Aumenta la seguridad en torno del presidente de Colombia
GUSTAVO CHOPITEA (*)
Si bien es cierto que, en Colombia, el clima de seguridad personal ha mejorado mucho en la última década como fruto de la gestión de Álvaro Uribe, las cosas aún son aparentemente frágiles en ese plano. Caminar por Bogotá (que ciertamente cada vez está más linda) es encontrarse, a cada paso, con perros capaces de detectar explosivos. Porque la horrible realidad de las FARC y del ELN así lo exige. Ambas fuerzas guerrilleras marxistas no respetan la integridad, ni la vida, de los civiles inocentes. Para ellas, las Convenciones de Ginebra (el derecho humanitario internacional) simplemente no existen. La vida de los demás no se respeta desde que sólo se privilegian los objetivos propios. La persona humana, para ellos, no importa, ni vale nada. Así de duro. Y, realmente, de salvaje. En las últimas semanas se han tomado medidas “especiales” preventivas respecto de la seguridad del presidente Juan Manuel Santos, a quien las FARC han ordenado “eliminar a como dé lugar”, “aliándose con quien sea”. Esto es lo que surge de un correo electrónico que fuera interceptado, originado en una decisión adoptada conjuntamente por los principales cabecillas de las FARC: “Timochenko”, “Iván Márquez”, “Pablo Catatumbo” y “Mauricio, el Médico”. Ese mensaje fue dado a conocer por el propio primer mandatario, en ocasión de una reciente visita a los pueblos indígenas del Cauca. Las medidas especiales de protección fueron confirmadas, enseguida, por el jefe de Policía, general José Roberto León Riaño. Pese a ello, Santos insiste en que su gobierno mantiene abierta la llave de la paz. Aunque lo cierto es que durante su gestión se abatió al máximo cabecilla de las FARC “Alfonso Cano” y a su jefe Militar, el “Mono Jojoy”. No es poco. Mientras tanto, Colombia sigue creciendo. Y recuperando un andar tradicional, aumentando visiblemente su presencia internacional. Últimamente acaba de ser el primer país de nuestra región que ha salido en defensa del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que está siendo atacado por el venezolano Hugo Chávez (que ha anunciado su denuncia, esto es su salida del “Pacto de San José de Costa Rica”) y por su infatigable ladero ecuatoriano, Rafael Correa. Sucede que ambos líderes autoritarios están empeñados en tratar de eliminar la libertad de expresión e información para poder así instalar, sin mayores obstáculos, su discurso único, y en esa triste empresa el Sistema Interamericano de Derechos Humanos es un estorbo a dejar de lado. Lo de Colombia es por ello importante. Fundamental, más bien. Su posición en este tema es la de fortalecer y no la debilitar a ese sistema; lo que debe aplaudirse, sin retaceos. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
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