“Buitres y caranchos”

Redacción

Por Redacción

Antes de que la presidenta y sus amigos iniciaran su viaje de placer por Oriente para promocionar la muñeca Cristina, se había despachado, con más descalificaciones que argumentos, contra los fondos buitre del exterior. Pero después sorprendió a todos al revelar que también había buitres internos, a los que llamó “caranchos”, que pretendían apoderarse de los ahorros de los argentinos. Se estaba refiriendo a las decenas de miles de jubilados que, con sentencia firme, están esperando la correcta liquidación de haberes que les corresponde. La respuesta del gobierno a estos reclamos fue que sólo atendería unos pocos miles de casos, pues alegó que si cumpliera con todo lo ordenado por la Justicia, el sistema colapsaría… ¿No era que el modelo era absolutamente exitoso? ¿Por qué se usan fondos de la Anses para financiar planes de vivienda, Fútbol para todos, para mantener a la prensa sometida, para cubrir variados faltantes en el Estado, etc.? Pareciera que a nadie le molesta el hecho de que para los jubilados una respuesta rápida sea cosa de vida o muerte, y que las demoras motivadas por esos manejos políticos de los fondos de la Anses sean una forma particularmente despreciable de crueldad con los más indefensos. ¿Qué sentido tiene dictar en los colegios materias como Instrucción Cívica o similares, donde se habla de los derechos humanos, si la realidad que se vive es completamente diferente? No se les puede negar justicia a aquellos cuya ideología ha sido sólo la del trabajo duro y honesto y que sólo piden lo que les corresponde. Los políticos tienen asegurado un cómodo retiro, los demás, penurias. El ministro de Finanzas de Japón afirmó que, para que su país salga de dificultades económicas, es preciso “que los ancianos se apuren en morir”. El gobierno kirchnerista jamás sería tan brutalmente franco en decirlo, pero no tiene el menor escrúpulo en llevarlo a cabo, demorando el pago de los ajustes ordenados. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca

Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 Bahía Blanca


Antes de que la presidenta y sus amigos iniciaran su viaje de placer por Oriente para promocionar la muñeca Cristina, se había despachado, con más descalificaciones que argumentos, contra los fondos buitre del exterior. Pero después sorprendió a todos al revelar que también había buitres internos, a los que llamó “caranchos”, que pretendían apoderarse de los ahorros de los argentinos. Se estaba refiriendo a las decenas de miles de jubilados que, con sentencia firme, están esperando la correcta liquidación de haberes que les corresponde. La respuesta del gobierno a estos reclamos fue que sólo atendería unos pocos miles de casos, pues alegó que si cumpliera con todo lo ordenado por la Justicia, el sistema colapsaría… ¿No era que el modelo era absolutamente exitoso? ¿Por qué se usan fondos de la Anses para financiar planes de vivienda, Fútbol para todos, para mantener a la prensa sometida, para cubrir variados faltantes en el Estado, etc.? Pareciera que a nadie le molesta el hecho de que para los jubilados una respuesta rápida sea cosa de vida o muerte, y que las demoras motivadas por esos manejos políticos de los fondos de la Anses sean una forma particularmente despreciable de crueldad con los más indefensos. ¿Qué sentido tiene dictar en los colegios materias como Instrucción Cívica o similares, donde se habla de los derechos humanos, si la realidad que se vive es completamente diferente? No se les puede negar justicia a aquellos cuya ideología ha sido sólo la del trabajo duro y honesto y que sólo piden lo que les corresponde. Los políticos tienen asegurado un cómodo retiro, los demás, penurias. El ministro de Finanzas de Japón afirmó que, para que su país salga de dificultades económicas, es preciso “que los ancianos se apuren en morir”. El gobierno kirchnerista jamás sería tan brutalmente franco en decirlo, pero no tiene el menor escrúpulo en llevarlo a cabo, demorando el pago de los ajustes ordenados. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca

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