Calcatreu, la estrella del árbol
El proyecto minero en la Región Sur rionegrina está en etapa exploratoria y se alzan las voces por los perjuicios que puede causar la actividad en una ambiente con <br />precaria provisión de agua.
Había una vez dos proyectos mineros que en realidad eran uno, unidos por el oro de un mismo yacimiento y por nuestra resistencia continuada: Calcatreu en Río Negro, Navidad en Chubut.
Los vecinos de Jacobacci saben que si no se reactivó Calcatreu, a pesar de la derogación de la ley Anticianuro, es porque no han podido avanzar con Navidad en la vecina Chubut.
Cualquier proyecto minero hay que entenderlo en el contexto mundial, no en el contexto de una demanda legítima sino de una serie de procedimientos y demandas financieras cuyo eje es el capital usurario, que se encuentra muy por encima de las necesidades de los mismos industriales.
Por eso, cuando alguien livianamente dice que somos ricos en recursos en realidad está ofreciendo su país, su territorio, sus cuencas, el agua, el aire… y los proyectos de vida de los habitantes inconsultos. A cambio de unas migajas que podrían ayudar muy poco a las finanzas de la Provincia y la Nación (un quinto de un presupuesto de la provincia repartido en siete años), a cambio de contaminación por siglos, el agua que correspondería a los productores y la desertificación la zona.
Para sacar dos gramos de oro necesitan pulverizar una tonelada de roca, según informan las mismas mineras.
Y el plan es extraer doce toneladas de oro, para lo cual es necesario pulverizar seis millones de toneladas de tierra, el equivalente a dos pirámides y media de Egipto, dejando un cráter visible desde el espacio.
Patagonia Gold lleva adelante una campaña de perforaciones buscando generar la mayor información posible sobre el potencial minero en la Región Sur.
Por otro lado, la cuenca de agua subterránea de Lipetrén, único reservorio de la zona, tiene una capacidad de 2,5 millones de litros diarios y para no afectarla sólo se puede sacar la mitad, pero la minera necesita 2 millones de litros de agua diarios, con lo cual no queda “nada” para otros usos.
Se utilizarían además 2.500 toneladas de cianuro –éste y el agua utilizada van a parar a un dique de cola, quedando un lago envenenado de aproximadamente 110 hectáreas–.
La piedra pulverizada contiene piritas que con el agua y el oxígeno del aire forman ácido sulfúrico, que disuelve metales pesados y envenena la tierra.
En siete años extraen todo el material y luego sólo queda la contaminación por siglos.
Y no hay nada ni nadie que pague o compense la deuda ecológica que generan.
Por ley, la Provincia sólo puede recaudar como máximo el 3% de lo que se lleva la empresa y el Estado nacional cobra impuestos a partir del quinto año, pero además se pueden deducir de ahí las inversiones iniciales.
Lo dicho: se cambian unas migajas (unos 300 millones de dólares en total de siete años de operación, equivalentes a lo evaporado del Banco Central en una semana para mantener el dólar) por un cráter, sequía, acidificación del terreno e inutilización del mismo para agricultura –la actividad económica más importante de la zona que, a pesar del poco o nulo apoyo del Estado, se viene recuperando del flagelo de la ceniza del volcán Puyehue–.
No compartimos la opinión del gobernador Alberto Weretilneck que dice que hay que someter estas decisiones a la opinión de los pobladores de las áreas afectadas y que las personas que estamos a 500 kilómetros no tenemos que emitir opinión, porque la provincia, todo su territorio, es patrimonio del conjunto de los habitantes y, como en el caso de la planta nuclear en Sierra Grande, el efecto es devastador para todos los pobladores y afecta a la provincia en su totalidad.
La reunión que se hizo en Jacobacci en el 2005 llenó el estadio municipal, según dato del diario “Río Negro”, con más de 600 personas.
Fue una asamblea enorme que, junto con el concejo municipal, se oponía a una aventura financiera, hecho que repercutió en la Bolsa de Nueva York: la gente se quiso tomar su tiempo para entender si la minería le servía y a las futuras generaciones, una actividad que brillaría unos años para luego irse dejando sólo un par de autos viejos arrumbados.
Una vez que se fueron enterando de las consecuencias de esto dijeron: “No, esto para nosotros no es”.
La lucha se trasladó a Viedma, donde se le sugirió al gobierno que reconsiderara esto y se hizo presión concreta con presencia, argumentos y la exhibición de un proyecto de ley que impedía la actividad minera con uso de material tóxico para las cuencas y, sobre todo, el uso del agua.
Nos angustia y nos rebela pensar que para la voracidad de las empresas y los funcionarios que dan el visto bueno ninguna zona está libre, ninguna está a salvo, ya que hay proyectos dentro de la Reserva de la Biósfera Andino Norpatagónica, igual que en la Meseta de Somuncura o en un Área Protegida como el Bajo de Santa Rosa. Nada los detiene.
No podemos olvidarnos que 14 años atrás el EIA del proyecto de Calcatreu fue rechazado por el DPA, justamente porque no existe en la zona agua suficiente para abastecer a la comunidad y a las mineras y sus necesidades descontroladas, sin medida y contaminantes de la minería a cielo abierto, con cianuro.
No comprendemos cómo hoy ese mismo DPA podría permitir que se use la preciosa agua fósil de Jacobacci para extraer oro. ¿Qué hacemos con los hombres de mala voluntad que permiten que otros dañen el suelo argentino?
Mientras en la Línea Sur hay problemas con el agua, hay una empresa cuyos accionistas desean una felicidad contable en base a la extracción de oro de algún lugar “allá en la Patagonia” que ni siquiera saben dónde queda.
Se acerca Navidad.
Pero en Patagonia Navidad también equivale a muerte.
*Ana Wieman, Asociación Civil Árbol de Pie, Bariloche
Armando Aligia, Asamblea contra la Megaminería, Bariloche
Fabiana Vega, Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Viedma y Patagones
y asambleístas de Ingeniero Jacobacci, Alto Valle y Valle Inferior
En septiembre la empresa había recibido de las secretarías de Minería y de Medio Ambiente y del DPA las autorizaciones para iniciar la actividad.
Datos
- Patagonia Gold lleva adelante una campaña de perforaciones buscando generar la mayor información posible sobre el potencial minero en la Región Sur.
- En septiembre la empresa había recibido de las secretarías de Minería y de Medio Ambiente y del DPA las autorizaciones para iniciar la actividad.
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