“Bomberos desprotegidos”
Siempre en los sucesos en los que he corrido peligro ha habido gente que ha ayudado. Muchas pertenecen a la fuerza pública, pero muchas otras son vecinos, amigos, bomberos… personas que colaboran sin la obligación de hacerlo. Me quiero referir a la situación particular de los bomberos voluntarios de nuestra provincia, pues merecen que nos preocupemos por ellos como ellos lo hacen por nosotros. ¿Alguno de ustedes se acuerda de la tragedia en Buenos Aires, en esa fábrica en la que una pared se cayó y mató a varios bomberos y rescatistas? Fue tapa de diarios y en todas las noticias salía ese trágico accidente. Ojalá jamás pase en esta zona, porque quienes hoy nos ayudan y nos salvan la vida no tienen seguro, obra social ni sueldo, no se les paga el transporte ni se les reconoce el tiempo invertido, como a un concejal, ya que los concejales no cobran sueldo pero sí se les paga por el tiempo dedicado al trabajo para la comunidad. Los bomberos neuquinos no cobran un peso. Hace ya unos años, cuando se incendió una escuela en la localidad de Zapala yo estaba con un amigo a sólo una cuadra y fuimos a ayudar a apagar el incendio. Colaboramos con los bomberos pero el edificio se consumió todo, no daban abasto las pocas y precarias herramientas, camiones y bombas para combatir tamaño siniestro. Por suerte, esa desgracia sólo fue material y, aunque costó, la escuela fue reconstruida. Aún recuerdo el olor impregnado en toda la ropa… el calor quemaba la piel y la devastación amargaba hasta a los optimistas. ¿Qué sentirá un cristiano que tiene que apagar un incendio, salvar gente y participar de rescates y muchas veces no llega a tiempo o no se puede evitar lo inevitable? Cuando hay desgracias, ¿cómo vivirán esas experiencias esos bomberos? ¿Y si a ellos les pasa algo? ¿Qué les damos, una corona o un reconocimiento o una medallita a las familias? ¿Acaso quienes nos ayudan cuando ni sabemos qué pasó y estamos en peligro no merecen tener cobertura social o seguro? Si algún bombero muere salvándome la vida, espero por lo menos que su familia reciba no sólo nuestro apoyo sino también una compensación, pues ellos eligen gastar su tiempo libre ayudándonos, tiempo que yo en particular gasto con mi familia, disfrutando cada momento que tengo de paseo o simplemente mirando una película. Los bomberos ese valioso tiempo lo gastan en cuarteles o entrenando para, cuando pase algo, estar ahí y ayudarnos. El otro día me dio impresión ver un auto partido al medio en Senillosa. Ahí estaban la policía y los bomberos. Los policías, por más que hagan un trabajo loable, cobran por ello y es lo que eligieron como profesión; en cambio, los bomberos tienen que trabajar en su profesión y dedicar su tiempo libre a lo que les gusta: salvar vidas. En casi toda la provincia están los bomberos voluntarios, Cutral Co, Plaza Huincul, Plottier, Senillosa, Rincón, Las Lajas, Loncopué, Aluminé, Andacollo, Buta Ranquil, Chos Malal, El Cholar, El Huecú, Huinganco, Picún Leufú, Piedra del Águila, Mariano Moreno, Taquimilán, Tricao Malal, Villa La Angostura, Villa Pehuenia y en otros lados más, y hay lugares en los que queremos que se formen cuarteles aunque es muy costoso arrancar. Ojalá algún día podamos tener una ley que ampare a los bomberos voluntarios neuquinos, una ley de nuestros diputados para que quienes nos protegen estén protegidos y sus familias también. Gracias, simplemente no me sale otra palabra para reconocer todo lo que hacen por nuestras comunidades. Pero, como siempre digo, con buenas intenciones no hacemos nada: hoy más que nunca debemos empezar a luchar para que la igualdad sea para todos y para que quienes siempre trabajan incansablemente por nosotros sean reconocidos. Ariel Tomás Barros Erxilape, DNI 17.757.248 Las Coloradas
Ariel Tomás Barros Erxilape, DNI 17.757.248 Las Coloradas
Siempre en los sucesos en los que he corrido peligro ha habido gente que ha ayudado. Muchas pertenecen a la fuerza pública, pero muchas otras son vecinos, amigos, bomberos... personas que colaboran sin la obligación de hacerlo. Me quiero referir a la situación particular de los bomberos voluntarios de nuestra provincia, pues merecen que nos preocupemos por ellos como ellos lo hacen por nosotros. ¿Alguno de ustedes se acuerda de la tragedia en Buenos Aires, en esa fábrica en la que una pared se cayó y mató a varios bomberos y rescatistas? Fue tapa de diarios y en todas las noticias salía ese trágico accidente. Ojalá jamás pase en esta zona, porque quienes hoy nos ayudan y nos salvan la vida no tienen seguro, obra social ni sueldo, no se les paga el transporte ni se les reconoce el tiempo invertido, como a un concejal, ya que los concejales no cobran sueldo pero sí se les paga por el tiempo dedicado al trabajo para la comunidad. Los bomberos neuquinos no cobran un peso. Hace ya unos años, cuando se incendió una escuela en la localidad de Zapala yo estaba con un amigo a sólo una cuadra y fuimos a ayudar a apagar el incendio. Colaboramos con los bomberos pero el edificio se consumió todo, no daban abasto las pocas y precarias herramientas, camiones y bombas para combatir tamaño siniestro. Por suerte, esa desgracia sólo fue material y, aunque costó, la escuela fue reconstruida. Aún recuerdo el olor impregnado en toda la ropa... el calor quemaba la piel y la devastación amargaba hasta a los optimistas. ¿Qué sentirá un cristiano que tiene que apagar un incendio, salvar gente y participar de rescates y muchas veces no llega a tiempo o no se puede evitar lo inevitable? Cuando hay desgracias, ¿cómo vivirán esas experiencias esos bomberos? ¿Y si a ellos les pasa algo? ¿Qué les damos, una corona o un reconocimiento o una medallita a las familias? ¿Acaso quienes nos ayudan cuando ni sabemos qué pasó y estamos en peligro no merecen tener cobertura social o seguro? Si algún bombero muere salvándome la vida, espero por lo menos que su familia reciba no sólo nuestro apoyo sino también una compensación, pues ellos eligen gastar su tiempo libre ayudándonos, tiempo que yo en particular gasto con mi familia, disfrutando cada momento que tengo de paseo o simplemente mirando una película. Los bomberos ese valioso tiempo lo gastan en cuarteles o entrenando para, cuando pase algo, estar ahí y ayudarnos. El otro día me dio impresión ver un auto partido al medio en Senillosa. Ahí estaban la policía y los bomberos. Los policías, por más que hagan un trabajo loable, cobran por ello y es lo que eligieron como profesión; en cambio, los bomberos tienen que trabajar en su profesión y dedicar su tiempo libre a lo que les gusta: salvar vidas. En casi toda la provincia están los bomberos voluntarios, Cutral Co, Plaza Huincul, Plottier, Senillosa, Rincón, Las Lajas, Loncopué, Aluminé, Andacollo, Buta Ranquil, Chos Malal, El Cholar, El Huecú, Huinganco, Picún Leufú, Piedra del Águila, Mariano Moreno, Taquimilán, Tricao Malal, Villa La Angostura, Villa Pehuenia y en otros lados más, y hay lugares en los que queremos que se formen cuarteles aunque es muy costoso arrancar. Ojalá algún día podamos tener una ley que ampare a los bomberos voluntarios neuquinos, una ley de nuestros diputados para que quienes nos protegen estén protegidos y sus familias también. Gracias, simplemente no me sale otra palabra para reconocer todo lo que hacen por nuestras comunidades. Pero, como siempre digo, con buenas intenciones no hacemos nada: hoy más que nunca debemos empezar a luchar para que la igualdad sea para todos y para que quienes siempre trabajan incansablemente por nosotros sean reconocidos. Ariel Tomás Barros Erxilape, DNI 17.757.248 Las Coloradas
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