Cambio de mensaje

“No me voy a manejar sólo con un 4-4-2 ni con cuatro centrales. La competencia es clave y el 11 saldrá del grupo que esté mejor”.

Redacción

Por Redacción

¿Qué cambió desde el 13 de octubre de 2009, cuando el seleccionado obtenía una sufrida clasificación ante Uruguay y Maradona espetaba en conferencia de prensa aquel ‘la tenés adentro’ que recorrería todo el globo? ¿Por qué hoy las encuestas se revirtieron, Argentina vuelve a ser candidata y ya no se habla de un fracaso casi asegurado? Después de aquella noche en Montevideo los sondeos eran elocuentes. La pregunta de la web de Clarín sobre si “¿Cree que Argentina podrá mejorar su juego y llegar al Mundial como candidata?” arrojaba un resultado preocupante: por el No votaba el 57,2% de los internautas. Hoy el panorama es más alentador porque los ánimos se relajaron. Ya no se escuchan los culebrones entre el cuerpo técnico y los dirigentes y hasta Maradona intenta ser lo menos ciclotímico posible. La idea es trabajar más y hablar menos. Y a 16 días del debut con Nigeria, la atención está puesta en saber quiénes serán los titulares. En realidad, la duda está en un par de posiciones y en el dibujo táctico. Las críticas se acallaron y ahora todo es expectación. Pero desde lo futbolístico mucho no ha cambiado el seleccionado. A Maradona lo entusiasmó la victoria por 1-0 contra Alemania, aunque ese equipo germano no jugó con todo su potencial. Después de ese triunfo el ex astro dio a entender que había encontrado el orden táctico y los nombres para afrontar un Mundial donde él se juega en lo personal su nombre y leyenda. Volvió a apresurarse, porque con el correr de las semanas la situación cambió y ahora el DT está obligado a probar, experimentar. Diego Milito es el caso paradigmático: hasta Alemania dicen que era duda para Maradona, pero a fuerza de rendimiento de crack y goles de importancia suprema se ganó no sólo un lugar en la lista de 23, también puso en duda lo que parecía una segura titularidad de Gonzalo Higuaín. Diego debió resignarse ante la actualidad y aquel “me da lástima dejar afuera a Lavezzi” se lee entre líneas como que Milito se quedó con el lugar del Pocho por sus últimas proezas. Los propios jugadores aportan conceptos y enseñanzas al DT. Carlos Tevez no se quedó de brazos cruzados y dijo que le parecía extraño que “esté el equipo 30 días ante del Mundial”. Maradona entendió el mensaje y ya no habla de intocables -salvo Romero, Mascherano y Messi-, dice que no hay titulares y suplentes y que todo se decidirá en Pretoria. También puso en duda el 4-4-2 que hace un par de semanas parecía un dibujo indeleble. Se habla de que podría utilizar un 4-2-3-1, un 4-3-3, y hasta un 4-3-1-2, que en el fondo en vez de cuatro centrales podría incluir a Jonás Gutiérrez (3-4-1-2), que Maxi Rodríguez tiene chances de ir por afuera, cuando llegó a estar en duda para la Copa, que el Apache puede ser el tercer delantero, podría jugar con Messi y dos tanques -Higuaín y Milito-. Es cierto que hay descompensación en el plantel, que existe superpoblación de delanteros y que faltan variantes en la zona de volantes. Que a diferencia de otros mundiales, hay pocos generadores de juego –Verón, Di María, Pastore– y muchos encargados de terminar las situaciones. Como también es cierto que no existe un camino único para el éxito, y que la única certeza es que los logros están atados a las ideas claras y bien ejecutadas. ¿Qué cambió desde aquel 13-10-09? Primero, que la cercanía al Mundial siempre alimenta esperanzas masivas. Segundo, que la actualidad de varias individualidades permite soñar con una racha negativa que ya suma 24 años. También que los rivales de grupos (Nigeria, Corea del Sur, Grecia) no suenan a peligrosos, más allá que en el fútbol moderno los resultados ya no se escriben de antemano. Y, sobre todo, que Maradona y sus muchachos entendieron que los conceptos y el trabajo siempre deben tener más relieve que la mística y las reminiscencias de tiempos gloriosos.

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faltan 15 días

sebastián busader sbusader@rionegro.com.ar


¿Qué cambió desde el 13 de octubre de 2009, cuando el seleccionado obtenía una sufrida clasificación ante Uruguay y Maradona espetaba en conferencia de prensa aquel ‘la tenés adentro’ que recorrería todo el globo? ¿Por qué hoy las encuestas se revirtieron, Argentina vuelve a ser candidata y ya no se habla de un fracaso casi asegurado? Después de aquella noche en Montevideo los sondeos eran elocuentes. La pregunta de la web de Clarín sobre si “¿Cree que Argentina podrá mejorar su juego y llegar al Mundial como candidata?” arrojaba un resultado preocupante: por el No votaba el 57,2% de los internautas. Hoy el panorama es más alentador porque los ánimos se relajaron. Ya no se escuchan los culebrones entre el cuerpo técnico y los dirigentes y hasta Maradona intenta ser lo menos ciclotímico posible. La idea es trabajar más y hablar menos. Y a 16 días del debut con Nigeria, la atención está puesta en saber quiénes serán los titulares. En realidad, la duda está en un par de posiciones y en el dibujo táctico. Las críticas se acallaron y ahora todo es expectación. Pero desde lo futbolístico mucho no ha cambiado el seleccionado. A Maradona lo entusiasmó la victoria por 1-0 contra Alemania, aunque ese equipo germano no jugó con todo su potencial. Después de ese triunfo el ex astro dio a entender que había encontrado el orden táctico y los nombres para afrontar un Mundial donde él se juega en lo personal su nombre y leyenda. Volvió a apresurarse, porque con el correr de las semanas la situación cambió y ahora el DT está obligado a probar, experimentar. Diego Milito es el caso paradigmático: hasta Alemania dicen que era duda para Maradona, pero a fuerza de rendimiento de crack y goles de importancia suprema se ganó no sólo un lugar en la lista de 23, también puso en duda lo que parecía una segura titularidad de Gonzalo Higuaín. Diego debió resignarse ante la actualidad y aquel “me da lástima dejar afuera a Lavezzi” se lee entre líneas como que Milito se quedó con el lugar del Pocho por sus últimas proezas. Los propios jugadores aportan conceptos y enseñanzas al DT. Carlos Tevez no se quedó de brazos cruzados y dijo que le parecía extraño que “esté el equipo 30 días ante del Mundial”. Maradona entendió el mensaje y ya no habla de intocables -salvo Romero, Mascherano y Messi-, dice que no hay titulares y suplentes y que todo se decidirá en Pretoria. También puso en duda el 4-4-2 que hace un par de semanas parecía un dibujo indeleble. Se habla de que podría utilizar un 4-2-3-1, un 4-3-3, y hasta un 4-3-1-2, que en el fondo en vez de cuatro centrales podría incluir a Jonás Gutiérrez (3-4-1-2), que Maxi Rodríguez tiene chances de ir por afuera, cuando llegó a estar en duda para la Copa, que el Apache puede ser el tercer delantero, podría jugar con Messi y dos tanques -Higuaín y Milito-. Es cierto que hay descompensación en el plantel, que existe superpoblación de delanteros y que faltan variantes en la zona de volantes. Que a diferencia de otros mundiales, hay pocos generadores de juego –Verón, Di María, Pastore– y muchos encargados de terminar las situaciones. Como también es cierto que no existe un camino único para el éxito, y que la única certeza es que los logros están atados a las ideas claras y bien ejecutadas. ¿Qué cambió desde aquel 13-10-09? Primero, que la cercanía al Mundial siempre alimenta esperanzas masivas. Segundo, que la actualidad de varias individualidades permite soñar con una racha negativa que ya suma 24 años. También que los rivales de grupos (Nigeria, Corea del Sur, Grecia) no suenan a peligrosos, más allá que en el fútbol moderno los resultados ya no se escriben de antemano. Y, sobre todo, que Maradona y sus muchachos entendieron que los conceptos y el trabajo siempre deben tener más relieve que la mística y las reminiscencias de tiempos gloriosos.

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