Aun sin aplausos, siempre están
Neuquén
Me sumo al aplauso brindado al personal de salud, quienes están en la primera línea frente a la pandemia que nos ocupa, pero también quiero llamar la atención hacia muchos otros que en silencio y desde el anonimato cumplen funciones muy importantes tras un mismo objetivo: acotar los efectos del Covid-19 en esta provincia.
Especialmente me refiero al personal en actividad de la Policía del Neuquén, mujeres y hombres de nuestra comunidad, madres y padres, hijos y abuelos; es decir miembros de familias que también requieren de su atención “particular” como consecuencia lógica del momento que estamos atravesando.
Pese a todo, la prioridad está en cumplir con el servicio, con tareas que se van incrementando conforme la problemática aumenta -más tarea, menos descanso, menos tiempo en la casa -, en condiciones laborales casi siempre adversas si tomamos en cuenta las características topográficas y climáticas de nuestro territorio.
Con escaso equipamiento logístico disponible, ante la eventualidad de un agravamiento de la situación, más la diversidad de funciones que debe atender naturalmente (delitos, accidentes, incendios, cuidado detenidos y demás), hasta contener a sectores de la sociedad remisos a adoptar las pautas de seguridad que para estas circunstancias ha establecido el gobierno.
El trabajo policial cotidiano es arduo y peligroso. Ser policía implica arriesgar la propia vida y extender las consecuencias de ese riesgo a la familia de cada efectivo. Sería de gran valía que las autoridades de gobierno, en todos sus niveles y poderes, y la comunidad en general comprendan esta ansiedad y brinden al personal policial en actividad la atención y el lugar que se merecen en la sociedad. A pesar de todo siempre estarán para servir.
Crio. Gral. (R) Horacio R. Jankowski
DNI 11.233.977