Argentina está en el segundo lugar en el mundo por los incendios forestales

Lo informó el Monitoreo Global de Bosques. Los incendios se han producido en el este, norte y centro del país. Para la Patagonia, faltan alertas más tempranos, personal y presupuesto.





Argentina está ubicada en el segundo lugar en el ranking mundial de focos de incendios desde las últimas cuatro semanas, según el Monitoreo Global de Bosques que usa un sensor de un satélite de la NASA en base a los datos de las últimas cuatro semanas. En primer lugar está Israel, y en el tercer puesto, los Estados Unidos. La mayoría de los incendios forestales y de pastizales se han registrado en el Delta del Paraná y en la provincia de Córdoba, pero también se han desarrollado más hacia el Norte y el Centro del país. Ya afectaron a 11 provincias.

En Patagonia Norte, los incendios forestales se producen con mayor frecuencia a partir de noviembre. Pero científicos y encargados locales del manejo de incendios que fueron consultados por RÍO NEGRO advirtieron que falta trabajo en prevención, presupuesto, brigadistas y vehículos en buen estado para reducir los riesgos de incendios futuros.

“Los incendios forestales de este año en la Argentina están relacionados con diferentes causas. El año anterior fue muy seco y esto posibilitó una mayor cantidad de vegetación en los suelos, como ocurre en el Delta. También están los intereses de particulares”, dijo a RÍO NEGRO el viceministro de Ambiente de la Nación, el biólogo Sergio Federovisky. “Se están tomando medidas para prevenir más incendios. Con respecto a los incendios del Delta, que han afectado más de 90.000 hectáreas, el funcionario nacional dijo que “un puñado de inescrupulosos estuvieron detrás. Buscan obtener ganancias para liquidar a los humedales”. La cartera de Ambiente se presentó como querellante en una denuncia penal contra quienes provocaron las quemas de manera intencional.

Pero Federovisky reconoció que el problema de los incendios requiere de mayor atención. “Se necesita un sistema de alerta temprana”, afirmó El Estado Nacional tiene solo 70 brigadistas. Las provincias cuentan con más brigadistas, pero con recursos limitados. Días atrás, se hizo el traspaso del plan del manejo del fuego desde el Ministerio de Seguridad al Ministerio de Ambiente. “Estamos impulsando una tarea fuerte con las provincias para reducir riesgos e impactos”

El doctor en ciencias forestales e investigador del Conicet, Guillermo Defossé, explicó que el 90% de los incendios forestales en el país están asociados a la actividad humana (intencional o por dejar fuegos mal apagados por ejemplo). También otros incendios son causados por rayos. En el centro y norte del país, la época de incendios está en pleno desarrollo. Remarcó que “la temporada de incendios desde La Pampa y hacia la Patagonia se inicia a mediados de primavera y hasta inicios del otoño”. En coincidencia, Victorino Currual, a cargo desde Bariloche de la lucha contra el fuego dentro de Parques Nacionales, informó que “hoy tenemos gente de la Patagonia que está en baja temporada, trabajando en los incendios del Delta”.

¿Qué se puede hacer para prevenir incendios forestales hoy? “La pandemia plantea un desafío nuevo al obligar a mantener un distanciamiento y protocolos de uso de equipos y transportes que exigirá poner al límite los recursos que ya son escasos”, respondió Currual. Defossé opinó que “la ciencia puede aportar estudios, incluso socioculturales, que mejoren la determinación de las causas, pero lo principal gira siempre en torno a disminuir los incendios en las llamadas áreas de interfaz, donde convergen las urbanizaciones con áreas de vegetación natural ya que allí se producen la mayoría de estos incendios”.

María Marcela Godoy, ingeniera forestal que trabaja para el Conicet en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino-Patagónico (Ciefap), consideró que hay que cambiar la percepción del fuego como algo “diabólico”. “Muchas comunidades originarias de todo el mundo dependen del fuego, lo han utilizado como herramienta y han prevenido así los grandes incendios. El desafío hoy sería empezar a diseñar estrategias de manejo de la vegetación en forma sustentable, que podrían incluir quemas controladas, acompañadas de campañas de educación de la población que debe acceder al conocimiento sobre cómo prevenirse”. Recientemente publicó un trabajo con investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad de Wisconsin-Madison en los Estados Unidos.

Hicieron el estudio en El Bolsón reveló que el 77% de los fuegos recientes en la región ocurrieron en esas áreas que se mezclan lo urbano y la vegetación natural. “Habría que planificar el desarrollo en las áreas de interfaz urbano-rural antes de que la gente vaya a vivir ahí. Lo ideal es destinar lugares con ciertas pautas de manejo de la vegetación para que la gente pueda vivir con el mínimo riesgo posible de que ocurra un gran incendio forestal. Y los habitantes deben saber que viven en un lugar con riesgo de incendios”, resaltó Godoy

En la zona de la Patagonia andina, los residentes deberían considerar que alrededor de las viviendas los árboles deben estar podados al menos a dos metros desde el suelo, y si hay otros árboles, sus ramas no deberían tocarse entre sí. Tampoco debería haber arbustos debajo de los árboles.
En las áreas naturales protegidas, como los Parques Nacionales, Currual insistió en que los visitantes deberían ser más precavidos: “Si van a comer un asado, debe ser en un lugar permitido y se debe apagar bien el fuego. Que no tiren las colillas de cigarrillos, ni dejen basura. Porque con alta temperatura, un vidrio puede producir el incendio en un pastizal”, advirtió.

En el este rionegrino, que es zona de monte y pastizales y hay producción ganadera, hortícola y frutícola, entró en vigencia la reglamentación de la ley de Combate contra incendios que prohíbe la realización de quemas en la temporada de fuego. Después de los graves incendios de 2016, se creó la central del Servicio Provincial de Lucha contra Incendios Forestales (Splif) en General Conesa. “La herramienta legal es el punto de partida para el trabajo con los ganaderos”, según expresó el jefe de la central, Jorge Chiriotti, que con 44 efectivos deberá atender las alertas sobre 5 millones de hectáreas, en conjunto con 13 cuarteles de bomberos voluntarios de la región. Con el respeto a las normas, la adherencia a las medidas de prevención, y la disponibilidad de recursos se podría marcar una diferencia con respecto al manejo del fuego en la Patagonia y en todo el país.

Faltan brigadistas y vehículos que funcionen


El Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (Splif) dependiente de la provincia de Río Negro tieneun plantel estable de 98 empleados, de los cuales 59 son brigadistas forestales, con aptitud para el combate de incendios. El resto están destinados a tareas técnicas, administrativas y de mantenimiento.

La cantidad de personal no tuvo cambios en el último año, a pesar de los reclamos. Orlando Báez, delegado del gremio ATE, dijo a RíoNegro que al menos siete empleados dejaron el servicio por renuncias y jubilaciones recientemente y no fueron reemplazados. La situación con respecto al equipamiento y la movilidad es aun más preocupante. Según Báez, hoy el Splif en Bariloche sólo tiene una camioneta operativa, con carga de 300 litros de agua y apta para un primer ataque de incendios. El resto de los vehículos están todos parados, por problemas de cubiertas y roturas acumuladas que no se reparan. Integran la lista otras cinco camionetas, tres autobombas y dos camiones para logística. Son todos de doble tracción.

Báez dijo que “el desgaste es muy grande porque muchas veces los incendios demandan transitar a campo traviesa” y eso obliga a practicar un mantenimiento permanente de los rodados, y requiere un reemplazo periódico. Existe un expediente de compra abierto para adquirir camionetas, “pero no tiene asignación presupuestaria”. Agregó que mantuvieron una conversación con el ministro de Producción, Carlos Banacloy.

El Splif de El Bolsón “va a en el mismo camino”, aseguró Báez. Dijo que tienen 78 trabajadores, 2 camionetas y 4 camiones. Los vehículos están operativos y lo atribuyó a “un menor número de salidas: en El Bolsón tienen 100 salidas por temporada, mientras que en Bariloche no bajan de 600”.

El coordinador provincial del Splif, Marcelo Rey, reconoció que en Bariloche tienen problemas con el equipamiento vial y que la mayoría de los vehículos están en desuso y a la espera de reparaciones.


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