Brasil y su dinámico sector rural
GUSTAVO CHOPITEA (*)
Mientras el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner considera que no es siquiera necesario dialogar con el sector agropecuario de su propio país (pese a que es claramente el más competitivo de todos, particularmente al tiempo de exportar), al que la presidenta resiente, primero porque obviamente no lo conoce y, peor, porque sabe que no la apoya para nada, en Brasil las cosas son muy distintas. Sin impuestos asfixiantes, ni grotescos derechos de exportación para desangrarlo, el agro brasileño crece sana y vertiginosamente. Ya es el “granero del mundo”, categoría de la que nosotros, en cambio, hemos salido ya como consecuencia de la equivocada política agropecuaria de los últimos diez años. Brasil domina el mercado mundial de café, jugo de naranja y azúcar. Y es el principal exportador de soja del mundo entero. Con un invierno árido y una corta temporada de lluvias, Brasil tiene dos cosechas anuales de soja y apunta a lograr, con riego en este caso, una tercera. Para lo que cuenta con todo el apoyo (no la succión depredadora) del Estado. El volumen de la segunda cosecha, a la que los brasileños llaman safrinha, se ha triplicado de un año a otro. Un salto imponente, por cierto. La depreciación de su signo monetario está, además, ayudando a Brasil a continuar creciendo en su sector agropecuario, por su impacto en la baja de costos. Lo cierto es que el agro brasileño crece vertiginosamente. Casi en completo silencio. Sin estridencias. Pero las cifras muestran un crecimiento espectacular. Inocultable. Con nuevas variedades de soja y de maíz, Brasil ha acortado dramáticamente los ciclos de ambas cosechas. En el 2012/13 producirá unos 80 millones de toneladas de maíz. Lo que es un aumento notable respecto de los 56 millones de toneladas de maíz del 2011. Ocurre que la segunda cosecha ya supera, en rindes, a la primera. Algo parecido se espera que suceda en relación con la soja, cuya cosecha para este año será también de más de 80 millones de toneladas, superando los 75 millones de toneladas del año pasado. Vale la pena destacar que en Brasil desde que se planta la soja hasta que se cosecha pasan apenas unos 90-95 días. Las variedades genéticamente modificadas, es cierto, dominan la producción del Brasil. Ellas conforman el 90% de la producción de soja y el 76% de la de maíz. Tiene, sin embargo, dos grandes limitantes para el crecimiento de su agro, que debe tratar de superar, sin demoras. Primero, la notoria falta de una infraestructura adecuada, en materia de transporte y almacenamiento. Segundo, una cada vez más acuciante escasez de personal que esté capacitado para apuntalar el importante salto hacia adelante que el sector agropecuario del Brasil sigue empeñado en tratar de producir. (*) Analista Internacional del grupo Agenda Internacional.