Brigadista y enfermera de Neuquén combate los incendios del Delta





Los incendios forestales se encuentran en el centro de la escena nacional, y detrás de las llamas hay personas que ponen el cuerpo. Andrea Acuña, nacida hace 41 años en la localidad de Centenario, provincia de Neuquén, es una de las brigadistas que viajó para darlo todo y sofocar incendios en el Delta del Paraná.

Acuña es brigadista del Parque Nacional Lanín. Su situación laboral es precaria, con un sueldo de 30.000 pesos. Su pasión por trabajar dentro de los servicios de emergencia la motiva para seguir adelante. Para poder llegar a fin de mes, Andrea estudió enfermería y se reparte entre su trabajo como brigadista y como enfermera profesional.



Desde pequeña, Acuña quería ser guardaparques. Le gusta la naturaleza y soñaba con trabajar en contacto con el ambiente. Pero no tenía la posibilidad económica para trasladarse hasta Tucumán, donde se dictaba la carrera de guardaparque. San Martín de los Andes estaba un poco más cerca, y optó por estudiar guía de turismo.

Como tenía que trabajar para costearse el alquiler y sus estudios, jamás terminó la carrera de guía. Hace unos 15 años atrás, su pareja le dijo que necesitaban radio operadoras en el Parque Nacional Lanín y se volvió a encender “el sueño” de su vida. “Me presenté para hacer el curso de brigadista. Hice el curso físico, teórico y práctico, me preparé y quedé entre las 30 personas que seleccionaron, con un buen orden de mérito”, contó Acuña a RÍO NEGRO.

En 2006, se abrió una vacante y entró a trabajar como radio operadora en el departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del Parque Nacional Lanín. En 2008, hizo sus primeras tareas en el campo, con el gran incendio del lago Lolog: “Se quemaron más de 22 mil hectáreas”. En esa oportunidad no combatió el fuego, pero coordinó las tareas de sofocamiento como radio operadora, recepcionando a los pilotos y a los brigadistas.

“Fue una experiencia muy linda”, enfatizó, aunque remarcó que fue difícil lidiar con el estrés que se vive en esos momentos. Contó que era un equipo de brigadistas bastante nuevo, ya que la mayoría venían de su camada. “Sentíamos que se nos venía una bomba encima”, recordó. Esa vivencia única la marcó de por vida. “De repente te ves operando con muchísima gente y terminás haciendo las cosas por inercia”, relató. “Tuve la sensación y el sentimiento de que estaba en el lugar correcto”.

A 12 años de aquel incendio, Andrea no perdió su pasión por su trabajo como brigadista. Reconoce el valor que significa desempeñarse dentro del servicio de emergencias y por eso cree que debe estar bien remunerado. “Hoy nuestro sueldo está por debajo del índice de pobreza”, criticó. Para complementar su tarea y tener un ingreso más, decidió estudiar enfermería. Se recibió y se desempeña particularmente y asiste a personas que necesitan de su servicio en sus domicilios. Así reparte su tiempo entre el Parque Nacional Lanín, su labor como enfermera y el rol de madre de Santino.

Sabe que cada vez que parte hacia algún incendio o a rescatar a montañistas perdidos en el volcán Lanín su vida corre peligro, pero la gratificación de hacer lo que más le gusta vale cada riesgo: “Lo elijo cada día”.

La inquietud por la enfermería se desarrolló a partir del curso de capacitación que hizo como brigadista porque le enseñaron a realizar tareas de emergencias. Pero ella quería saber mucho más. La carrera de enfermería complementó su trabajo como brigadista también. “Yo me rebusco. Hago cuidado domiciliarios, donde me contratan por un determinado tiempo. Asisto sobre todo a adultos mayores, con cierta complejidad, que para no internarse buscan enfermeras que vayan a sus casas”, relató.

Para apagar los incendios en el Delta del Paraná, Acuña viajó junto a un grupo de brigadistas de la Patagonia hacia Santa Fe. Partieron antes de las 7 hacia la base que tienen en Alvear, donde un helicóptero los trasladó hasta la zona de los incendios. “Nosotros exponemos nuestras vidas todos los días –expresó–. Como combatientes y brigadistas, más de 420 a nivel nacional, luchamos por una carrera profesional. Es un trabajo de alta complejidad y no tenemos ningún conocimiento”.


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