Aymama, sonidos nuestros

Regresa a la región para cantar el viernes 7 a las 22 en La Conrado de Neuquén, Yrigoyen 138, con Rondaluna como trío invitado; y el 8 a las 22:30 en el CEMAR, Tucumán 1141 de Roca, durante el Festival Música Artesana.

Por Redacción

MÚSICA

Integrado por Mora Martínez en voz y percusión, Florencia Giammarche, guitarra y voz, y la pianista y cantante Paula Suárez, Aymama regresa a la región para cantar el viernes 7 a las 22 en La Conrado Centro Cultural de Neuquén, Yrigoyen 138, con Rondaluna como trío invitado; y el 8 a las 22:30 en el CEMAR, Tucumán 1141 de Roca, durante el Festival Música Artesana.

Aymama brotó a fines del 2005 para embellecer la música folclórica argentina con delicados trazos renovadores.

Acerca de los sabores que van degustando de su última producción discográfica, pasado el tiempo de amasado y horneado, la roquense Mora Martínez dialogó con “Río Negro”, mate de por medio, recién cebado.

“Este disco es muy particular porque ya tiene más de un año yirando y lo concretamos después de haber transitado mucho el repertorio. Esta vez, hicimos el camino inverso… Grabamos canciones que ya veníamos tocando, algunas desde los comienzos del trío. Las considerábamos más para el vivo, por eso tiene tantos invitados con los que las compartimos en muchos escenarios. Amigos queridos…

Por otro lado, tenemos un viaje permanente, una conexión entre lo actual y aquellos que hicieron grandes obras mucho antes que nosotras y nos fueron abriendo camino”, dice Mora.

“Paso a paso” es eso, “la conversación constante entre lo más antiguo, lo más nuevo que vendrían a ser nuestras composiciones y todo plasmado con la idea del vivo. De hecho, en la grabación siempre hubo gente acompañándonos y eso nos gustó. No habíamos vivido esa circunstancia, siempre la situación había sido descontextualizada del ambiente de recital”, agrega.

-Por otra parte, el título define su modo de crecer y relacionarse.

-No es casual. Incluimos un texto que habla de esto, como una suerte de explicación del por qué elegimos el nombre, y a la vez titula una milonga (pista 3) con letra de Andrea Bazán, una amiga que se fue a vivir a Brasil, excelente guitarrista y compositora, y música de Florencia Giammarche. Así que cerró todo, cosas que suceden consecuentemente… Solo hay que estar preparado para recibirlas con las antenas atentas.

-Ahora vuelven a tus pagos…

-Para mí, siempre tiene un condimento afectivo muy fuerte. Muy. Nunca va a cambiar eso. (Ríe Mora y la cara se le ilumina). Hace ocho años que retornamos y siempre tengo la impresión de volver a casa. Si bien el compacto lo estuvimos presentando el año pasado, esta vez, además, vamos con algo nuevo. El Valle es el lugar que nos vio nacer y crecer, el primero que visitamos fuera de Buenos Aires. En esta oportunidad mostraremos temas que irán al próximo disco que se va amasando mucho más lentamente que los otros. Veníamos con un ritmo parejo, cada dos años sacábamos un disco, y éste que viene nos agarra un poco más tranquilas. Sin apuro. Y como seguramente tendrá más composiciones propias, lo maceramos lentamente…

Además obras nuevas, a Roca llevamos otras que en enero nos dimos el lujo de cantar en Cosquín, homenajeando a Eduardo Falú, e inevitablemente a Jaime Dávalos, un dupla inseparable.

Venimos paso a paso trabajando y mostrando nuestras composiciones. Siempre metimos la cuchara en el repertorio. En el primer disco hubo cuatro temas de Paula, el segundo fue dedicado a María Elena, y en el tercero, hay cinco en los que intervenimos. Dos de Florencia, dos de Paula y uno mío, yo soy la que menos compone… De a poquito fuimos incluyéndonos, por supuesto con mucho respeto y mucha conciencia de lo que vamos realizando. Estamos haciendo coexistir obras de grandes compositores, reconocidos e indiscutibles, con temas propios. Pero, a esta altura tenemos ganas de eso y lo creemos posible. Ya nos damos ese permiso.

-Ya es tiempo porque pisan un terreno firme, siguen construyendo sobre un base sólida.

-La sensación que tenemos es esa. El haber ido paso a paso permite comprender dónde uno está porque sabe cómo llegó. Si bien esto de llegar me da un poco de fobia. Hay una cosa con llegar, llegar al éxito y, en realidad, el chiste consiste en que no se llega a lado alguno. Uno va haciendo y el camino se va ensanchando, volviéndose angostito, con subidas y bajadas, pero lo interesante es ir para adelante. En ese sentido es un privilegio encontrar cómplices con los que pensamos más o menos parecido. Cualquiera de nosotras podría haber querido tener éxito y plumas, y sin embargo, pudimos unificar el criterio de ir de a poquito, creciendo y trabajando.

Eduardo Rouillet

eduardorouillet@gmail.com


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