La historia de un negocio que supo reinventarse: de un pequeño taller en los ‘80 a una empresa que se prepara para los vehículos del futuro
El pequeño taller que Juan Marucci inició en los ‘80 se transformó en un negocio que combina repuestos, tecnología y mecánica especializada, con la mirada puesta en la evolución automotriz.
Mariano y Ariel Marucci, transitan junto a su padre la transformación del negocio familiar con el Eurotaller Mécánica Marucci e Inyecsur, la amplia casa de repuestos de la firma. (Foto/Alejandro Carnevale)
La línea de tiempo fierrera de la familia Marucci arrancó hace 40 años en un taller, siguió entre motores, repuestos y herramientas, y terminó convirtiéndose en un proyecto emparentado que supo crecer al mismo ritmo que cambió la industria automotriz.
Todo comenzó de la mano de Juan Marucci, quien después de trabajar en una concesionaria Renault decidió independizarse y abrir su propio taller hacia mediados de la década del ‘80. El taller estaba adelante y la casa atrás, tal como suele suceder con todos aquellos que un día deciden empezar otra vez pero con sus propias armas.
Juan tenía un hijo de apenas un año, Mariano. La casa de la calle O’Higgins del barrio Aeroclub de Roca se convirtió entonces, en el centro neurálgico de los Marucci, donde la vida familiar y el trabajo convivían bajo el mismo techo. Dos años después, Juan tuvo a su segundo hijo, Ariel. Para ese tiempo la cotidianidad entre los fierros era fuerte y esa ligazón empezó a forjar el futuro de los herederos.
Para Mariano, esa cercanía terminó siendo determinante. A los 15 años empezó a involucrarse de lleno en el taller. Al principio fueron tareas sencillas, como limpiar piezas, pero poco a poco comenzó a entender un oficio, que con el paso del tiempo se convertiría también en una profesión. Cuando terminó el secundario se fue para Córdoba a especializarse.

“Me fui a estudiar al Instituto Renault, en la fábrica Renault. Ahí estudié técnico en motores y después estuve especializándome en la parte electrónica en Buenos Aires”, le cuenta Mariano a Río Negro en las oficinas de la sede central de Eurotaller, que está en la esquina de Belgrano y Paraguay.
“Mi viejo me dijo: si vos querés estar acá, bueno, hay que estudiar. No es que vamos a estar acá como si fuera un oficio que lo vamos pasando. El taller ya no es más como antes. Hoy en día ha cambiado mucho, hay mucha tecnología en los autos, más ahora con lo híbrido, entonces hay que estudiar todo el tiempo, es indispensable. Hay que estar formado”, agrega Mariano.

Para Ariel el camino no parecía destinado al mundo de los motores. Estudió Comunicación Social y luego Periodismo Deportivo. Durante un tiempo, incluso imaginó que su futuro estaría lejos de los talleres y los repuestos. El automovilismo apareció inicialmente de manera casi accidental. Su tesis para recibirse fue sobre el Turismo Carretera, casi un homenaje a la pasión de su padre.
Después llegó el periodismo, la radio y, finalmente, una decisión que cambiaría el rumbo de su vida laboral. A los 21 años comenzó a trabajar en la casa de repuestos familiar, en la esquina de San Martín y Misiones. Por las mañanas hacía radio y por las tardes atendía el negocio. Hasta que llegó la propuesta familiar en concreto: dejar de mirar el negocio como una alternativa y apostar de lleno a crecer juntos.
Con una formación que poco tenía que ver con la venta de repuestos, Ariel tuvo que aprender desde cero. Incluso reconoce que al principio no sabía qué era un terminal de batería. Fueron los propios mecánicos y clientes quienes terminaron convirtiéndose en sus primeros maestros. Escuchar qué necesitaban, qué piezas buscaban y qué problemas encontraban en sus talleres, fue la manera de entender el mercado.

Así nació y creció Inyecsur, inicialmente enfocada en repuestos para inyección electrónica. La historia tuvo una lógica sencilla según Ariel: “Si un repuesto no estaba disponible, había que conseguirlo. Si comenzaban a pedir otro, había que incorporarlo. Y si una determinada pieza empezaba a tener demanda, había que anticiparse…”
De aquella casa de repuestos especializada en inyección electrónica surgió un negocio mucho más amplio, que hoy abarca electricidad, tren delantero, refrigeración, radiadores y una extensa variedad de componentes para el parque automotor.
El crecimiento también llegó al taller. Después de varios años de trabajar por separado, repuestos y mecánica volvieron a encontrarse en un mismo espacio. Fue con la incorporación a Eurotaller, una red internacional que busca llevar el concepto del taller de barrio a estándares similares a los de una agencia oficial.

La transformación no fue solamente estética. Capacitación, equipamiento, procedimientos, orden, seguimiento de los vehículos y formación permanente pasaron a ser parte de una nueva manera de trabajar. “Hoy el auto cambió…”, afirman los hermanos Marucci sin dudar. Una premisa que atraviesa toda la evolución de la empresa.
Los cambios que no dan tregua
Los vehículos modernos incorporan cada vez más electrónica, cajas automáticas, sistemas de asistencia a la conducción y nuevas tecnologías de seguridad. Los híbridos y eléctricos ya dejaron de ser una rareza y empiezan a formar parte del paisaje cotidiano.
Frente a ese escenario, quedarse quietos no es una opción. El taller debe capacitarse, incorporar herramientas específicas y actualizar sus conocimientos de manera permanente. En el caso de los híbridos, las medidas de seguridad cambian y los procedimientos requieren una preparación especial.

“Hicimos cursos, nos estamos capacitando, tenemos maquinarias y nuevas herramientas. No es la misma pinza que se usaba para un auto común que para los híbridos. Hay que tener mucha aislación y mucho cuidado cuando se trabaja con las partes de híbrido”, advierte Mariano.
La misma lógica se aplica a la casa de repuestos. Si aparece un nuevo modelo, primero llegan las consultas por los filtros y los elementos de service. Después aparecen las necesidades de tren delantero, embragues, correas o cualquier componente que empiece a mostrar una demanda creciente.
La clave está en anticiparse
De todas maneras, mientras la tecnología mira hacia adelante, las rutas de la región obligan a resolver problemas que se repiten para los usuarios. El deterioro de los caminos, especialmente de la Ruta Nacional 22 y 151, se convirtió también en un factor que impacta directamente en el negocio.
Parrillas, bujes, extremos, rodamientos, amortiguadores y otros componentes del tren delantero tienen una demanda creciente. El dato comercial tiene detrás una realidad cotidiana: pozos, caminos deteriorados y vehículos que sufren las consecuencias.

“En esas dos semanas de lluvia constante, con el agregado del estado de las rutas, batimos récord con la cantidad de extremos, fuelles, parrillas, bujes y demás que hemos vendido. Ya cuando por pronóstico, vimos que el mal tiempo se iba a sostener durante 15 días, nos pusimos a tono. Mandamos a pedir todo lo que sea rodamientos, correas, y tren delantero. Vendimos muchísimo…”, sostiene Ariel sobre la gran demanda que se genera en la combinación de lluvias y rutas deterioradas.
La paradoja aparece con claridad. El avance tecnológico permite fabricar autos cada vez más seguros y sofisticados, pero esos mismos vehículos siguen transitando caminos que pueden poner a prueba sus componentes más básicos.
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Otro punto a tener en cuenta, según los hermanos, es cuando se anticipa por ejemplo una ola de frío.
La casa de repuestos entonces se prepara con radiadores y otros componentes que pueden sufrir las consecuencias de temperaturas bajo cero. Es una manera de trabajar que se resume en una idea: escuchar al cliente para saber qué vendrá después.

El futuro no parece estar solamente en cambiar los autos, sino también en preparar todo lo que lo rodea. Como la filosofía que le permitió crecer a la familia Marucci: adaptarse antes de que el cambio sea inevitable.
Hoy el desafío pasa por consolidar lo construido, ampliar el stock, mejorar los espacios, fortalecer la venta online y seguir incorporando tecnología. La empresa ya trabaja también con tiendas digitales y entiende que el mercado exige estar donde están los clientes, incluso en plataformas masivas como Mercado Libre.

“La idea es acompañar en lo posible los constantes cambios que se vienen dando en la industria automotriz. Viendo qué puedo hacer para tener más lugar, para poder atender mejor, para innovar en el cliente… Siempre estamos tratando de hacer cositas e ir viendo por qué lado ir”, apunta Mariano sobre la proyección del taller y la casa de repuestos, que ya cuenta con una sucursal en la Línea Sur rionegrina.
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La historia que comenzó con un pequeño taller familiar en los años ‘80, hoy transita por un escenario completamente diferente. Pero conserva algo esencial: la pasión por los fierros. Aquel taller que estaba adelante de la casa terminó convirtiéndose en una empresa con varias sucursales, un taller equipado con tecnología de última generación y un proyecto que mira hacia adelante.
Hay que seguir en carrera, dicen los Marucci, porque en el mundo del automóvil, detenerse también es una forma de quedarse atrás.
La línea de tiempo fierrera de la familia Marucci arrancó hace 40 años en un taller, siguió entre motores, repuestos y herramientas, y terminó convirtiéndose en un proyecto emparentado que supo crecer al mismo ritmo que cambió la industria automotriz.
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