Cambios sustanciales en el documento
CIUDAD DEL VATICANO- El borrador inicial del documento que debatieron los obispos presentó un cambio radical de tono al decir que los gays tenían algo que ofrecer a la iglesia y que sus uniones, aunque problemáticas desde el punto de vista moral, daban apoyo “precioso’’ a las parejas gay. La iglesia, afirmaba el texto preliminar, debe dar la bienvenida a las personas divorciadas y reconocer los aspectos “positivos’’ del matrimonio civil y a los católicos que viven juntos sin estar casados. Las enmiendas propuestas al documento fueron casi unánimes y se insistió en que la doctrina de la iglesia debería estar mejor detallada y que las familias católicas debían ser consideradas modelos, en lugar en enfocarse en los problemas de la familia y las uniones irregulares. “Se discutió con franqueza y coraje”, reconoció el papa, quien asistió en silencio a todos los debates, en ocasiones muy enérgicos. “Si no hubiera habido discusiones animadas me habría preocupado”, comentó Francisco ante los obispos. “Tenemos un año para madurar (…) y para encontrar soluciones concretas a tantas dificultades y desafíos”. agregó. “Cristo quería que su casa tuviera las puertas abiertas siempre y diera la bienvenida a todos sin excluir a nadie’’, dijo el mensaje. Los obispos que provienen de países pobres, abrumados por la campaña mediática de los conservadores, insistieron más en los efectos de la crisis económica sobre la familia, en los desempleados, refugiados, prófugos, realidades que encaran a diario. Otros prelados pidieron que se traten temas como el aborto, el suicidio, la adopción, entre otros. (AP/AFP)