“Borrar la historia de San Martín de los Andes”

Por Redacción

A raíz de la decisión del intendente Juan Carlos Fernández de reubicar o retirar los cuadros de los intendentes de gobiernos de facto me surgen varias reflexiones, a saber: En primer lugar, la injusta afrenta que se le hace a la señora Pepita Ragussi de Orazi. Es bueno recordar que cuando nos enteramos de su designación existió en muchos de nosotros la tranquilidad de que se había nombrado a un ciudadano de San Martín de los Andes que tenía puesta la camiseta de nuestra ciudad y que era de una actividad y energía que pocos dirigentes posteriores podrían demostrar. Sus ansias de lograr que la nuestra fuese una ciudad pujante que generase muchas fuentes de trabajo y que tuviese como premisa el equilibrio ecológico para asegurar el cuidado del medioambiente necesario para un gran destino turístico demuestran que esta mujer fue una pionera y no merece esta acción descalificadora. Y su vocación de colaboración no nació con su designación, sino que tenía sobrados antecedentes de trabajo comunitario. Trabajos que hizo antes, durante y luego de su designación. Juzgar esos momentos bajo la perspectiva actual puede generar injusticia, como en este caso. El que suscribe fue, en calidad de presidente de la Cámara de Comercio, un opositor a varias decisiones de Pepita y su equipo, fundamentalmente en el tema Cerro Chapelco. Pero no había ningún inconveniente en opinar lo contrario, suscribir notas de queja, sabiendo que la hidalguía de Pepita no iba a ocasionar ninguna persecución. La mejor demostración es que no existe documentación de esa época que posea quejas sobre su designación. Para conocimiento de los más jóvenes, en esa época existía la famosa “multisectorial” (de la que tuve el honor de formar parte). La multisectorial estaba compuesta por un conjunto de ciudadanos comprometidos con el hacer político y que no iban a dejar de hacerlo porque estaba prohibido reunirse entre “más de dos personas”. La integraban representantes de algunas fuerzas gremiales (Asociación Hotelera, Cámara de Comercio, gremios del trabajo y cooperativas) y hombres representativos de sus partidos políticos como los del PI, MPN, PJ y hasta del PC, todos ellos genuinos representantes que sabían que no tenían compensación económica por su lucha y ninguna posibilidad de “algún puesto público”. Cabe nombrar a algunos de ellos: Hugo Méndez, Gogo De Mateo, Bubby Pfister, Leopoldo “Petiso” Rodríguez, Oscar Sturzenegger, Bambi Berghmans, Rodi Espiazze. Se peleaba por el precio del gas, la pavimentación de la ruta Siete Lagos, el equipamiento del aeropuerto, la habilitación del paso Hua Hum y muchas otras acciones que se hicieron en forma mancomunada con la intendencia. En segundo lugar, creo que esta medida de querer “tapar” la historia de San Martín de los Andes es querer apropiarse de ella. Lo legítimo es que la historia los juzgue, porque los intendentes de facto no surgieron por generación espontánea, sino que fueron el fruto del caos que nos habían dejado los políticos, supuestamente legítimos en su origen pero ilegítimos en sus fines. Creo que, como buen docente que es Juan Carlos, con la quita de los cuadros quiere dar una enseñanza a nuestros jóvenes sanmartinenses para que reciban la lección de no acompañar a gobiernos de facto. Es correcto y cierto, pero esto no se logra negando la historia y sacando los cuadros. La mejor manera es que los políticos sean un ejemplo de esfuerzo, trabajo, respeto por el otro y acatamiento de las leyes, evitando el populismo barato del choripán y de la prebenda. Sólo el buen ejemplo podrá rescatar a esta juventud desorientada. Carlos A. Moldes DNI 7.887.170 San Martín de los Andes

Carlos A. Moldes DNI 7.887.170 San Martín de los Andes