De Bariloche al mapa para desafiar los límites en dos ruedas y conquistar nuevos caminos
Alicia demuestra que nunca es tarde para empezar de nuevo: dejó el trekking por problemas en sus rodillas y transformó a Bariloche en el trampolín para recorrer la Patagonia sobre su moto.
Alicia Burnowicz tiene 67 años, pero su historia no se mide en edades sino en decisiones. Su vida en Bariloche está atravesada por la montaña, el movimiento y una transformación personal que comenzó cuando dejó atrás una pasión de toda la vida para abrir la puerta a algo completamente nuevo.
“Yo practiqué trekking durante 16 años por la zona de Bariloche y alrededores hasta que mis rodillas empezaron a tener problemas, esto coincide con mi edad para jubilarme (60 años)… era una pasión… y entonces… ¿qué?”, recuerda. En ese momento nació una inquietud inesperada: la moto. Sin experiencia previa ni antecedentes en el manejo, comenzó a imaginar otra forma de seguir conectada con la naturaleza.

“Ahí nace la inquietud de tener una moto, nunca había tenido una ni manejado. Pero pensé que con una moto chica podía andar por lugares donde siga sintiendo el placer de disfrutar en primera persona del sol, lluvia, aromas, etc. todo aquello que sabemos se siente al caminar o andar en moto. La vida pasa muy rápido y se transformó en un sueño. Tuve miedos y dudas… pero nada perdía con probar y sobre todo probarme. Ese fue el verdadero cambio entender que nunca es tarde para empezar de nuevo».
El miedo, los límites y el primer viaje sola
El comienzo no fue sencillo. A los miedos personales se sumaron las dudas del entorno, pero la decisión ya estaba tomada.
“Como dije… todo principio es lo más difícil… tuve mis propios miedos, como cualquier persona, y le sumamos los ajenos (familia). Pero la decisión ya la tenía y todo empezó a darse, crecer dentro mío en seguridad y experiencias, conocerme, saber mis límites, y también ir cambiando de motos para poder realizar viajes más lejos y con más seguridad”. También llegaron los comentarios externos, que lejos de frenarla, la impulsaron aún más.
“También escuché comentarios como ‘¿a tu edad?’, ‘¿no te da miedo viajar sola?’. Pero aprendí que los límites muchas veces están en la cabeza. Cada kilómetro recorrido fue una forma de demostrarme que la edad no define lo que somos capaces de hacer. Hoy siento que inspirar a otros a animarse es uno de los regalos más lindos de este camino”.
El viaje que marcó un antes y un después
Los viajes, dice Alicia, no solo son paisajes, sino aprendizajes constantes. “Los viajes me enseñaron que siempre hay personas dispuestas a ayudar y que uno es mucho más fuerte de lo que imagina. Hubo momentos difíciles, de cansancio, de incertidumbre o de tener que resolver problemas sola, pero cada uno me dejó una enseñanza. El viaje que me animó a que sí podía fue hacer la Carretera Austral en Chile”.
Hoy, Alicia comparte su experiencia sin filtros, mostrando tanto lo bueno como lo difícil. “Comparto mi vida tal como es. No muestro solo los paisajes lindos; tengo muchísimas fotos, pero veo que muchos motoviajeros compartimos lugares, y la gente y muchas mujeres buscan en mí un consejo. Un cómo te animaste, cómo empiezo, qué moto me recomendás, cómo me financio, o sea ‘cómo dar ese primer paso’. También cuento los desafíos, los errores y los aprendizajes”.
Y deja en claro cuál es su mayor motor. “Mi mensaje es simple: no importa la edad ni el momento de la vida, siempre se puede empezar una nueva aventura… y no solo me refiero a motos… ya tengo 67 años y aún no me ha atrapado el sillón, mientras pueda lo seguiré haciendo. También trabajo para poder viajar y eso está bueno. Hay que animarse, disfrutar el camino de la vida y demostrarse que los sueños no tienen fecha de vencimiento”.
Bariloche como punto de origen
“Nací en Tigre, Buenos Aires, vine a Bariloche por elección de vida en 1988. He conocido lugares maravillosos, cada uno con su magia, pero Bariloche siempre ocupa un lugar especial en mi corazón. No es solo por sus montañas, sus lagos o sus bosques; es el lugar donde están mis raíces maternas y donde aprendí a amar la naturaleza. Cada vez que vuelvo siento la misma emoción”.
Después de recorrer tantos caminos, Alicia encontró una certeza. “Uno puede enamorarse de muchos lugares, pero siempre hay uno que se siente como hogar, como dije fue una elección de buscar mi lugar en el mundo y aún lo es”.
“Siempre estamos a tiempo de escribir otro capítulo”
Antes de cerrar, deja un mensaje directo para quienes dudan en empezar algo nuevo: “Le diría que no espere el momento perfecto, porque ese momento casi nunca llega. Que no deje que el miedo, la edad o la opinión de los demás decidan por ella. También le diría que confíe más en sí misma, porque es mucho más fuerte de lo que cree. Y, sobre todo, que no postergue los sueños. El tiempo pasa igual; la diferencia es decidir si lo vivimos con arrepentimientos o con historias para contar”.
Y sintetiza su filosofía de vida en una frase final: “Nunca es tarde para cambiar de rumbo. Siempre estamos a tiempo de empezar a escribir un nuevo capítulo de nuestra historia”.
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