Formar para avanzar: mujeres al mando

La voz de una neuquina en un desafío nacional: profesionalizarse para manejar camiones y cambiar la cultura del transporte.

Por Redacción

En la Argentina, solo el 1,2% de las licencias profesionales tipo E están en manos de mujeres. Ser parte de ese pequeño grupo representa para ella mucho más que un logro individual.

Florencia Ponce de León nació en Plottier, Neuquén, y desde muy chica se sintió atraída por los oficios, las maniobras y el mundo industrial. Hoy forma parte de Conductoras, el programa de formación profesional que Scania impulsa para que más mujeres accedan a la conducción de camiones y a puestos operativos dentro del transporte de cargas. En cada edición se inscriben más de 1.300 mujeres y más de 9.000 están en lista de espera. Su testimonio refleja no solo una vocación personal sino un cambio cultural en marcha dentro de una industria históricamente masculina.

“Desde chica siempre me sentí cercana al mundo industrial y a los oficios”, cuenta. Esa inclinación la llevó a elegir una secundaria técnica electromecánica y luego estudiar un terciario como Técnica Superior en Hidrocarburos. Su carrera laboral estuvo vinculada a la ingeniería y la construcción, y actualmente trabaja en Pecom, dentro del área de procesos. Sin embargo, la conducción profesional siempre había estado ahí, latente. “Cuando conocí el programa Conductoras sentí que era una oportunidad única para profesionalizar algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer. Me impulsó la idea de desafiarme, abrirme un camino nuevo y demostrarme a mí misma que podía ocupar un rol que históricamente estuvo lejos de las mujeres”.


Cuándo comenzó la pasión por los camiones


El deseo de manejar un camión surgió temprano. Recuerda que de niña observaba colectivos y camiones maniobrar en espacios reducidos y le llamaba la atención la coordinación que requería. Aquella curiosidad se transformó con el tiempo en un objetivo claro. “Subirme a un camión significa muchas cosas: independencia, crecimiento, una nueva habilidad profesional, pero también orgullo. Estar frente a un vehículo tan grande te conecta con la responsabilidad y la precisión”.

Florencia Ponce de León nació en Plottier, y hoy forma parte de Conductoras, el programa de formación profesional que Scania impulsa para que más mujeres accedan a la conducción de camiones

En la Argentina, solo el 1,2% de las licencias profesionales tipo E están en manos de mujeres. Ser parte de ese pequeño grupo representa para ella mucho más que un logro individual. “Es un honor y un compromiso. No es solo obtener una licencia: es demostrar que las mujeres podemos ocupar estos puestos, que tenemos la capacidad técnica y la determinación necesarias. Me emociona pensar que mi participación puede ayudar a que más mujeres se animen”.

La formación de Conductoras combina teoría, simuladores, prácticas reales, evaluaciones y entrenamientos intensivos. Para Florencia, el proceso implica disciplina y también comunidad. “Durante la etapa virtual realizamos trabajos prácticos casi a diario, aplicando los contenidos vistos en cada clase. Este tramo culminó con un trabajo integrador grupal que fue muy enriquecedor. En la etapa presencial trabajamos con instructores mediante simuladores y prácticas reales. Requiere compromiso, estudio y disciplina, pero nos sentimos acompañadas por un equipo que brinda todas las herramientas necesarias”.


La importancia del programa


La exigencia técnica del programa fue uno de los aspectos que más la sorprendió. La combinación entre tecnología aplicada y práctica concreta elevó sus expectativas desde el inicio. “Los simuladores son realistas, y las prácticas con camiones articulados te exigen precisión, autocontrol y capacidad de interpretar situaciones complejas”.
Además de habilidades técnicas, destaca la adquisición de competencias blandas: toma de decisiones, gestión del estrés, comunicación y trabajo en equipo. Y admite: “También descubrí que estar arriba del camión me gusta aún más de lo que imaginaba”.


De cara al futuro, Florencia proyecta una carrera en movimiento. Quiere ganar experiencia como conductora profesional, seguir capacitándose y, a largo plazo, combinar su formación técnica con roles en logística, operaciones o planificación. “Sueño con recorrer rutas y manejar camiones de gran porte”, dice.
Sabe que miles de mujeres observan el programa desde afuera, con ganas, dudas o temores. Y quiere dejarles un mensaje claro: “Esta experiencia te cambia por dentro: te fortalece, te da una profesión, te abre puertas y te demuestra que podés mucho más de lo que imaginabas. Sé que da miedo animarse, pero una vez que estás arriba del camión ese miedo se transforma en orgullo. Ojalá muchas más se animen, porque el transporte necesita mujeres, y las mujeres necesitamos espacios donde podamos crecer sin límites”.


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