Buena letra

De concretarse el listado de promesas que hizo en su discurso, tal vez lograría mejorar el “humor social”.

Por Redacción

HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

Como muchos miembros de un clan dedicado a la política, es probable que Jorge Sapag se sienta en alguna medida heredero de un legado o depositario de un mandato familiar. De abrigar el gobernador tal sentimiento, sería puramente subjetivo y por lo mismo arduo de demostrar, pero en todo caso se trata de algo a todas luces verosímil para cualquier observador. En tren de hacerse cargo del supuesto ‘legado’, el gobernador ha elegido identificarse con su tío Felipe, con quien no mantuvo mientras vivía la mejor de las relaciones pero hoy reivindica en su impronta “fundadora” del Neuquén moderno y busca confundir con aquella mística su propio proyecto. En esta línea, Jorge Sapag se ha asignado el papel de una suerte de refundador, que entronca con aquella ya mítica tradición, y por estirpe, capacidad y –admitamos– también votos se presenta como el hombre indicado para llevar a buen puerto la provincia en la actualidad. No es casual que en los últimos discursos legislativos –el de ayer no fue la excepción– el mandatario se ocupe de citar fragmentos de la pieza con la que su tío inauguró, en 1963, su primer período de gobierno. Frases tan impactantes como: “Durante 70 años hemos sido extranjeros en nuestra patria”, “Hemos recibido la herencia de vivir pobres en una tierra rica”, “Sólo gobernamos el desierto y el viento”. Certeras palabras las de Felipe y hábil mimetización la de Jorge. No menos hábiles resultan la inclusión en el discurso de pasajes de la encíclica del papa Francisco, que reivindican ampliamente la justicia social, y la profecía, no menos efectista, de que “éste será un año decisivo para la historia” de la provincia. En realidad, no es posible precisar si el 2014 será o no un año decisivo para Neuquén –en definitiva todos los años lo son–, pero seguramente será crucial para Sapag. En los próximos meses el gobernador deberá remontar la cuesta para llegar al 2015 en condiciones de seguir con su ‘mandato familiar’, es decir de cumplir con su deseo de modificar la Constitución para ser reelecto una vez más –aunque dijo que la re-re “no está” en su agenda, en cualquier momento puede estar– o, en su defecto, imponer un delfín. Sapag sabe que para hacer posible cualquiera de las dos opciones necesita reforzar una gestión que ha venido decayendo –al punto de perder una elección– y potenciar su figura frente al fuerte competidor que le ha surgido en su propio partido: el senador Guillermo Pereyra (otro que en los próximos tiempos deberá medir día a día si va él o designa representante). A Sapag le está vedada por la Constitución la reelección por un tercer período. Lo que no se le prohíbe es modificar la propia carta magna. Pero aún en la hipótesis de que lograra sacar la cláusula restrictiva, persistiría la duda respecto de si no seguiría inhibido. Cosa que acaba de recordarle Pereyra, al advertir que no se opone a la re-re “pero a partir del 2019”. La reelección indefinida existe en no pocos sistemas políticos, pero la alternancia es un aspecto esencial de la democracia y, en cualquier caso, es muy condenable hacer de la Constitución una norma adaptable a circunstancias individuales. No obstante todas las objeciones bien fundadas, es evidente que Sapag evalúa seriamente la posibilidad de su re-re. Precisamente por este desvelo, el de fortalecer su gobierno para seguir a cualquier precio o dejar un delegado, es que el discurso legislativo del gobernador, luego de hacer un recuento abrumador de la obra pública en ejecución y proyectada –habló de más de 4.000 millones de pesos–, sacó de la galera una serie de iniciativas importantes para la provincia. Entre ellas una regulación específica para la concesión y explotación de los hidrocarburos no convencionales y una ley, muy deseable, de protección ambiental para la obtención de esos recursos. La primera iniciativa se adelanta a la Nación, tomando como base la potestad sobre los recursos del subsuelo que le confiere a la provincia la Constitución nacional del 94 y la denominada ley Corta de Hidrocarburos, y parece destinada a separar el nuevo horizonte que plantean los no convencionales de la legislación anterior. Todo, en procura de obtener “el mejor beneficio para la provincia”. La segunda es un intento de cerrar los flancos que presenta ante la opinión pública la sustentabilidad ambiental de la explotación no convencional. Hasta ahora lo que hay es un decreto que no conforma a nadie, y ahora Sapag promete reglar el uso del agua y requerir un registro de productos y sustancias tóxicas –la explotación del shale los usa–. Además de exigir una licencia ambiental “previa a toda perforación”. Todo lo cual, de concretarse, sería muy tranquilizador. En tren de adocenar buenas noticias, Sapag también dio a conocer una evaluación privada sobre los activos de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), la pieza clave de su plan para que la provincia pueda “apropiarse de la renta petrolera”. Habló de 1.400 millones de dólares, una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que una empresa de la magnitud de YPF valdría 15.000 millones y la deuda pública provincial es del orden de los 900 millones de dólares El gobernador anunció muchas cosas más, entre otras una norma para regular el mercado eléctrico que apenas oculta la intención oficial de controlarlo y la modificación de un artículo del nuevo Código Procesal Penal para introducir mayor dureza en las normas que reglan la prisión preventiva y las excarcelaciones. Una medida destinada a insuflar mayor sensación de seguridad. En suma, el discurso ante la Cámara fue un listado de buenas promesas que de concretarse, aunque fuera en parte, contribuirían a mejorar el “humor social” de los neuquinos. A propósito de ese humor y de las posibilidades reales que Sapag tiene de concretar sus planes personales, un funcionario muy próximo a él reflexionó así: “Si se avanza con todo lo que está en marcha y en abril hay oferentes para la represa de Chihuido, la consideración respecto del gobierno mejorará mucho”. Habrá que ver.