La ESI como herramienta para reducir la brecha de género y sumar mujeres a Vaca Muerta
El programa "Reimaginar el aula", que dicta Enseñá por Argentina con apoyo de la Unión Europea y en alianza con Chicas en Tecnología y Fundación Cimientos, toma a la Educación Sexual Integral como marco para revisar esas prácticas.
Enseñá por Argentina lanza un programa para reducir la brecha de género en tecnología. (Foto: Gentileza).
«La ESI no solo evita embarazos o infecciones, también trabaja la igualdad de oportunidades y de géneros», afirma Mercedes Álvarez, coordinadora de programas en Enseñá por Argentina. Para ella, esa perspectiva resulta clave si se busca que más niñas se animen a imaginarse en carreras vinculadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM), sobre todo en Neuquén y Río Negro frente al auge de Vaca Muerta.
Álvarez explica que los sesgos de género atraviesan toda la vida escolar. «Muchas veces pedimos a las chicas que hagan la cartelera porque ‘tienen mejor letra’ o dejamos que los varones ocupen el patio porque ‘necesitan correr más’”, señala. Advierte que esos gestos cotidianos terminan por reforzar la idea de que hay espacios, decisiones y saberes reservados para ellos.
El programa «Reimaginar el aula», que dicta Enseñá por Argentina con apoyo de la Unión Europea y en alianza con Chicas en Tecnología y Fundación Cimientos, toma a la Educación Sexual Integral (ESI) como marco para revisar esas prácticas y abrir nuevas posibilidades. «La escuela no es ajena a la sociedad, si no miramos qué sesgos reproducimos, la brecha de género en tecnología se mantiene», enfatiza Álvarez, profesora de Filosofía y especialista diplomada en ESI.
La importancia de tener mujeres referentes en ciencia
Uno de los ejes del curso pasa por sumar referentes mujeres a los contenidos escolares. «Está comprobado que es clave que las chicas tengan referentes mujeres en estas disciplinas: si ves a una bióloga, a una ingeniera o a una física, empezás a creer que vos también podés estar ahí”, sostiene Álvarez.
La propuesta invita a que cada docente revise sus materiales y pregunte a quiénes muestra cuando habla de ciencia o tecnología. El equipo retoma nombres clásicos, como Marie Curie o Jane Goodall, pero también suma científicas y profesionales actuales, muchas de ellas argentinas.
Álvarez menciona, por ejemplo, a investigadoras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que participaron en misiones en la Antártida. «Nos interesa que aparezcan mujeres reales, cercanas, no solo las figuras monumentales del libro de texto», plantea.
El enfoque se extiende a otras áreas. La coordinadora remarca que STEM no se limita a ingeniería o informática. «Cuando hablamos de STEM también hablamos de biología, de geografía, de sociología, de historia. La biología es una ciencia y entra en este enfoque», precisa. Esa mirada amplia abre puertas a estudiantes que no se sienten identificadas con la imagen tradicional del «genio de computadora», pero sí con temas ambientales, sociales o de salud.
El vínculo con la ESI se vuelve explícito cuando se analizan las consecuencias de la ausencia de mujeres en ámbitos técnicos. Álvarez recuerda que durante años los estudios sobre infartos se basaron casi solo en varones y que los cinturones de seguridad y airbags se diseñaron para cuerpos masculinos promedio. «Cuando no hay mujeres que piensen problemas, pasan cosas así: la tecnología no contempla a toda la población», subraya.
Para ella, formar docentes con esta perspectiva permite que las niñas vean la tecnología como una herramienta para transformar su entorno. «No buscamos descubrir talentos ocultos, sino derribar la idea de que ciertas carreras no son para las mujeres. Cualquiera puede estudiar matemática, ingeniería o tecnología», enfatiza.
Cómo inscribirse y hasta cuándo: así será la capacitación que incluye a Neuquén y Río Negro
«Reimaginar el aula» se dicta en formato virtual, con una duración de tres meses y medio. El inicio está previsto para el 19 de agosto y las inscripciones permanecen abiertas hasta el viernes anterior al comienzo, el 14 de agosto.
Es una formación gratuita que se dirige a docentes de todo el país de segundo ciclo de primaria, secundaria común y técnica, educación de jóvenes y adultos y nivel superior.
El curso combina encuentros sincrónicos cada quince días, los miércoles de 19 a 21 a través de Zoom, con actividades en un campus virtual propio de Enseñá por Argentina. En ese espacio las y los participantes acceden a textos, videos, propuestas de actividades y foros de intercambio con colegas de distintas provincias. «Nos interesa que los docentes se sientan acompañados y que construyan comunidad», afirma Álvarez.
Un rasgo distintivo de la formación reside en la exigencia de llevar al aula un proyecto vinculado con género y STEM. Cada docente debe diseñar una propuesta a partir de los intereses de su grupo y aplicarla en su escuela. «Lo que medimos en el corto plazo es qué pasó en esa aula concreta, con esas y esos estudiantes. Ahí se ve el impacto real del curso», señala.
Para la región, el programa suma un incentivo extra: la capacitación otorga puntaje docente en Río Negro, Córdoba y Mendoza, y se encuentra en trámite en Neuquén y Chubut.
«En Neuquén y Río Negro, con el crecimiento de Vaca Muerta, es clave que las mujeres también puedan acceder a esos puestos en la industria, que hoy aparecen entre los más competitivos», destaca Álvarez. Por eso subraya la importancia de que las y los docentes se actualicen.
Quienes quieran anotarse deben completar el formulario en línea disponible en las redes de Enseñá por Argentina y realizar un breve proceso de admisión. Ante dudas o consultas, la organización habilitó el correo reagenero@ensenaporargentina.org.
«La ESI, bien trabajada, abre puertas. Este curso busca que ese potencial llegue a las aulas y, con el tiempo, también al mundo del trabajo», recalca Álvarez.
"La ESI no solo evita embarazos o infecciones, también trabaja la igualdad de oportunidades y de géneros", afirma Mercedes Álvarez, coordinadora de programas en Enseñá por Argentina. Para ella, esa perspectiva resulta clave si se busca que más niñas se animen a imaginarse en carreras vinculadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM), sobre todo en Neuquén y Río Negro frente al auge de Vaca Muerta.
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