Ataques de perros en el lago Pellegrini



Cinco Saltos

El lunes 4 marzo del presente año salimos en familia a pasear por la zona de caminatas y avistaje de aves del lago Pellegrini. Estábamos disfrutando del recorrido cuando tres enormes perros sueltos sin bozal y sin correa nos rodearon; mientras dos de ellos furiosos nos impidieron avanzar, el tercero (un pitbull) nos atacó por detrás. Mi sobrina logró esquivar la mordida y sólo le rompió el pantalón, pero en mi caso hizo varios tarascones hasta que atrapó el muslo y me dejó una herida y una hinchazón de las que me cuesta recuperar.

Ante nuestros gritos desesperados apareció muy tranquilo el dueño de estos animales, se identificó y, ante nuestros ojos, sólo atinó a decir que no hacían nada, que no sabía por qué atacaron. Seguro que ignoraba que, cuando actúan en jauría, se les despierta el instinto, pero me pregunto: ¿cómo puede hacerlos circular por un paseo sin bozal o siquiera una correa?

Es en ese momento cuando comenzamos a peregrinar para hacer la denuncia.

¿Cómo pueden circular por un paseo sin bozal o sin siquiera una correa? Ni la Policía, ni la fiscalía ni el Municipio me han dado respuestas, a 25 días de la mordedura.

Primero fuimos al destacamento del lago y, aunque nos atendieron muy bien, nos plantearon que ellos no podían tomar la denuncia.

Luego, en el hospital tuvimos una atención excelente y me dieron un certificado, porque para hacer los exámenes antirrábicos en un posible caso no se podía exceder los diez días.

Como tercer paso, hicimos la denuncia en la comisaría de Cinco Saltos y allí prometieron una elevación inmediata de ésta a fiscalía. Sin embargo, cuando transcurridos unos días llamé me dijeron que no había ninguna orden de actuación de ese organismo. Allí comenzó el cruce de responsabilidades. Fiscalía dijo no haber recibido nada y la Policía justificó que tenían 15 días de plazo.

Ante la impotencia de avanzar en este entramado burocrático quise denunciar en Bromatología o Zoonosis del Municipio esta situación. Nueva frustración. Me atendieron las telefonistas y prometieron que antes de las 14 horas recibiría una respuesta. ¡Aún espero el llamado!

Ya pasaron más de 25 días para que se me aplique la ley Antirrábica para iniciar un tratamiento en el caso de que el perro tuviera esa enfermedad.

Y así sigo con mi tratamiento, mi muslo deformado y con el dolor que me ocasiona esta herida. Lo seguiré peleando y lo describo para prevenir a cualquier persona que pueda sufrir esta situación. Perros en la calle no faltan y propietarios inconscientes tampoco. Y nunca se comunicó con nosotros, ni siquiera por un gesto humanitario, el dueño de estos animales que nos atacaron.

Rosa Electra Perosa

DNI 6.078.780


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