6 de la tarde a 12 de la noche y durante ese tiempo no podés hacer humo. Ayer pasó un camión con altavoz por la calle, avisando”, explica Nelson. El Gobierno difunde la situación de la jornada y tratar de mitigar el impacto, con medidas acordes a cada nivel de riesgo.

“Te ponen restricciones para que la gente deje de hacer fuego, porque hay otros métodos, pero también hay que ver los costos”, plantea. Incluso en aquellos sectores a los que llegó el tendido del servicio, el valor de las facturas se vuelve una carga difícil de llevar para el salario de los vecinos.

Para aquellos que no cumplen con las disposiciones, está prevista la aplicación de multas. “Pasan desde la municipalidad o los propios carabineros, que ven desde la calle que está saliendo humo de la chimenea y te aplican una multa”, concluyó.


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